Dr. Eduardo Junco, pediatra, sobre el exceso de azúcar en los niños: "Puede dar lugar a sobrepeso, obesidad o desequilibrios metabólicos"


El gusto por el dulce alcanza especial intensidad entre los 6 y los 12 años, una etapa en la que conviene prestar atención al tipo de azúcar que consumen


Dr. Eduardo Junco, pediatra© Dr. Eduardo Junco
2 de septiembre de 2026 a las 18:06 CEST

El sabor dulce, uno de los cinco sabores básicos, es el sabor mejor aceptado por los niños y también por la mayoría de los adultos. Es el sabor más placentero, el más gratificante y uno de los que generan mayor dependencia. Las papilas gustativas receptoras de este sabor se encuentran distribuidas a lo largo de los bordes de la lengua, pero sobre todo en la punta. La edad en que los niños tienen mayor propensión a los sabores dulces se encuentra entre los 6 y los 12 años, aunque esta atracción se mantiene a lo largo de toda la infancia.

Niño comiendo un dulce con azúcar© Getty Images

"La edad en que los niños tienen mayor propensión a los sabores dulces se encuentra entre los 6 y los 12 años"

Los alimentos dulces

Desde su primer alimento, la leche materna, que tiene un leve y discreto sabor dulce, los bebés y los niños seleccionaron siempre y sin ninguna duda todos los alimentos de la dieta que tienen este sabor como sus preferidos. El sabor dulce de los alimentos y de las bebidas está siempre en relación con una de estas dos condiciones. O contienen azúcar en alguna de sus formas, o contienen edulcorantes. Las frutas, las mermeladas, los pasteles, los dulces, los helados, las golosinas, los caramelos, el chocolate, las chuches, en fin, un sinnúmero de alimentos que son los favoritos de la mayoría de los niños y que tienen un marcado sabor dulce.

Los azúcares naturales y refinados

Los azúcares contenidos en los alimentos naturales, como en los cereales, las frutas y las verduras, son beneficiosos para la salud de los niños, pues suelen ser de absorción lenta. Por el contrario, los azúcares refinados que suelen estar presentes en los alimentos procesados, de absorción rápida, se metabolizan de forma diferente y, si existe predisposición y/o abuso, son más perjudiciales para la salud.

Los alimentos con alto contenido en azúcares refinados pueden dar lugar, si se toman en exceso, a sobrepeso, obesidad o a desequilibrios metabólicos de la glucosa.

En la dieta alimenticia de los niños se recomienda consumir menos hidratos de carbono purificados (azúcares refinados) y más hidratos de carbono complejos (cereales integrales, arroz, legumbres, verduras y frutas). Los dulces, golosinas, caramelos, chuches, bebidas refrescantes azucaradas y el azúcar blanco refinado son los menos recomendables.

"Los caramelos, las golosinas, las chuches y todo este tipo de “alimentos” no tienen ningún beneficio para la salud"

Caramelos, golosinas, 'chuches'

Los caramelos, las golosinas, las chuches y todo este tipo de “alimentos” no tienen ningún beneficio para la salud y no poseen ninguna virtud dietética ni nutricional que aconseje su consumo por parte de los niños. Su composición, además de llevar colorantes, saborizantes y otras sustancias poco recomendables, está saturada de azúcares refinados, los cuales se absorben y metabolizan rápidamente, elevando las cifras de glucosa y generando un trastorno metabólico de adaptación.

Además, su consumo abusivo da lugar al deterioro de la dentadura, con aparición de la placa dental y de las caries.

Al tomar las golosinas entre horas, disminuyen el apetito para la siguiente comida y hacen disminuir la ingesta de otros alimentos con características dietéticas y nutricionales mucho más importantes y más beneficiosas para su salud.

Efectos perjudiciales del abuso de caramelos y golosinas:

  • Al contener elevada cantidad de azúcares refinados de rápida absorción, alteran el metabolismo de los hidratos de carbono y favorecen la obesidad.
  • Al tomarlos fuera de horario, disminuyen el apetito para las comidas de alimentos más necesarios y más sanos.
  • Favorecen la aparición de la placa dental y de caries dental.
  • Los colorantes, conservantes y saborizantes que suelen entrar en su composición pueden no ser bien tolerados y provocar reacciones adversas.