Nueva etapa

Sophie de Edimburgo adopta la fórmula del príncipe Guillermo tras dos ausencias llamativas: de imprescindible a una presencia más estratégica


El regreso a la normalidad de la realeza británica ha permitido a la mujer del príncipe Eduardo reorientar su papel, centrándose en sus causas y definiendo su imagen hacia una dirección muy concreta


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Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
7 de abril de 2026 a las 15:32 CEST

En contra de todo pronóstico, Sophie de Edimburgo, la mujer del príncipe Eduardo, fue la gran ausente en la tradicional cita con la que la realeza británica dio la bienvenida a la primavera: la misa del Domingo de Pascua y el posterior almuerzo familiar en el Castillo de Windsor. En una agenda como la suya, normalmente predecible y marcada por la constancia, esta ausencia ha llamado la atención, sobre todo porque se suma a la que tuvo lugar hace escasas semanas, cuando faltó a la cena de Estado con el presidente de Nigeria. Esto no significa que la duquesa se haya retirado; más bien apunta a un cambio de etapa que recuerda a la que ha seguido Guillermo como príncipe de Gales: de imprescindibles a estratégicos.

Imagen de archivo: Desfile de la Orden de la Jarretera en el Castillo de Windsor en junio de 2024© Getty Images
Imagen de archivo: Desfile de la Orden de la Jarretera en el Castillo de Windsor en junio de 2024

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que el rey Carlos III y la princesa de Gales tuvieron que retirarse temporalmente de la vida pública por motivos de salud. Fue entonces cuando el matrimonio formado por el príncipe Eduardo y la duquesa Sophie dio un paso al frente y asumió, igual que la princesa Ana, un volumen de compromisos que en ocasiones poco tenía que ver con sus intereses personales. Era el momento de dar estabilidad a la Corona británica, y así se hizo. Sin embargo, el escenario ha cambiado: tanto el rey como la princesa funcionan ahora —al margen de los viajes oficiales al extranjero— a pleno rendimiento. Ese regreso a la normalidad ha permitido a Sophie reorientar su papel, centrándose en sus causas y definiendo su imagen hacia una dirección muy concreta.

Garden Party en el Palacio de Buckingham Palace en mayo de 2025© Getty Images
Garden Party en el Palacio de Buckingham Palace en mayo de 2025
Cena de Estado en diciembre de 2025© Getty Images
Cena de Estado en diciembre de 2025

En menos de un año, y al margen de las labores puramente institucionales, la duquesa de Edimburgo ha estado en Somalia, Kenia, la República Democrática del Congo, Bosnia-Herzegovina y Ucrania, viajes realizados como parte de su programa de apoyo a las supervivientes de violencia sexual relacionada con conflictos. Este tipo de desplazamientos, a diferencia de los que tienen una finalidad diplomática —como el viaje a Japón en septiembre de 2025—, los hace siempre en solitario y con una proyección mediática discreta, casi silenciosa, pero de enorme impacto humanitario.

Sophie de Edimburgo durante su viaje al Chad para conocer la situación de los desplazados por la guerra de Sudán, en octubre de 2024© royal.uk
Sophie, duquesa de Edimburgo, durante su viaje humanitario a la frontera de Sudán en octubre de 2024© royal.uk
Sophie de Edimburgo durante su viaje al Chad para conocer la situación de los desplazados por la guerra de Sudán, en octubre de 2024

Ese fue el caso del viaje que realizó al Chad en otoño de 2024, un país que nunca había estado en la agenda de la realeza británica. Allí, como defensora de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad (WPS) de la ONU y de la Iniciativa de Prevención de la Violencia Sexual en Conflictos (PSVI) del Reino Unido, logró que los medios británicos miraran hacia el impacto que la guerra en Sudán estaba teniendo en la población civil, especialmente en mujeres y niñas víctimas de violaciones utilizadas como arma de guerra en un conflicto prácticamente olvidado por la comunidad internacional. Todo ello sin olvidar su papel como Embajadora Global de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera, un proyecto que impulsó tras el nacimiento de Lady Louise y que siempre ha formado parte de su agenda. 

