A Carlos III le ha tocado reinar en un momento especialmente complicado, marcado por un evidente desgaste generacional, un Reino Unido con menor peso internacional y varios países de la Commonwealth -e incluso algunos territorios constituyentes- replanteándose su relación con la Corona. Escándalos como el del príncipe Andrés, desde su amistad con Jeffrey Epstein hasta el uso indebido de información a la que accedía por ser hijo de Isabel II y ocupar un cargo público, han reabierto el debate sobre si el privilegio puede convivir con el escrutinio democrático y el Estado de derecho. Es una reflexión que alcanza a toda la familia Windsor. Por eso resulta especialmente llamativo que, seis años después, siga ocupando tanto espacio la salida de Harry y Meghan de la realeza británica. La publicación de un nuevo libro reabre esta herida y amenaza con alterar la frágil paz entre Carlos III y el príncipe Harry.
En 2022 Tom Bower, escritor y periodista británico conocido por sus biografías no autorizadas y un estilo incisivo que genera muchos titulares, lanzó al mercado Venganza para contar como fue la ruptura entre los duques de Sussex y el resto de la familia real. Cuatro años después llega el momento de Traición, un relato de "poder, engaño y lucha por el futuro de la familia real". Tal y como cuenta la editorial, es un explosivo reportaje que se pregunta si la realeza británica podrá recuperarse de una crisis tan profunda.
Como es habitual, algunos extractos se publicaron previamente en The Times, y fue entonces cuando volvió la polémica entorno a la pareja, que no tardó en pronunciarse a través de su portavoz en un comunicado a la revista People: "Los comentarios del señor Bower han traspasado desde hace tiempo la línea entre la crítica y la obsesión. Se trata de alguien que ha afirmado públicamente que la monarquía, de hecho, depende de la eliminación total de los Sussex de nuestra sociedad. Ha forjado su carrera construyendo teorías cada vez más elaboradas sobre personas que no conoce y a las que nunca ha visto. Quienes busquen información veraz deberán consultar en otra parte; quienes busquen teorías conspirativas descabelladas y melodrama saben perfectamente dónde encontrarlo".
El primer titular que salió de los extractos era muy jugoso y dio la vuelta al mundo. El libro de Bower afirmaba que la reina Camilla había dicho que "Meghan le había lavado el cerebro de Harry". Una frase que de nuevo conecta con la tendencia de culparle a ella por las decisiones que tomaron juntos y que ignora buena parte del sufrimiento que arrastraba Harry desde la muerte de su madre y que, según la versión que el propio duque de Sussex dio en sus memorias, nunca fue atendida. Por otro lado, otra de las cosas que atormentaron a Harry y no tiene nada que ver con Meghan es lo que se vino a probar el año pasado en tribunales, que durante años, tanto él como su madre, fueron sometidos a una grave intromisión en su vida privada a través de métodos ilegales. La editorial News Group Newspapers tuvo que reconocer y disculparse "por la angustia causada al Duque y el daño infligido a las relaciones, amistades y familia".
Ahora que el libro ha salido a la venta bajo el titular, Betrayal: Power, Deceit and the Fight for the Future of the Royal Family, se conocen otras partes del relato. Se habla de viejas discusiones o antiguos enfrentamientos, se cuestionan los Juegos Invictus, se se hacen críticas a la situación financiera y a los proyectos de los duques de Sussex o la forma de gestionar su imagen, con anécdotas del tipo que Harry rechazó una docena de portadas para su libro o que Meghan falsea las cuentas de su empresa para que parezca que vende más tarros de mermelada de las que vende. "Se suponía que los beneficios eran pésimos. Sin embargo, una supuesta filtración indicaba que Meghan había vendido casi un millón de tarros de mermelada y generando beneficios de 30 millones de dólares. Pocos lo consideraron creíble, sobre todo porque su oficina nunca confirmó la noticia. De hecho, más tarde se supo que grandes cantidades de productos As Ever sin vender se estaban desbordando de la sede de Netflix", afirma Bower, mientras que la plataforma de entretenimiento zanja el tema diciendo "no se crean nada de lo que leen".
Llegado a este punto hay que recordar que los duques de Sussex desde su salida de la realeza británica -que ha sido analizada como un problema de jerarquía, de popularidad, de racismo, de marketing, de dinero y un choque cultural- actúan como ciudadanos privados, en su nombre o en el de su fundación. Sin embargo, reciben un escrutinio público comparable, en ocasiones superior, al de la propia realeza que sí opera en nombre del Estado y de la Corona. Subyace lo conveniente que resulta la historia de Harry y Meghan cada vez que hay que crear una polémica o desviar la atención. En ese contexto, lo que sí puede conseguir el nuevo libro es amenazar la frágil tregua que se había abierto entre Carlos III y su hijo menor el pasado septiembre. El libro no cambia significativamente el relato ya conocido, pero sí reaviva viejas heridas, reactiva bandos y prolonga la batalla familiar.










