El pasado Domingo de Resurrección, en Sevilla, fue muy especial, sobre todo para el Rey Juan Carlos, que vivió una jornada de intensas emociones. Y de regresos. El padre de Felipe VI no había vuelto a pisar suelo español desde el pasado 22 de noviembre, cuando asistió al almuerzo familiar en el palacio de El Pardo para celebrar la entrega del Toisón a la Reina Sofía —y los 50 años de la restauración de la Monarquía—.
Tampoco había vuelto a Sevilla desde que fijó su residencia en Abu Dabi, en 2020. Ni había pisado una plaza de toros en ocho años. Asimismo, fue un día de reencuentros y de enormes y gratas muestras de cariño. Fueron escasamente 24 horas las que el monarca pasó en la capital hispalense, pero bastaron para poner en valor la nueva etapa que se perfila en su horizonte.
Llegó la misma mañana del domingo, en el avión privado que utiliza para sus desplazamientos, procedente de Ginebra. Una vez en Sevilla, se trasladó al hotel Vincci La Rábida, un establecimiento de cuatro estrellas que se erige en una antigua casa palacio del siglo XVIII, en el corazón del emblemático barrio del Arenal. Con unas vistas impresionantes a la catedral de Sevilla, este era uno de los grandes atractivos para don Juan Carlos, que anhelaba volver a ver el templo.
El cariño de sus nietos
Allí le esperaban la infanta Elena y dos de sus nietos, Felipe y Victoria de Marichalar, que le recibieron con un gran abrazo. Hacía mucho que Victoria no veía a su abuelo y la emoción era más que palpable. Junto a ellos se encontraba también Jorge Navalpotro, el novio de la hija de la infanta Elena, que saludó con un apretón de manos al monarca, al que ya había conocido en enero, cuando todos ellos viajaron a los Emiratos Árabes Unidos con motivo del cumpleaños del Rey.
Un café con Alfonso Guerra
Después, bajó a la cafetería del hotel, donde se encontró con un viejo conocido, el ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra. Como se recordará, coincidiendo con el aniversario de la democracia española, el político andaluz pronunció una conferencia en la que lamentó la "actitud ingrata" de la actual sociedad española hacia Juan Carlos I, cuyo legado "no es posible borrar". Junto a Guerra, el Rey se tomó un café acompañado por su biógrafa, la escritora e historiadora francovenezolana Laurence Debray.
Don Juan Carlos, que estuvo en el palco con sus nietos, el novio de Victoria y doña Elena, fue recibido con vítores y gritos de "¡Viva el rey!"
A mediodía, don Juan Carlos, sus nietos, la infanta Elena y unos íntimos amigos fueron a almorzar al restaurante Hoyo 16, del Real Club Pineda. Se trata de un lugar muy vinculado a la duquesa de Lugo, que ha participado en numerosas competiciones hípicas en este exclusivo recinto deportivo de la capital andaluza cuando se dedicaba activamente al deporte ecuestre.
Baño de masas
Y ya avanzada la tarde, le esperaba el acto central de su visita a Sevilla: la corrida del Domingo de Resurrección en la Real Maestranza, con un cartel de lujo formado por Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda. La presencia del Rey Juan Carlos en el coso hispalense —adelantada por hola.com en primicia— había despertado gran expectación, y lo cierto es que fue uno de los acontecimientos más destacados de la Semana Santa sevillana.
El público le dedicó una atronadora ovación a su llegada al palco de los maestrantes, entre gritos de "¡Viva el Rey!" y "¡Viva España!". Después sonó el himno nacional, a cargo de la banda de música, y el monarca respondió con enorme agradecimiento a la efusiva y masiva muestra de aprecio por parte de los asistentes al festejo. Con la mano en el corazón y de pie, saludó al respetable visiblemente emocionado.
Otro de los memorables momentos que pudo vivir el Rey fue la reaparición de Morante de la Puebla, lo que convirtió la corrida en una tarde inolvidable. El diestro, que regresaba a los ruedos después de cortarse la coleta el pasado mes de octubre, en Las Ventas, brindó uno de sus toros al padre de Felipe VI, al igual que lo hicieron el diestro peruano Andrés Roca Rey y David de Miranda. "Para mí es un honor, y para todos los aficionados. Hace mucha falta que nos apoyen en la fiesta nacional y nosotros le daremos todo nuestro cariño", declaró el maestro de La Puebla del Río sobre la presencia de don Juan Carlos en la plaza.
Como se recordará, el Rey es gran seguidor de Morante, al que, en 2007, después de la corrida de la beneficencia en Las Ventas, que presidió, le regaló un capote tras recibir su brindis. La tauromaquia es una de las grandes pasiones del padre de Felipe VI y lo echaba mucho de menos. Hay que remontarse hasta siete años atrás, al 5 de junio de 2019, en la plaza madrileña de Las Ventas, con motivo de la Feria de San Isidro, para ver una imagen anterior de él en los toros.
