Salud

El Dr. Eduardo Junco, sobre la importancia de la vitamina D3 en los niños: "Su carencia o escasez da lugar a raquitismo carencial"


Esta vitamina interviene de forma decisiva en el metabolismo del tejido óseo


Dr. Eduardo Junco, pediatra© Dr. Eduardo Junco
27 de mayo de 2026 a las 15:02 CEST

La forma activa de la vitamina D3 en el organismo humano es el Calcitriol, el cual procede del 25-hidroxicolecalciferol. Esta sustancia se produce en la piel por la acción de las radiaciones solares (rayos ultravioleta) y también se ingresa en el organismo a través de los alimentos. La función de la vitamina D3 es la de facilitar la absorción de calcio y fósforo en el intestino, inducir la formación de tejido óseo a través de los osteoclastos y regular la producción de hormona paratiroidea.

Su carencia o escasez da lugar, en el adulto, a osteopprosis, osteomalacia, hipocalcemia, debilidad, fatiga crónica y baja inmunidad. En el niño, da lugar a raquitismo carencial, osteomalacia, deformidad ósea, alteraciones dentales, retraso en el crecimiento y baja inmunidad.

La vitamina D3 y las radiaciones solares

En la actualidad y debido a los cambios producidos en la atmósfera por la disminución de la capa de ozono, el temor a las radiaciones solares ha aumentado en la población, en parte causado por la preocupación de los dermatólogos a que aumente el riesgo de padecer tumores en la piel.

Hoy en día, con protección solar adecuada, con filtros solares, ese riesgo disminuye o desaparece y, por el contrario, se mantienen los beneficios que siempre tuvieron los baños de sol o helioterapia, tan beneficiosos para producir una adecuada cantidad de vitamina D3.

La carencia o escasez da lugar, en el niño, da lugar a raquitismo carencial, osteomalacia, deformidad ósea, alteraciones dentales, retraso en el crecimiento y baja inmunidad.

Dr. Eduardo Junco, pediatra

Vitamina D3 en el niño

La vitamina D3 en el niño tiene una importancia capital durante su crecimiento y desarrollo, pues interviene de forma decisiva en el metabolismo del tejido óseo.

Debido a esto y para prevenir el raquitismo carencial, en países donde la insolación es baja y las horas de sol escasan (centro y norte de Europa) y a que esta vitamina es escasa en la leche materna, se comenzaron a administrar desde el nacimiento suplementos orales de vitamina D3.

Esta práctica se ha mostrado muy eficaz y, desde entonces, tanto en la lactancia materna como en la artificial, se recomienda la administración diaria durante los primeros meses de vida, de 400 a 600 unidades, para mejorar el metabolismo óseo y prevenir el raquitismo, que da lugar a reblandecimiento del esqueleto y retraso en el desarrollo del tejido óseo.

Las leches de fórmula actualmente aportan cantidades suficientes de vitamina D3, la vida al aire libre y la administración de suplementos completan el cuadro de prevención.

Niña tomando el sol© Getty Images

Raquitismo carencial

Esta enfermedad tiene su origen en la ausencia o escasez de la vitamina D3 en la dieta del lactante o en la ausencia de exposición a la luz solar. La fisiopatología del raquitismo consiste en un crecimiento óseo defectuoso que es especialmente intenso en la matriz del cartílago epifisario de los huesos largos, cuya mineralización no se produce, dando lugar a diversas deformidades esqueléticas.

La craneotabes por adelgazamiento de los huesos planos del cráneo, el rosario costal, el cierre tardío de las fontanelas y las deformidades de las metáfisis de los huesos largos son los síntomas en que se basa el diagnóstico de la enfermedad.

La vitamina D3 en las infecciones

Los linfocitos T son células especializadas del sistema inmune que intervienen como mediadores de la respuesta celular contra los microorganismos invasores, sobre todo contra los virus que se replican de forma intracelular. Estos linfocitos necesitan de la presencia del calcitriol para activarse frente a los microorganismos invasores y así poder ejercer sus funciones. Además, el calcitriol puede inhibir la producción de citoquinas inflamatorias, acción que ejercen las células T reguladoras encargadas de regular la respuesta inmunitaria y así evitar fenómenos de autoinmunidad y de enfermedades autoinmunes.

Alimentos ricos en Vitamina D3

  • Alimentos fortificados con vitamina D3: las leches de fórmula para lactantes, las leches de continuación, de crecimiento o enriquecidas, los cereales, el yogur, la margarina y, en algunos casos, el pan, están enriquecidos con vitamina D3.
  • Pescados. Los aceites de diversos pescados son los alimentos más ricos en vitamina D3.  El aceite de hígado de bacalao contiene 1400 u. por cucharada. El salmón, la caballa, las sardinas en lata, el bacalao, el atún y la anguila son todos muy ricos en  vitamina D3.
  • Entre los alimentos de origen animal, los más ricos en vitamina D3 son el huevo y el hígado de ternera