Este jueves la sorpresa fue mayúscula cuando el tren nocturno que cubre la ruta entre Polonia y Ucrania abrió sus puertas y apareció el príncipe Harry en la estación de Kiev. Fue entonces cuando se reveló que el hijo pequeño del rey Carlos III viajaba por tercera vez en secreto a un país que está en guerra desde febrero de 2022, cuando comenzó la invasión rusa, para participar en una Conferencia sobre Seguridad. En este foro, el duque de Sussex dio el discurso más arriesgado hasta la fecha saltando de lleno al terreno político, tradicionalmente vetado para la realeza, e interpelando a dos actores clave: Rusia y Estados Unidos. Horas después, Donald Trump ha reaccionado a las palabras del príncipe Harry, y esto sucede a tres días de que los reyes Carlos y Camilla aterricen en Washington en una visita de Estado que ya era bastante compleja antes de que se desatara el enésimo enfrentamiento entre dos viejos enemigos.
"Sé una cosa: el príncipe Harry no habla en nombre del Reino Unido, de eso estoy seguro", ha dicho el Presidente de los Estados Unidos. "Creo que yo hablo más en nombre del Reino Unido que el príncipe Harry . Pero agradezco mucho sus consejos". Donald Trump respondía así a las palabras que el duque de Sussex le dedicó, no a él personalmente pero sí a Estados Unidos, en el foro de seguridad en Kiev, cuando recordó que Moscú, Londres y Washington se comprometieran a respetar la soberanía de Ucrania y no lo están cumpliendo.
"Estados Unidos tiene un papel singular en esta historia. No solo por su poder, sino porque cuando Ucrania renunció a las armas nucleares, Estados Unidos formó parte de la garantía de que se respetarían la soberanía y las fronteras ucranianas. Este es un momento para el liderazgo estadounidense: un momento para que Estados Unidos demuestre que puede honrar sus obligaciones derivadas de tratados internacionales, no por caridad, sino por su papel duradero en la seguridad global y la estabilidad estratégica", dijo el príncipe Harry en un discurso en el que aclaró que él estaba allí como soldado -sirvió durante una década en el Ejército Británico- y no como político, y donde además señaló crímenes de guerra y actos de genocidio.
La reacción de Donald Trump era previsible, tanto por el propio carácter del presidente, como por el historial de evidente desencuentro que hay entre ambos. Aún así, en esta ocasión, estos comentarios se producen días antes de que el padre de Harry, el rey Carlos III, aterrice en Washington junto a la reina Camilla para ser recibido por los Trump en visita de Estado para conmemorar el 250 aniversario de la independencia estadounidense. Un viaje de cuatro días en los que también acudirán a Nueva York y a Virginia, así como una breve parada en Bermudas que realizará el soberano británico en solitario.
Este cruce de comentarios suma una nueva arista a un viaje que para Carlos III ya era delicado de por sí, ya que algunos sectores del parlamento británico eran partidarios de retrasarlo por el contexto bélico y las recientes fricciones entre Londres y Washington. Algunos comentaristas británicos lo presentan como un movimiento diplomático "arriesgado", por el clima político y militar, y desde luego el viaje más delicado hasta ahora del reinado de Carlos III.
Una década de enfrentamientos
Por otro lado, esta enfrentamiento no es nada nuevo y viene cimentado de lejos, ya que en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 2016, cuando Harry y Meghan no se habían conocido, ella hizo campaña por Hillary Clinton, la rival que perdió ante Trump. Esa historia se repitió en las elecciones del 2024 con los duques de Sussex ya fuera de la realeza británica y viviendo en Estados Unidos. Ni Meghan ni Harry lo han nombrado jamás, pero sí han mostraron su apoyo a Kamala Harris y el hijo de Carlos III concedió varias entrevistas en las que instó a "rechazar los discursos de odio, la desinformación y la negatividad". Cada uno puede interpretar esto a su manera y Donald Trump lo hizo como un ataque personal mostrando desprecio hacía la duquesa de Sussex y comentando en una rueda de prensa desde la Casa Blanca que no deportaría a Harry: "Lo dejaré en paz, ya tiene suficientes problemas con su mujer".
En este enfrentamiento que ya dura diez años se han producido situaciones incómodas para todos, empezando por los Juegos Invictus de 2017 que tuvieron lugar en Toronto, aquellos en los que el príncipe Harry acudió por primera vez con Meghan Markle a un acto público. Entonces, Melania Trump, que todavía estaba iniciándose en su camino como Primera Dama, tuvo un gesto muy amable y acudió a Canadá para apoyar a la delegación estadounidense y estar al lado de Harry, lo mismo que había hecho Michelle Obama en años anteriores. Hay que recordar que los Obama fueron claves para lanzar la competición deportiva de Harry en los Estados Unidos y cuando llegó el momento de la boda de Harry y Meghan se rumoreó que la intención había sido la de invitar a los Obama pero que, dado que en la presidencia ya estaba Trump, se había descartado por motivos diplomáticos.
Cuando Donald y Melania Trump viajaron por primera vez al Reino Unido en viaje oficial, Meghan Markle estaba de baja por maternidad, pero el príncipe Harry sí formaba parte de los miembros en activo de la familia real y como tal tuvo que participar en ese recibimiento y, por edad, se encargo de acompañar a Ivanka Trump en alguno de los encuentros. Tras el 2020, cuando los duques de Sussex salieron de la realeza británica, Donald Trump se despachó contra la pareja que ya no representaba ni a Isabel II, ni a la Corona británica ni al Reino Unido. Es más, en el último viaje de Estado, después del último viaje que se celebró en el 2025 en el Castillo de Windsor, Trump alabó la labor de Guillermo y Kate como príncipes de Gales y deslizó el dardo de la pena que suponía que no se pudiera decir lo mismo de los dos hijos del rey.










