Pippa Middleton, al igual que su hermana, la princesa de Gales, siempre ha sido una gran aficionada al tenis. La madre de tres hijos declaró a Vanity Fair en 2013: "Fui por primera vez a Wimbledon cuando tenía ocho años y ya era una entusiasta del tenis".
Recordando aquella primera visita al All England Lawn Tennis & Croquet Club, añadió: "Durante ese primer viaje di rienda suelta a mis sueños infantiles como tenista y me compré una postal del trofeo del campeonato femenino. En ella escribí: 'Algún día ganaré este trofeo', y firmé debajo".
El debut público de Pippa en Wimbledon, apenas unos meses después de que su hermana Kate Middleton se casara con el príncipe Guillermo, tuvo lugar en 2011. Llegó acompañada de quien entonces era su novio, Alex Loudon, y se mostró relajada y sonriente mientras ocupaba su asiento junto al exjugador de críquet, luciendo un espectacular vestido rojo.
La prenda pertenecía a la firma Hobbs London y costaba 129 libras en el momento de su compra, aunque se agotó rápidamente después de que Pippa apareciera con ella.
El vestido, de corte recto, mangas cortas y llamativos botones como detalle principal, destacaba por su elegante diseño. Su intenso tono rojo tomate resultaba audaz y muy llamativo. Además, el bajo por encima de la rodilla ofrecía una silueta más desenfadada que los discretos vestidos midi que la princesa de Gales suele elegir para sus apariciones oficiales.
La regla del largo de las faldas en la realeza
Las normas de estilo de la familia real establecen que las mujeres de la realeza con funciones oficiales deben evitar las minifaldas y optar por largos discretos y elegantes.
Aunque algunas integrantes de la familia real han desafiado sutilmente esta norma a lo largo de los años, Kate se ha mantenido, en general, fiel a esta expectativa.
Los primeros recuerdos de Pippa y Kate en Wimbledon
En la misma entrevista con Vanity Fair, Pippa recordó una ocasión en la que ella y Kate hicieron cola para conseguir entradas de Wimbledon a precio reducido. "En 2004, mi hermana y yo hicimos cola desde las cinco de la mañana, en el llamado People's Sunday, durante tres horas para conseguir entradas de 35 libras para la pista central. Era la primera vez que asistía", explicó.
"Los asientos se asignaban por orden de llegada", añadió, "y recuerdo que casi tropecé conmigo misma intentando acercarme lo máximo posible a mi héroe británico, Tim Henman, que además nació el mismo día que yo".









