La reina Sofía vivió un día de emociones intensas este Jueves Santo junto a sus hijas, las infantas Elena y Cristina. Su apretada agenda las llevó primero a la ciudad de Murcia, donde realizaron una visita al Museo Salzillo, sede de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y al que regresaron este Viernes Santo para presenciar la histórica procesión de Los Salzillos. Pero antes, pusieron rumbo a Cartagena, donde anoche, la madre de Felipe VI asistió a la procesión del Silencio y del Cristo de los Mineros, de la Cofradía de los Californios, una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa cartagenera. Tras el recorrido, doña Sofía y sus hijas se dirigieron al restaurante La Marquesita, donde disfrutaron de una cena que dejó una profunda huella tanto en el equipo del establecimiento como en los comensales que se encontraban allí.
La visita no pasó desapercibida. La Marquesita, situado en pleno corazón de la ciudad de Cartagena, es un restaurante con más de veinte años de historia a sus espaldas. Abrió sus puertas el 8 de noviembre de 2002, fruto de una ilusión familiar y de una pasión compartida por la buena mesa, según recoge su página web. Desde entonces, se ha consolidado como un referente gastronómico en la Región de Murcia, combinando tradición y evolución en una carta que refleja el carácter mediterráneo de la ciudad.
Su propietaria, Almudena Ferrer, vivió la noche más especial de su vida, una emoción que aún se percibe cuando hablamos con ella por teléfono. En declaraciones a ¡HOLA!, recuerda cada detalle de esta inolvidable velada con gratitud: “Su visita nos hizo muy felices a todos”, afirma. “Es la primera vez que la Reina y las infantas venían a mi restaurante y para mí ha sido una alegría enorme”.
La llegada de doña Sofía y sus hijas estuvo precedida por una discreta visita previa para examinar el lugar. “Me llamaron y me dijeron que iban a venir”, explica Ferrer. “Unos señores de la Casa Real estuvieron aquí antes, inspeccionaron el lugar y me dijeron que era muy bonito. Después me avisaron de que vendrían”. La restauradora reconoce que, aunque está acostumbrada a recibir a clientes de todo tipo, esta visita tenía un significado especial: “De los 30 años que llevo como restauradora, esta ha sido la visita más bonita e importante para mí y para mi hija”.
Madre e hija son el alma del restaurante y forman un tándem perfecto: Almudena hija gestiona y dirige la cocina y la administración, mientras que la madre coordina al personal y la atención a los clientes, según recoge MurciaEconomía.
Cuando la reina Sofía y sus hijas llegaron, el ambiente se transformó. “Cuando entraron en el comedor, toda la gente se puso de pie y las aplaudieron”, recuerda emocionada Almudena. “Fueron muy cercanas con todo el mundo, muy amables con el personal. El equipo estaba muy emocionado por conocerlas”.
Sobre el menú que degustaron, Ferrer prefiere mantener la discreción: “No puedo decir lo que cenaron. No debo decirlo. No me parece bonito”. Era la primera vez que visitaban su restaurante, pero el momento fue inolvidable para la restauradora y todo su equipo.
La Marquesita es conocida por una carta amplia y cuidada, donde destacan las carnes seleccionadas, los pescados frescos de las costas murcianas y una variedad de entrantes fríos y calientes. Los arroces ocupan un lugar especial en la propuesta gastronómica y, entre los platos más celebrados, figuran el steak tartar, el tartar vegetal de aguacate, tomate y mango, el tartar de salmón ahumado y aguacate, y el rabo de buey, distinguido por la Guía Michelin.
La propietaria reconoce que la visita de la Reina Sofía y sus hijas ha sido un hito para todo el equipo: “Me siento muy orgullosa y muy feliz porque sentimos un cariño enorme por la Reina Sofía y por las Infantas”, asegura.
Tras la velada, La Marquesita compartió en su cuenta de Instagram una fotografía de Almudena y su hija con sus invitadas, acompañada de un mensaje de agradecimiento: “En la noche del 2 de abril, La Marquesita tuvo el honor de recibir a Su Majestad la Reina Sofía de Grecia, acompañada de Sus Altezas Reales las infantas Elena y Cristina, quienes nos distinguieron con su presencia para disfrutar de una cena en nuestro restaurante. Una ocasión muy especial que quedará en el recuerdo de todos nosotros. Agradecemos sinceramente su visita y la confianza depositada.” Unas palabras que reflejan la emoción del equipo y la importancia de una noche histórica para el restaurante.
Para Almudena Ferrer, la noche no solo fue un honor profesional, sino también un recuerdo personal imborrable: “Ha sido una alegría enorme. El personal estaba muy feliz”. Y reconoce que para todos esta visita ha sido un regalo que nunca olvidarán.