Unos días antes había presidido, en la localidad madrileña de Aranjuez, una corrida donde le acompañó gran parte de su familia, en un festejo que se convirtió en todo un homenaje a su madre, doña María de las Mercedes, condesa de Barcelona y esposa de don Juan de Borbón, que también era una gran aficionada a la Fiesta.
Fueron muchos los que no quisieron perderse la primera de la temporada de Sevilla. Desde toreros como Francisco Rivera junto a Lourdes Montes y su hija Tana Rivera; Julián López, "el Juli"; Miguel Báez, "el Litri", y mujer, Casilda Ybarra, a rostros del mundo de la comunicación, como Carlos Herrera y su mujer, Pepa Gea; Ana Rosa Quintana con su marido, Juan Muñoz; Susanna Griso con su prometido, Luis Enríquez, y Juan del Val.
Los duques de Arjona, Cayetano Martínez de Irujo y su mujer, Bárbara Mirjan, coincidieron también con sus sobrinos los marqueses de Almenara, Javier Martínez de Irujo e Inés Domecq. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y Teresa Urquijo, que acaban de celebrar su segundo aniversario de boda, también se encontraban en La Maestranza.
Para don Juan Carlos fue una tarde muy animada. Estuvo en todo momento rodeado de gente, de amigos, de seguidores que querían saludarle y mostrarle su cariño. También se reunió con los otros protagonistas de la tarde, los toreros y sus respectivas cuadrillas, una vez terminada la corrida, en la sala de maestrantes, acompañados de José María Garzón, empresario que gestiona la plaza de toros de Sevilla.
Morante de la Puebla brindó un toro al monarca: "Para mí es un honor, y para todos los aficionados; nosotros le daremos todo nuestro cariño"
Homenaje en Francia
El lunes de Pascua, el padre del Rey don Felipe abandonó Sevilla, tras haber vivido una jornada apoteósica, con rumbo a Cascais (Portugal). Allí tenía previsto pasar el resto de la semana hasta su reaparición este viernes en París. Don Juan Carlos recibirá un homenaje en Francia por sus memorias, Reconciliación, escritas en colaboración con Laurence Debray.
El sábado 11 de abril, la Asamblea Nacional francesa y la asociación Lire la société otorgarán al monarca y su biógrafa el Premio Especial del Libro Político durante las 35 jornadas Lire la Politique (Leer la Política). De acuerdo con los responsables del acto, "la presencia de los dos autores en la Asamblea Nacional confiere a este acto una dimensión especial, entre el testimonio, la historia y la reflexión sobre la memoria política".
Aficionadas como Inés Domecq, Teresa Baca (que reaparecía tras ser madre por segunda vez) y Alma Fernández-Tapias convirtieron la Real Maestranza en un desfile de elegancia
Este prestigioso galardón recompensa la formidable trayectoria de una obra fuera de lo común, pues se trata de las primeras memorias jamás escritas por un exsoberano, quien, además, fue un actor clave en páginas decisivas de la historia contemporánea española y mundial. Además de la crónica íntima y detallada de la Transición, el monarca recorre, a través del relato de su vida, digna de una novela, la evolución política y social del país, así como su papel en la escena internacional y sus relaciones personales con los líderes más destacados del siglo XX y principio del XXI.
Este reconocimiento no tiene nada de sorprendente, ya que Reconciliación fue escrito en francés, lengua que el Rey habla desde la infancia y lengua materna de su biógrafa. Y fue en Francia donde se publicó inicialmente la obra, el pasado mes de noviembre, antes de salir a la venta, un mes más tarde, en español.
Tras su visita a Sevilla, el Rey voló a Cascais y de allí a París, donde este sábado recibe un premio especial en la Asamblea Nacional francesa por sus memorias
La gran ovación y el cariño que los asistentes al festejo del Domingo de Resurrección mostraron a don Juan Carlos y el reconocimiento que esta semana se rendirá a su figura en Francia son indicativos de que se abre una nueva etapa de cambios para el monarca. Su regreso a España sigue siendo un debate abierto.
Desde Casa Real ya se ha indicado que el padre de Felipe VI puede volver cuando lo desee, aunque con la condición de que recupere su residencia fiscal en el país con el fin de preservar su imagen y la de la institución. A lo que el Rey responde, según su biógrafa, que "primero le dejen dormir en su casa de la Zarzuela. Para tener residencia fiscal hace falta tener residencia".


































