Todas las anécdotas

La boda de Kate Moss y Jamie Hince hace 15 años: una novia con zapatos de Manolo Blahnik, un discurso fuera de lugar y un vestido que casi nadie recuerda


La pareja pasó por el altar un día como hoy y el vestido de la modelo sigue resultando inspirador para las prometidas


Kate Moss y Jamie Hince en su boda en 2011© Getty Images
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
1 de julio de 2026 a las 12:28 CEST

Pocos vestidos de novia han marcado la moda nupcial como lo hizo el de Kate Moss el día de su enlace con Jamie Hince. Fue el viernes 1 de julio de 2011 cuando esta boda acaparó todos los titulares. La modelo deslumbraba hace 15 años con una apuesta de corte bohemio, repleta de detalles, que hoy, en el aniversario de este ‘si, quiero’, merece la pena recordar. Aquel boceto de John Galliano se convirtió en inspiración para las propuestas a medida de numerosos diseñadores coetáneos y también influyó en las colecciones nupciales de 2012. Hoy recordamos las anécdotas de esta jornada y los detalles de un estilismo por el que no ha pasado el tiempo.

El vestido de novia de Kate Moss en su boda con Jamie Hince© Getty Images

Reconocidos invitados

Aquel día soleado se dieron cita, en el bonito entorno de los Costwolds —donde se ubicaba la iglesia y la finca propiedad de la estrella de la moda, en la que se celebró el convite—, invitados como Naomi Campbell, Snoop Dogg, Kelly Osbourne, Carine Roitfeld, Paul McCartney y Marc Jacobs. No querían perderse una jornada tan esperada, la que unía a todo un icono de estilo con el guitarrista de la banda indie rock The Kills. Los festejos se extenderían durante tres días, pero el más importante, sin duda, fue el de la ceremonia.

Notas étnicas en su vestido soñado

Tras su llegada en un Rolls Royce plateado, la novia caminó hacia la iglesia de San Pedro de Southrop, escoltada por su hija Lila Grace (fruto de su relación con Jefferson Hack) y por un cortejo de 12 niños de arras, con una prenda que era una fusión entre los clásicos vestidos lenceros que pudimos verle en las alfombras rojas de los años 90 y las piezas de aire vintage y bohemio, con detalles reconocibles que abundaban en los años 20. El resultado aunaba ambos fenómenos estéticos y se traducía en un slip dress con sobrevestido de tul champán, bordado con lentejuelas, pedrería, cuentas y cristales, que formaban destellos y motivos botánicos y étnicos. La pieza presentaba tirantes, escote de pico y silueta trompeta, elaborada con tejidos semitransparentes y muy ligeros (ideales para casarse en pleno verano).

La boda de Kate Moss y Jamie Hince© Getty Images

El suyo no era un look nupcial convencional, pero lo cierto es que Kate Moss siempre se adelantó a las tendencias y no tuvo miedo a ir contracorriente, en lo que a la industria del textil y a su vida se refiere. Por eso no sorprendió que aquel día escogiera a su gran amigo John Galliano, reputado creador, que por aquel entonces vivía una crisis de imagen, consecuencia de una serie de improperios y comentarios antisemitas que obligaron a su salida como director creativo de Dior en aquel mismo año. No obstante, a una de las agujas más artísticas de la moda nunca se le cuestionó su talento.

Velo de novia a lo julieta de Kate Moss© Getty Images

De las sandalias altas al velo julieta

Todas las piezas, no solo el vestido, eran especiales en el estilismo de la inglesa. Además de un bonito ramo de novia tipo bouquet, con rosas en blanco y rosa empolvado, con azahar, verdes sutiles y algún lirio del valle, sus accesorios completaron el resultado. Lo primero, las sandalias, blancas, con un alto tacón semigrueso, de Manolo Blahnik. El propio zapatero canario confesaría a WWD: “los hicimos hasta cinco veces para que quedaran como ella quería. Mis trabajadores son los mejores. Yo no estaría aquí sin ellos”.

Kate Moss y Jamie Hince en su boda en 2011© Getty Images

Una pulsera tipo rivière, su anillo de compromiso y un velo tipo casquete, en forma de velo Julieta (creado por su amiga, la también diseñadora Stella McCartney), fueron el resto de complementos elegidos. Este último era un detalle inspirado por los tocados medievales y popularizado en los años 20 por novias que buscaban una estética romántica, que la top escogió en una versión con bordados florales, que se sujetaba con un armazón y dos llamativas flores a cada lado. La leyenda de este accesorio se remonta a la de Julieta Capuleto, de Shakespeare, y recientemente hemos visto como esta clase de propuestas han revivido en el armario de las novias amantes de lo teatral. Nuestra protagonista lo llevó con la melena suelta en ondas surferas, junto a un maquillaje en el que destacaba su siempre característico eyeliner.

El vestido de novia de Kate Moss en su boda© Getty Images

Recuerdos de la jornada

La boda estuvo marcada, no solo por el look de la novia, también por la espectacular fiesta que se extendió hasta altas horas de la madrugada, con trapecistas, bailarinas y un karaoke de hip hop y por el discurso, algo inapropiado, que Alison Mosshart, compañera de banda de Hince, dedicó a la pareja, por el que tuvieron que cortarle el micrófono, repleto de anécdotas que estaban fuera de lugar. Días más tarde, cuando el recién estrenado matrimonio iniciaba su luna de miel, los habitantes del pequeño pueblo en el que se desarrollaron los acontecimientos recibieron una botella de champán, junto a un cálido mensaje de los nuevos esposos. “Gracias por toda su paciencia y comprensión. Con mucho cariño, Jamie y Kate”, firmaron.

La boda de Kate Moss y su look de novia© Gtres

Aunque el amor no duró para siempre, pues se divorciaron en 2016, su ‘sí, quiero’ sigue resultando inspirador e incluso algunas de las instantáneas de su boda están recogidas en el libro I love you, de Mario Testino. Precisamente de la fotografía del enlace se encargó este reconocido retratista peruano (aunque también capturó algunas fotos del evento otro genio de las cámaras, Terry Richardson, que estaba invitado). 

Look de preboda de Kate Moss© Getty Images

El look que menos se vio

Si bien el diseño nupcial elegido por la supermodelo el 1 de julio pasó a la historia, no fue el único look que estuvo presente en los tres días de celebración oficial. Durante la preboda, los prometidos posaron para las cámaras de la prensa, horas antes de pasar por el altar. El 30 de junio de 2011, en la misma localidad en la que tendría lugar el ‘sí, quiero’ al día siguiente, se reunieron con sus invitados en el pub The Swan (El cisne) y, antes de que la luz impidiera la visibilidad, Kate Moss sonrió a los focos enfundada en un vestido con diferentes tonalidades de azul, de corte bohemio, con mangas abullonadas, escote de pico, largo midi y detalles en dorado. Era una auténtica zíngara y su estilismo se completaba con unas botas altas de ante en color verde agua, con un tacón importante y una lazada en la punta. Sin maquillaje y con la melena al natural, la top anticipaba que iba a ser fiel a su estilo romántico, con los mismos tejidos fluidos, con movimiento, que veríamos en el gran vestido del fin de semana.