Viven en California con sus dos hijos

El príncipe Harry y Meghan Markle vuelven a reunirse con la Familia Real dos años después

Los duques de Sussex han participado en un segundo plano en el desfile militar que ha dado el pistoletazo de salida a los actos del Jubileo de Platino de Isabel II

Por Beatriz Castrillo

El príncipe Harry y Meghan Markle han regresado a Reino Unido. Han reaparecido junto a la Familia Real británica en el tradicional desfile 'Trooping the Colour', un espectacular acto militar que marca el inicio de las celebraciones por el Jubileo de Platino -los 70 años en el trono- de Isabel II. En esta ocasión no han tenido un papel protagonista sino secundario, ya que no han montado en los carruajes, donde sí han estado los miembros activos de la Casa Real. Es su primer acto público juntos rodeados de los Windsor en la tierra natal del duque de Sussex en más de dos años, después de que decidieran abandonar su rol como miembros de primer nivel de la Casa Real y emprendieran una nueva vida en Estados Unidos. 

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Isabel II marca la diferencia entre los que están en el balcón y los que no

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En su regreso a Reino Unido se ha visto a los duques de Sussex a su llegada a las celebraciones, en coche y saludando a los curiosos a través de la ventanilla del vehículo. También en el interior de Horse Guards, a través de las ventanas de los balcones donde algunos miembros de la Familia Real se han asomado para presenciar la demostración del 'Trooping The Colour'. Meghan ha sido fotografiada jugando con Savannah Phillips (la hija de Peter y Autumn Phillips, de 11 años) y Mia Tindall (la de Zara y Mike Tindall, de 8). La Duquesa ha lucido un vestido azul marino con escote de barco y pamela blanca con gran lazo a juego con el resto del look, que curiosamente eran los tonos inversos a los que llevaba la duquesa de Cambridge. En otra ventana se veía al príncipe Harry charlando con el duque de Kent, con un traje azul oscuro de civil ya que no puede ponerse el uniforme militar que sí llevan su hermano, su padre y sus tíos. 

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El miércoles por la tarde, en la víspera de su esperada reaparición, los duques de Sussex aterrizaron en Reino Unido  junto a sus hijos Archie, de 3 años, y Lilibet, que el sábado cumplirá 1, procedentes de California, donde han establecido su hogar. Lo hicieron en un jet privado y fueron recibidos por tres de los agentes de seguridad de la Reina que los recibieron en el aeropuerto de Farnborough y de allí les llevaron en vehículos blindados hasta su casa de Frogmore Cottage. Es la primera vez que los cuatro juntos cruzan el charco para reencontrarse con los familiares del Príncipe. Su llegada ha generado una expectación máxima y se produce ahora para poder acompañar en persona a la Reina, de 96 años, en este nuevo e histórico hito en su reinado. 

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Una vuelta a casa que ha pendido de un hilo hasta el final y que, seguramente, no esté siendo nada fácil. Desde que en marzo de 2020 dieron un paso atrás como royals la tensión y el distanciamiento a uno y otro lado del Atlántico no ha hecho más que aumentar. El cénit se produjo al año de su abandono cuando concedieron una entrevista bomba a la presentadora Oprah Winfrey en la que acusaron a la Familia Real de ser racista, de sufrir presiones en el seno de la institución y de verse en situación de desamparo cuando Meghan pidió ayuda a La Firma (término con el que se conoce a la Casa Real británica) al ver peligrar su salud mental. Esta entrevista les separó aún más de los miembros de la monarquía y por eso verlos de nuevo juntos ha generado tanto interés. 

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Además de su renuncia a sus deberes monárquicos, los Sussex decidieron poner tierra de por medio y abandonar el Reino Unido. Una decisión que provocó una cierta desafección por parte de la opinión pública británica, que no va a permitirles ningún paso en falso en el regreso de estos 'hijos pródigos' a una de las citas más importantes de la Corona.

