Adolescentes

Las amistades 'líquidas' en la adolescencia, según una psicóloga: "No siempre están eligiendo sus relaciones desde lo que quieren, sino también desde el miedo a no tener a nadie"


El sentimiento de pertenencia al grupo y las relaciones de amistad son un pilar básico en todo adolescente y clave en su desarrollo emocional


Amistad en la adolescencia© Getty Images
8 de octubre de 2026 a las 15:29 CEST

La amistad es un pilar básico en la adolescencia, eso es indudable. En muchos casos, se trata de amistades en las que prima la lealtad y el sentido de pertenencia; son una especie de refugio fuera de casa al que los adolescentes acuden más que a su propia familia. Sin embargo, en otros muchos casos, son cambiantes, casi efímeras. Un día el adolescente tiene un mejor amigo y una pandilla inseparable y, apenas unas semanas después, tiene otros y apenas se relaciona ni intercambia mensajes con los anteriores. Es lo que se llama amistades líquidas, un término que parece proceder de la teoría de la modernidad líquida desarrollada por el sociólogo británico Zygmunt Bauman, según la cual lo que predomina en la sociedad actual es lo cambiante: en el trabajo, en la familia, en las reglas, en los roles… y también en las relaciones.

Sobre ello y sobre qué implica en los adolescentes fluctuar de un grupo de amigos a otro muy a menudo hemos hablado con Cristina Mencía, psicóloga especialista en Infantojuvenil y Neuropsicología de Instituto Centta (www.centta.es). Ella nos arroja luz acerca del impacto de las amistades 'líquidas' en la adolescencia, cómo influye en el sentimiento de pertenencia y en la autoestima del adolescente y, sobre todo, cuándo los cambios son tan constantes que debemos interpretarlos como una señal de alarma. 

Hay adolescentes que mantienen determinadas amistades no porque realmente estén bien en ellas, sino porque les da miedo quedarse solos o fuera del grupo

Cristina Mencía, psicóloga especialista en Infantojuvenil y Neuropsicología de Instituto Centta

¿Qué son las amistades 'líquidas'?

Cuando hablamos de amistades 'líquidas' nos referimos a relaciones que son más cambiantes y menos estables, que pueden aparecer y desaparecer con cierta facilidad. Son vínculos en los que quizá existe menos compromiso o sensación de permanencia.

En la adolescencia esto no tiene por qué ser algo negativo. Es una etapa de muchos cambios en la que los adolescentes están descubriendo quiénes son, qué personas les aportan y con quiénes se sienten identificados. Por lo que es normal que algunas amistades cambien a lo largo de estos años.

¿Es habitual que los adolescentes tengan este tipo de amistades o suelen optar por buscar un grupo estable de amigos al que pertenecer?

En realidad, pueden darse las dos cosas. Durante la adolescencia cobra mucha importancia sentirse parte de un grupo y tener un sentimiento de pertenencia. Es una etapa en la que están construyendo su identidad y descubriendo con qué personas se sienten más cómodos y representados.

Además, el cerebro adolescente todavía está madurando y es especialmente sensible a la aceptación y al rechazo de los iguales. Por eso, sentirse incluido, tener amigos y saber que se forma parte de un grupo puede tener un peso emocional importante. Así que es habitual que busquen un grupo de referencia, pero eso no significa que todas sus amistades tengan que ser estables. Pueden tener un grupo más consolidado y, a la vez, otras relaciones que sean más cambiantes o puntuales. Lo importante es que tengan algún vínculo en el que se sientan aceptados, seguros y puedan ser ellos mismos.

¿Qué significa que un adolescente cambie mucho de amistades?

No necesariamente significa que exista un problema. La adolescencia es una etapa de construcción de la identidad y de la personalidad, en la que el adolescente va explorando y descubriendo quién es, qué le gusta, con qué personas se siente identificado y qué busca en sus relaciones. Lo que sí es interesante observar es si existe un patrón detrás de esos cambios.

Es diferente ampliar o cambiar el círculo de amistades que romper continuamente los vínculos porque surgen conflictos, idealizar muy rápido a una persona y después sentirse decepcionado o rechazado, o tener dificultades para mantener una relación cuando aparece un desacuerdo. Sería importante observar cómo son sus relaciones y cómo está viviendo el adolescente esos cambios

Amistad en la adolescencia© Getty Images/Westend61

¿Cuándo debemos observar ese cambio constante como un problema?

Lo importante es cómo vive esas relaciones y qué ocurre o cómo se desenvuelve cuando aparece alguna dificultad. Por ejemplo, puede llamarnos la atención un adolescente que cada pocas semanas tiene un "mejor amigo" diferente, se distancia de repente de alguien porque ha habido un pequeño enfado o deja de hablar con una persona en cuanto aparece un conflicto, sin intentar resolverlo.

