No escogió Gran Bretaña para pasar por el altar. El sábado 24 de julio de 2021, hace hoy cinco años, Lady Kitty Spencer dio el ‘sí, quiero’ al empresario Michael Lewis en un destino tan romántico como pomposo. La estilosa y reconocida sobrina de Diana de Gales se casó a escasos 30 kilómetros de Roma, en un exclusivo palacio renacentista del siglo XVI, conocido como Villa Aldobrandini o Belvedere, ubicado en la localidad de Frascati, con enormes jardines, que se construyó por orden del cardenal Pietro Aldobrandini, sobrino del Papa Clemente VIII. En este gran día hubo muchos otros guiños a Italia, además de una importante inversión para lograr una suerte de fastuosos detalles que hicieron de la jornada un festejo del que hubo mucho que comentar.
Un compromiso antes de la pandemia
Todo comenzó en agosto de 2018, cuando la modelo y prescriptora de estilo empezó una discreta relación con el poderoso magnate sudafricano. Tras poco más de un año de noviazgo, la pareja hizo público su compromiso en enero de 2020, al salir a la luz una noticia en The Daily Mail. Fue a finales de 2019 cuando el entonces futuro esposo de la británica le pidió matrimonio. Dada la complejidad de la situación sanitaria, los prometidos tuvieron que aguardar al fin de la pandemia para poder sellar su amor con la firma de su nuevo matrimonio.
Antes de llegar al enlace, otro acontecimiento destacado que conviene comentar fue su despedida de soltera, cuyas imágenes publicó días antes de su paso por el altar y que tuvo lugar en Florencia. Dado que la protagonista del día llegó una semana antes a Italia, se preparó todo para esta fiesta. En aquellas fotografías, la joven aristócrata (entonces con 30 años y un futuro marido de 62) posaba enfundada en un look de la que siempre fue su firma de cabecera. Dolce & Gabanna, la casa que la vestiría días después para su boda, ideó para ella un diseño negro de corte lady con estampado de lunares blancos, fiel a su estilo. Del mismo atelier de alta costura salieron no uno ni dos, sino hasta seis vestidos de novia diferentes, que fueron los que le acompañaron en diferentes momentos de la jornada.
Sello italiano en sus looks nupciales
"Una serie de vestidos hechos a mano, cada uno celebrando la belleza de la novia, la pasión para la Alta costura y la plena felicidad del momento”, escribía la marca en sus redes sociales. La prenda más esperada, el diseño con el que pasó por el altar, era una creación de inspiración clásica, con tintes renovados, que parecía inspirada en el mítico estilismo nupcial de Grace Kelly y algunos medios apuntaron a que hacía un guiño al de Kate Middleton y también al que llevó en su gran día la madre de la propia Kitty Spencer, Victoria Lockwood. La propuesta, de aires victorianos y firmada por la casa de la que era embajadora, estaba confeccionada en encaje blanco y presentaba una silueta catedral, cuerpo bustier, mangas largas con hombros marcados, cuello cisne y una botonadura central que recorría toda la prenda.
“Gracias de todo corazón, Domenico y Stefano, por crear un vestido que superó mis sueños más salvajes para el día más importante de mi vida. No hay palabras que puedan expresar mi gratitud”, escribía la recibe casada en sus redes sociales. Este vestido tardó seis meses en ser elaborado por el equipo de costureras de la casa en Milán. Si bien se esperaba que, con él, la tiara Spencer acompañara a la aristócrata al altar, como ya lo hizo con su tía, Diana de Gales, en su enlace con el entonces príncipe Carlos de Reino Unido, no sucedió así.
Se buscaba que la joven hiciera un guiño a la realeza mediante esta joya, pero no la lució con ninguno de sus diseños. En su lugar dio todo el protagonismo a los propias piezas de las que era imagen. Sí llevó un largo velo acabado en encaje, colocado sobre un recogido bajo, con el citado diseño blanco que escogió para la ceremonia y que era aún más extenso que el propio traje.
Más allá del blanco, sus otros estilismos
Las otras prendas, todas repletas de color, no dejaron a nadie indiferente. Por un lado, un diseño blanco de corte princesa, con escote Bardot, cuerpo encorsetado y falda con volumen que estaba realizado en organza doble de seda, dibujada a mano y con motivos de flores y cristales. Sobre esta creación, explicó la propia modelo en su perfil: “pintado a mano por los maestros de Dolce & Gabbana para que combinara con el ninfeo de la villa. Llamamos a esta pieza de Alta Moda el ‘vestido del jardín’ y, sin duda, parecía sacado de un cuento de hadas”.
La misma silueta, con la que parecía estar muy cómoda, fue la escogida para la pieza número tres. Se trataba de una propuesta larga, con escote palabra de honor, en azul con flores salpicadas en rosa por todo el vestido. Los tejidos que incorporaba eran un tul ilusión semitransparente como base y una capa superior bordada con motivos florales en punto de cruz. Dado que eligió esta pieza para el banquete de gala posterior, decidió llevarla con piezas de alta joyería de la misma firma. Un impresionante conjunto de collar y pendientes a juego que acompañó de un moño a media altura rematado con una flor rosa artificial.
Las tres elecciones restantes que dejaron sin palabras a sus seguidores fueron tres vestidos: uno con corpiño en verde, con tejido drapeado y escote corazón y falda blanca pintada a mano; otro en color beis con encaje, lentejuelas y flores de colores en relieve y una tercera y última creación estilo joya, con silueta escultural, con pedrería dorada y plateada.
Lujo y glamour en una boda con vistas a Roma
Cada uno de estos diseños formaron parte de un imponente ‘sí, quiero’ que se extendió durante tres días, con celebraciones en diferentes puntos de Roma y un impresionante espectáculo de fuegos artificiales. Los novios escogieron para festejar su amor el citado palacete que se decoró por todo lo alto para la ocasión, con una gran inversión floral que convivía con las obras de arte que enlucían sus paredes. Aunque un gran número de detalles eran privados, lo cierto es que sí trascendieron los nombres de algunos de los invitados que no quisieron perderse esta cita.
Entre los asistentes figuraban la vizcondesa Emma Weymouth, la cantante Pixie Lott, la artista Ellie Goulding, la DJ Marjorie Gubelmann, la estilista Becky Bowyer y las modelos Sabrina Dhowre Elba y Erin Borini. Ellos se sumaban a los hermanos de la novia, Lady Amelia y Lady Eliza Spencer, Louis Spencer y Samuel Aitken. Estos dos últimos la acompañaron al altar, dado que su padre no asistió al acontecimiento. Fueron notables, del mismo modo, las ausencias de sus primos el príncipe Guillermo de Inglaterra y el príncipe Harry, con sus respectivas esposas, Kate Middleton y Meghan Markle.















