Máxima de Holanda se ha dejado ver, es más, hace unas horas sorprendia con su hija, la princesa Alexia, en una cita de música electrónica, pero su agenda oficial estaba despejada hasta ahora. La Corona de los Países Bajos reactiva su agenda institucional después de las vacaciones de otoño con uno de sus compromisos más significativos y de mayor tradición. El martes 27 de octubre de 2026, los reyes Guillermo y Máxima, junto a la princesa heredera, Amalia de Orange, reaparecerán como anfitriones en la cena que ofrecen a los miembros del Consejo de Estado. El evento, caracterizado por su rigurosa etiqueta y solemnidad, solo se celebra cada dos años y tiene lugar en los salones del Palacio Noordeinde, ubicado en La Haya, una de las sedes oficiales de la familia real.
Este banquete, en el que Máxima de Holanda suele ir espectacular, posee un trasfondo constitucional de enorme calado para el funcionamiento del Estado y para el propio blindaje dinástico de la Casa de Orange-Nassau. La última edición, la del 2024, fue histórica, ya que por primera vez la princesa Amalia, que acaba de ascencer a sargento con la Marina Real, se incorporó a una velada que no implica el uso de tiaras pero sí es habitual ver joyas de enorme valor histórico.
El Consejo de Estado: el motor institucional de los Países Bajos
La relevancia de esta cena se explica por el propio organismo homenajeado: el Consejo de Estado, que ejerce una doble función fundamental en el entramado democrático de la nación. Actúa como asesor independiente del Gobierno y del Parlamento en materia de legislación y gobernanza, y se constituye simultáneamente como el Tribunal Supremo Administrativo, convirtiéndose en la máxima instancia judicial para los ciudadanos en sus litigios frente a las administraciones públicas. De acuerdo con lo establecido por la Constitución neerlandesa, el rey Guillermo Alejandro ostenta la presidencia formal del Consejo de Estado. No obstante, se trata de una función de carácter estrictamente ceremonial y simbólico. La dirección ejecutiva y la gestión del día a día institucional recaen sobre el vicepresidente de la entidad, un cargo ocupado actualmente por el veterano jurista y político Sybrand van Haersma Buma.
El papel estratégico de la reina Máxima y la princesa Amalia
La vinculación de la familia real con esta institución va mucho más allá de la presidencia honoraria del soberana. Tanto la reina Máxima como la heredera al trono, la princesa de Orange, poseen un papel diseñado meticulosamente por la estructura institucional. La princesa Amalia ocupa un asiento oficial en el Consejo de Estado y en su División de Asesoramiento desde que cumplió los 18 años, una tradición que busca instruir a los futuros monarcas en los pilares fundamentales del derecho constitucional y los procesos de elaboración de leyes, preparándola de manera directa para su destino como jefa de Estado. Al margen de la profunda formación universitaria que la princesa heredera está completando de forma paralela.
Por su parte, la reina Máxima también integra formalmente esta División de Asesoramiento. Aunque tanto la reina como la princesa participan de forma habitual en las sesiones extraordinarias y en las deliberaciones del órgano, el diseño democrático del país limita deliberadamente sus prerrogativas: ambas cuentan con voz en las asambleas, pero carecen estrictamente de derecho a voto. Asimismo, están completamente al margen de las funciones estrictamente judiciales del tribunal. De este modo, la velada del 27 de octubre de 2026 no solo servirá para escenificar la excelente sintonía entre la Corona y el principal órgano consultivo del país, sino que consolidará la posición de la princesa Amalia en las altas esferas del Estado.








