Los reyes Felipe y Letizia nos han regalado una imagen poco habitual, que demuestra cómo es su relación cuando nadie los ve. Unos gestos con los que derrochan complicidad y confianza y que se han producido tan solo unos segundos antes de que participaran juntos en su audiencia de este martes en el Palacio de la Zarzuela.
A primera hora de la mañana, don Felipe y doña Letizia han recibido en audiencia a la delegación española de los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 que con Audrey Pascual a la cabeza, ha logrado destacar a nivel mundial, consiguiendo el mejor resultado en unos Juegos de estas características desde 2014.
Antes de felicitar a nuestra supercampeona, los Reyes han protagonizado la anécdota del día que ha dejado unas imágenes preciosas del matrimonio, en las que derrochan confianza. En el momento en que la puerta de la estancia se abre para que aparezcan los Reyes en escena y de comienzo el acto, se les ve cómo están hablando sobre quién debe entrar primero. Parece que el Rey quiere cederle el paso a su mujer y esta, le coge del brazo y de la mano para indicarle que salga el primero en un ambiente de risas ajeno a cualquier protocolo. Ya en la sala se les ve a los dos con una sonrisa, testigo directo de esta anécdota de puertas para adentro. Finalmente es don Felipe el que aparece primero en la audiencia, seguido de su esposa.
Ya en el centro de la estancia, los Reyes han seguido con el protocolo establecido y han saludado uno a uno a los componentes del equipo nacional. Con posterioridad, todos juntos se han trasladado hasta los jardines del Palacio de la Zarzuela para la gran foto de familia, momento en el que se les han entregado sendas camisetas blancas del equipo de España con los nombres Felipe VI y Letizia en la espalda. Ha sido entonces el momento en el que toda la delegación ha acompañado a los Reyes al interior de la Zarzuela para poder seguir con la audiencia, esta vez a puerta cerrada.
Antes de viajar hasta Jaén para celebrar el 1200º aniversario de la capitalidad de la ciudad, los Reyes han querido felicitar personalmente a Audrey, la esquiadora madrileña de 21 años que ha deslumbrado a todos tras ganar dos oros: uno en modalidad de supergigante y otro en combinada alpina. Además, se llevó también la plata en descenso y un bronce en eslalon, un palmarés de récord con el que, además de hacer historia, ha hecho que se convierta en un ejemplo a seguir para superar cualquier barrera de la vida.
La historia de Audrey Pascual es toda una lección de superación. Nació sin tibias por una malformación congénita poco común. Empezó a esquiar con sus prótesis siendo una niña en la estación de La Pinilla (Segovia), si bien al principio solo lo hacía por diversión cuando se juntaba con sus primas para pasar un buen rato. Después, gracias a la Fundación También, esa afición pasaría a ser algo más y comenzó a prepararse a conciencia en otras pistas como las de Sierra Nevada. Su talento y potencial sobre la nieve eran un hecho más que evidente, y fue a los 15 años cuando destacaría por encima de los demás. Su esfuerzo y tesón no encontraban límites, por eso en la estantería de su casa puede presumir ya de los títulos conseguidos en la Copa Mundial o la Europea.
Gracias a la obtención de las cuatro medallas, la esquiadora se ha embolsado un total de 266.000 euros. Un triunfo sin precedentes que querrá compartir con sus padres, Quique y Laura, así como con su hermano Diego. "Con estos éxitos me acuerdo de mi familia, que me lleva apoyando un montón de tiempo, y de mi abuelo, que decía que había que ser la 'number one'. De hecho, él me llamaba así, y ahora me estará viendo desde el cielo", declaró la esquiadora con emoción a Efe.