La duquesa de Edimburgo visita el Sur de Centro América© Getty Images
La duquesa de Edimburgo en su último viaje oficial Sudamérica y Centroamérica

Ya entonces se percibía que ese camino guardaba ciertas similitudes con el que Diana de Gales inició al final de su vida. Es posible que este enfoque siempre hubiera estado en la mente de Sophie, pero dentro de la Casa Windsor no todo es posible: los papeles, los focos y las iniciativas se reparten de forma precisa, tanto a nivel institucional como familiar. No hay que olvidar que en los últimos años de Isabel II, una de las principales preocupaciones de la duquesa fue estar pendiente de ella. Eran grandes amigas, y Sophie era de las pocas mujeres de la familia que formaba parte de su círculo de confianza más estrecho. También es probable que, sin la salida de los duques de Sussex, Sophie no hubiera tenido acceso tan fácilmente a una carrera humanitaria internacional tan potente, un espacio que tradicionalmente se asociaba a Harry y que se esperaba que Meghan reforzara.

Sophie Rhys-Jones con Isabel II en los terrenos de Windsor en julio de 1998, entonces todavía era la novia del príncipe, es una muestra de la buena relación que las unió desde el principio© Getty Images
Sophie Rhys-Jones con Isabel II en los terrenos de Windsor en julio de 1998, entonces todavía era la novia del príncipe, es una muestra de la buena relación que las unió desde el principio

Como el resto de los Windsor en activo, Sophie cumplió con el papel que Isabel II le asignó y, después, se ganó un lugar propio en el reinado de Carlos III. Ahora ha empezado a volar sola, siempre desde la discreción y con la conciencia de que, por su posición institucional, el protagonismo recae en los reyes y en los futuros reyes. Esa estrategia —la de esperar el momento adecuado— es muy similar a la que ha llevado a cabo el príncipe Guillermo en los últimos años. Como duque de Cambridge asumió lo que su abuela dispuso para él, incluso cuando incluía patrocinios heredados o funciones que hoy resultan obsoletas para la monarquía que él imagina.

Sophie de Edimburgo con vestido de Zimmermann en una gala en Londres© Getty Images
Sophie de Edimburgo en una gala en Londres el pasado 23 de marzo

Desde la muerte de Isabel II, Guillermo, como príncipe de Gales y con la independencia económica que le proporciona el ducado de Cornualles, ha dado un giro a su figura y a su casa. Ha apostado por menos causas, pero más definidas, en las que pueda generar un impacto significativo: el proyecto para personas sin hogar —acompañado de la narrativa de que era una idea de Diana— dentro del Reino Unido, y los premios Earthshot a nivel internacional, unos galardones itinerantes que buscan posicionarlo como líder global en materia ambiental en países donde la influencia británica ha disminuido.

Cena de gala en el castillo de Windsor por la visita de Emmanuel y Brigitte Macron© Getty Images
Cena de gala en el castillo de Windsor por la visita de Emmanuel y Brigitte Macron
Sophie de Edimburgo© Getty Images
Trooping The Colour del año 2025

En el terreno familiar, el viraje también es evidente: Guillermo y Kate han priorizado la vida doméstica y, por ahora, la princesa no ha anunciado planes de retomar la agenda internacional. De algún modo, todos han ido adaptando su papel a este nuevo reinado. Con las distancias obvias, en el futuro Guillermo y Kate asumirán más responsabilidad, mientras que los duques de Edimburgo la irán perdiendo. Pero en este momento ambos han apostado por dejar de ser figuras imprescindibles para convertirse en presencias estratégicas: Guillermo como hombre de Estado y líder global en materia ambiental, y Sophie dejando atrás el papel de "comodín" para consolidar una identidad pública propia y de poryección humanitaria.