Lo vimos sufrir de los nervios, vibrar, aplaudir, saltar de alegría, gritar eufórico y hasta llorar de la emoción, pero no cantar. Es el último vídeo que ha salido a la luz de lo ocurrido el pasado miércoles en el Tüpras Stadium de Estambul (Turquía), donde Guillermo de Inglaterra celebró como un hincha más la victoria del club de sus amores. Desde el palco de autoridades, el futuro rey de Gran Bretaña siguió muy atento todo lo que ocurrió sobre el terreno de juego, para después explotar de felicidad cuando su equipo, al que entrena el técnico español Unai Emery, se hizo con el ansiado título continental después de superar por tres goles a cero al Friburgo alemán. Para festejarlo como se merece, se arrancó a cantar lo que es un auténtico himno para la entidad de Birmingham: el icónico tema Sweet Caroline, de Neil Diamond.
Dicha canción, que tiene más de medio siglo puesto que fue lanzada por el artista estadounidense en 1969, viene acompañando al Aston Villa en sus triunfos desde hace mucho tiempo. El origen de ese vínculo se remonta a su etapa más oscura en la segunda división, cuando el conjunto que viste con su característica camiseta de colores azul cielo y granate logró remontar un partido muy importante. Aquel día, sonó por la megafonía esa popular melodía y la afición se puso a corearla, para después adueñársela ya que les traería suerte. De esta forma, cuando hace solo unos días ganaron la finalísima de Europa League, no podía cantarse otra cosa por parte de los que estaban en la grada, incluido el príncipe de Gales. ¡No te pierdas el vídeo!