También debemos observar si estos cambios empiezan a afectar a su día a día: si está continuamente preocupado por sus amistades, cambia su forma de ser para encajar, deja de hacer actividades que antes disfrutaba o llega a casa más triste o enfadado por lo que ocurre con su grupo…

¿Qué hacer en esos casos?

Lo primero es validar cómo se siente el adolescente, sin juzgarle ni quitar importancia a lo que está viviendo. Para nosotros puede parecer "una pelea con un amigo", pero para él puede estar siendo algo realmente importante. Por eso, es mejor evitar frases como "no te preocupes, ya encontrarás otros amigos" o "no le des tantas vueltas". Aunque lo digamos con buena intención, podemos hacer que sienta que no estamos entendiendo lo que le pasa.

Es más útil escucharle, preguntarle qué ha ocurrido y cómo se ha sentido, sin intentar solucionar el problema inmediatamente. También podemos ayudarle a mirar con un poco de distancia qué ha pasado en esa amistad y si es algo que se repite con otras personas.

Si vemos que estas situaciones se repiten, que no quiere hablar del tema, que le generan mucho sufrimiento o que empiezan a afectar a su día a día, puede ser recomendable pedir apoyo psicológico para entender qué está ocurriendo y darle herramientas para relacionarse de una forma más sana.

Es importante ayudarles a tolerar la espera y la incertidumbre en sus relaciones, y a no interpretar cada pequeño cambio como una señal de rechazo

Cristina Mencía, psicóloga especialista en Infantojuvenil y Neuropsicología de Instituto Centta

¿Qué papel juegan la inmediatez y la búsqueda de satisfacción instantánea en las amistades adolescentes?

Hoy en día los adolescentes están acostumbrados a que casi todo sea inmediato: una respuesta a un mensaje, un 'me gusta' a un vídeo de TikTok… Y esto también influye en sus relaciones. Por ejemplo, si un amigo no responde durante unas horas, puede aparecer rápidamente el pensamiento de "está enfadado conmigo" o "ya no quiere hablar conmigo".

En la consulta aparecen muchas situaciones en las que vemos que, a veces, sufren cuando les cuesta esperar y entender que no recibir una respuesta inmediata no significa que haya un problema. Por eso, también es importante ayudarles a tolerar la espera y la incertidumbre en sus relaciones, y a no interpretar cada pequeño cambio como una señal de rechazo.

¿La presión por encajar o ser aceptado influye en la fragilidad de algunas relaciones?

Sí, más de lo que parece. En la adolescencia pertenecer al grupo puede llegar a sentirse casi como una necesidad. Por eso, hay adolescentes que mantienen determinadas amistades no porque realmente estén bien en ellas, sino porque les da miedo quedarse solos o fuera del grupo. Cada vez observo que esto ocurre en edades más tempranas, coincidiendo con la adquisición de su primer teléfono móvil en ocasiones.

A veces me encuentro con adolescentes que dicen "realmente no me cae tan bien, pero si dejo de estar con él me quedo solo". Y ahí vemos que no siempre están eligiendo sus relaciones desde lo que quieren, sino también desde el miedo a no tener a nadie.

Además, las redes sociales pueden aumentar mucho esta sensación: ver que tus amigos han quedado sin ti, que tienen otros grupos o que están haciendo planes a los que no te han invitado puede hacer que un adolescente se sienta rápidamente desplazado. Por eso, considero que una parte importante es ayudarles a diferenciar entre estar con alguien porque quiero estar ahí y estar con alguien porque tengo miedo de quedarme fuera.

¿Cómo afecta emocionalmente a un adolescente que sus amistades cambien constantemente?

Depende mucho de cada adolescente. Para algunos puede ser algo normal y no darle demasiada importancia, pero para otros puede resultar bastante agotador. Por eso, es importante que también tengan otros espacios, actividades y personas con las que sentirse bien, para que su bienestar no dependa únicamente de cómo estén sus amistades en cada momento.

¿Puede generar inseguridad o miedo al rechazo este tipo de relaciones más inestables?

Sí, especialmente si el adolescente ha vivido varias experiencias de rechazo o de pérdida de amistades. Puede empezar a estar más pendiente de cualquier pequeño cambio y pensar que significa que sus amigos ya no quieren estar con él.

Grupo de adolescentes felices mirando a cámara© Adobe Stock

¿Qué consecuencias tiene para la autoestima perder amistades con frecuencia?

Como mencionaba, las amistades tienen un papel importante en la construcción de la identidad durante la adolescencia. A través de ellas, el adolescente va descubriendo cómo es, qué le gusta, qué valores tiene y qué tipo de relaciones quiere.

También influyen en cómo se ve a sí mismo. Sentirse querido, aceptado y valorado por sus iguales puede reforzar su autoestima, mientras que vivir muchos rechazos o pérdidas puede hacer que empiece a cuestionar su propio valor. Y aquí nosotros, como adultos, tenemos un papel importante: acompañarles en ese proceso y ayudarles a entender que las relaciones también cambian y que perder una amistad no significa que haya algo malo en ellos.