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A todo este escrutinio al que están siendo sometidos hay que sumar la batalla legal que Meghan Markle emprendió contra un grupo de tabloides británicos y que ganó a Associated Newspapers por la publicación de una carta que ella envió a su padre después de su boda. A principios de este año fue su marido, el príncipe Harry, el que decidió emprender acciones contra el mismo holding mediático por un caso de difamación. Este poderoso sector de la prensa también estará muy pendiente de su actuación y pasar la prueba con nota se antoja cuanto menos complicado. Harry y Meghan están en casa, pero envueltos en unas circunstancias que hacen que el terreno por el que caminan sea un verdadero campo de minas para ellos. 

Ante este panorama había cierto temor por que la presencia de los duques de Sussex eclipsara los fastos del Jubileo, por eso no hubo confirmación previa de su asistencia en el 'Trooping the Colour'. A pesar de ello, Harry y Meghan no han desfilado en los carruajes, sino que han estado con el resto de familiares de Isabel II contemplando la ceremonia porque a pesar de todo, siguen siendo familia de la Reina. En estos cuatro días, muchos de los actos tienen una connotación institucional, pero también familiar así que también se les espera este viernes en el servicio de acción de gracias en la Catedral de San Pablo de Londres, la misma en la que se casaron el príncipe Carlos y Diana de Gales.

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Este acto religioso es quizá, por su naturaleza, el más íntimo y recogido de todos, y encaja con su rol de familiares de la Reina sin deberes oficiales. De esta manera queda también justificada la presencia del príncipe Andrés en la catedral, apartado de la vida pública desde noviembre de 2019 y una figura incómoda para los Windsor desde que el pasado febrero llegó a un acuerdo millonario con Virginia Giuffre, que le acusaba de abusos cuando ella era menor de edad y se encontraba atrapada en la red de Epstein, con el que ha evitado el juicio. 

Se hospedan en su casa británica

En su vuelta al que un día fue su hogar, los duques de Sussex se hospedan en Frogmore Cottage, su residencia británica, a tiro de piedra del Castillo de Windsor, la fortaleza en la que Isabel II ha establecido su hogar permanente tras décadas en el Palacio de Buckingham. Los actuales inquilinos de Frogmore son la princesa Eugenia de York, su marido, Jack Brooksbank, y su hijo August, que ya han abandonado la propiedad para que sus ‘caseros’ puedan ocuparla estos días. 

Además de suponer su retorno y de su participación junto a la Reina en el Jubileo, este viaje siempre será muy significativo para ellos pues será en suelo británico donde su hija pequeña, Lilibet, celebre su primer añito este sábado y conozca a su bisabuela. A diferencia de su hermano, Lili, como la llaman sus padres cariñosamente, nació en California en lugar de Reino Unido y todavía no ha sido presentada en persona a la monarca ni a su abuelo, el príncipe Carlos. Archie, aunque sí tuvo una presentación de lo más mediática y un bautizo con miembros de la Familia Real lleva más de dos años sin verles así que también para él será una oportunidad de redescubrirlos. 

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Un viaje envuelto en las especulaciones

Lo cierto es que hasta hace unas semanas la presencia de los duques de Sussex en el Jubileo era una mera especulación. A mediados de abril, el príncipe Harry concedió una entrevista desde La Haya (Países Bajos), donde tenían lugar los Juegos Invictus, en la que manifestó su deseo de regresar en familia a la tierra donde se crió y de que sus hijos estuvieran con la Reina, pero que no era del todo seguro. "Todavía no lo sé. Hay muchas cosas a tener en cuenta: problemas de seguridad y todo lo demás. Así que estoy tratando de hacerlo posible para que mis hijos la conozca [a la Reina]", declaró. 

Para el príncipe Harry no es su primera visita a Reino Unido desde que dejó su papel como miembro activo de la monarquía inglesa. Así le vimos el año pasado en el funeral de su abuelo, el duque de Edimburgo. Para Meghan es su segundo desplazamiento después de que antes de acompañar a su marido en los Juegos Invictus de La Haya visitaran juntos a la Reina y disfrutar de un té con ella.