"Me puse lo primero que vi y salí a verla". Esta es la frase que repetían las vecinas de Teror, una de las localidades más bonitas, tradicionales y visitadas de la isla de Gran Canaria y en donde hoy no se hablaba de otra cosa: está aquí la princesa Leonor. Efectivamente, como pública la prensa autonómica, la princesa de Asturias llegó a la isla el domingo por la tarde con sus compañeros como parte del viaje de fin de curso militar de la Academia General del Aire y del Espacio en San Javier. Un viaje que es toda una tradición en la que combinan el estudio en las instalaciones militares, como la Base Aérea de Gando, con un poco de turismo.
Fue en torno a las diez de la mañana, tal y como recoge El Día y La Provincia, cuando comenzó a correrse el boca a boca y es que la princesa Leonor había llegado con sus compañeros, perfectamente uniformados, a la Basílica de Nuestra Señora del Pino, patrona de la provincia de Las Palmas. El grupo se hizo una fotografía institucional ante la fachada del templo y después comenzó un recorrido en torno al que se empezó a agolpar cada vez más gente. No solo vecinos, también turistas, ya que Teror, con su casco histórico, su mercado de abastos y sus balcones de madera, es una de las localidades más visitas de la isla de Gran Canaria, una ruta interior que suele comprender también paradas en otros pueblos como el de Tejeda, conocido por sus almendros.
Durante su visita a Teror, la princesa se sentó en una cafetería con sus compañeras, aunque todavía no ha trascendido si probó uno de los bocadillos más típicos de las islas, el de chorizo de Teror, un básico en todas las fiestas y romerias de Canarias y uno de los productos que más se llevan los turistas para casa. Lo que sí ha trascendido es que compró un bote de mojo canario y un anillo de olivina, una piedra semipreciosa de color verde oliva brillante que se origina en las rocas volcánicas, así que siempre ha estado asociado a leyendas locales e íntimamente ligado al origen mismo del archipiélago canario. Aunque es un recuerdo habitual y un mineral muy simbólico, la olivina canaria es patrimonio geológico protegido, ni se coge ni se vende, así que esta bisuteria tradicional realizada en plata se suele hacer con olivina, a veces combinada con magma, extraída de otras partes del mundo. "Fue super linda, muy amable", asegura la dependienta de la tienda donde también adquirió un tarro de mojo canario.





