Carla Álvarez Llaneza, psicóloga, sobre el 'burnout de verano' que viven muchas mujeres: "Una madre agotada no necesita exigirse más, necesita corresponsabilidad"


En una etapa aparentemente concebida para el descanso, puede aparecer un agotamiento físico y mental motivado, en parte, por la presión para conseguir días perfectos


Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas.© Sanitas
2 de julio de 2026 a las 7:33 CEST

El verano debería ser sinónimo de descanso, pero para muchas madres se convierte en una carrera de fondo emocional. Con los niños ya de vacaciones escolares, desaparecen las rutinas, se multiplican las tareas invisibles y surge una presión silenciosa por crear días perfectos, llenos de planes y felicidad familiar. Y no, no siempre todo sale como deseamos y casi nunca se llega a todo.

En ese escenario aparece el llamado 'burnout de verano', un agotamiento físico y mental que no siempre se ve, pero que atraviesa a miles de mujeres. La psicóloga Carla Álvarez Llaneza, experta de Blua de Sanitas, analiza por qué esta etapa puede resultar tan exigente, cómo influye la carga mental y qué pueden hacer las madres para bajar la autoexigencia y recuperar espacios de descanso real. 

¿Qué entendemos exactamente por “burnout de verano” y por qué afecta especialmente a las madres? 

Aunque no se trata de un diagnóstico clínico, el término "burnout de verano" se utiliza para describir el agotamiento físico, mental y emocional que puede aparecer cuando el periodo vacacional implica más responsabilidades que descanso. En muchas madres se intensifica porque siguen sosteniendo la logística familiar, pero con menos estructura externa que durante el periodo no vacacional.
El resultado es una sensación de no parar nunca, incluso en una etapa asociada al descanso.

madre y su hija haciendo una lista mientras preparan la maleta© Getty Images

¿Por qué el verano, que debería ser descanso, se convierte para algunas personas en una etapa de sobrecarga?

Para algunas familias, especialmente si hay niños pequeños, las vacaciones escolares no coinciden con las vacaciones laborales de los adultos. Esto genera una tensión entre la necesidad de descansar, el trabajo pendiente y el cuidado continuo.

¿Qué papel juega la presión social en la idea de que las madres deben organizar planes perfectos cada día?

La presión social alimenta la idea de que un buen verano familiar debe estar lleno de actividades, experiencias memorables y niños permanentemente entretenidos. Muchas madres sienten que cualquier día sin plan es una especie de fracaso. A esto se suma la comparación con lo que se muestra en redes sociales, donde casi nunca aparece el cansancio real que hay detrás. 

¿Por qué las madres sienten que deben sostener la felicidad familiar incluso cuando están agotadas?

Muchas madres perciben que una parte importante del bienestar familiar depende de su disponibilidad emocional y organizativa. Si un hijo se aburre, se frustra o se enfada, pueden vivirlo como una responsabilidad propia, aunque esas emociones formen parte de la vida normal. Esta identificación entre cuidar y resolverlo todo aumenta la culpa cuando ellas mismas necesitan parar. 

La presión social alimenta la idea de que un buen verano familiar debe estar lleno de actividades, experiencias memorables y niños permanentemente entretenidos

Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas.

¿Cómo se multiplica la carga mental cuando desaparecen rutinas, colegio y apoyos?

La carga mental aumenta porque ya no basta con ejecutar tareas, también hay que anticiparlas, coordinarlas y recordar cada detalle. Durante el curso, el colegio, los horarios y algunas actividades funcionan como estructura externa; en verano, gran parte de esa organización vuelve a casa. Hay que pensar quién cuida, qué se come, cómo se ocupan las horas y cómo se compatibiliza todo con el trabajo. Ese esfuerzo constante resulta agotador porque casi nunca se ve, pero sostiene el día entero.

¿Qué ocurre cuando la corresponsabilidad no está equilibrada y la madre asume la organización del verano?

Cuando la corresponsabilidad no está equilibrada, uno de los integrantes de la familia puede acabar asumiendo gran parte de la planificación, la anticipación y la coordinación familiar, además de las propias tareas. Esto suele generar cansancio, resentimiento y sensación de sobrecarga.

Para que haya descanso real, la organización del verano también debe repartirse de forma consciente y concreta.

¿Qué emociones aparecen con más frecuencia en las madres?

Principalmente, la culpa. Esta suele aparecer cuando la madre prioriza una necesidad propia y experimenta la sensación de estar descuidando otras responsabilidades, aunque objetivamente no sea así. La irritabilidad suele ser una señal de agotamiento acumulado, no de falta de cariño hacia los hijos. Por su parte, la frustración surge si el ideal de verano tranquilo choca con una realidad llena de demandas, interrupciones y poca ayuda.

madre cogiendo en brazos a su hija en la playa© Getty Images/Johner RF

¿Cómo afecta este agotamiento a la relación con los hijos?

El agotamiento reduce la paciencia y hace que conflictos pequeños se vivan con mucha más intensidad. Una madre cansada puede responder con más brusquedad, sentirse menos disponible o tener menos capacidad para disfrutar de momentos que, en otro estado, serían agradables. Esto significa que sus recursos emocionales están temporalmente más limitados debido al cansancio acumulado. 

¿Qué puede hacer una madre para bajar la autoexigencia y permitirse descansar?

El primer paso es revisar la idea de que descansar solo es legítimo si todo está hecho, porque en una casa con niños casi nunca está todo cerrado. Conviene diferenciar lo necesario de lo ideal y aceptar que un verano saludable no tiene que ser perfecto.

En este sentido, descansar no resta cuidado; permite cuidar desde un lugar menos agotado y más disponible.

Una madre cansada puede responder con más brusquedad, sentirse menos disponible o tener menos capacidad para disfrutar de momentos que, en otro estado, serían agradables

Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas.

¿Por qué suelen cargar las madres con la responsabilidad de la felicidad familiar?

Esta responsabilidad tiene mucho que ver con mandatos culturales que todavía asocian la maternidad con la entrega constante y la anticipación de las necesidades de los demás. Aunque muchas familias han avanzado en corresponsabilidad, la gestión emocional suele seguir recayendo más en ellas. Se espera que recuerden, organicen, medien y además mantengan un buen clima familiar.

¿Qué mensaje daría a las madres que llegan al verano agotadas y qué deberían recordar cuando sienten que no llegan?

El mensaje principal es que no llegar a todo no significa estar haciéndolo mal, sino estar cargando con demasiado. Una madre agotada no necesita exigirse más, necesita corresponsabilidad, descanso y espacios propios de recuperación. Cuidarse es una condición necesaria parar sostener el cuidado de los demás de manera saludable y sostenible en el tiempo.