Lo que nadie te cuenta sobre elegir vestido de novia: 7 errores muy habituales (y cómo evitarlos)
Antes de empezar la búsqueda, conviene tener claros el presupuesto, el estilo y aquello que quieres sentir al llevarlo para no dejarte llevar por las prisas, las tendencias o las redes sociales
Recuerdo que, cuando empezamos a organizar nuestra boda, una de las cosas que más ilusión me hacía era elegir el vestido. Dudé si escoger un diseño de colección, pero me atraía especialmente la idea de hacerme un traje a medida, no solo por tener algo único, sino por compartir todo ese proceso con mi madre. Sin embargo, una búsqueda que en principio debería estar llena de emoción puede verse empañada por muchas razones. Por eso, antes de empezar, conviene tener claras varias cuestiones: desde el presupuesto con el que cuentas hasta cómo te gustaría sentirte al llevar ese vestido. También es importante recordar que encontrar el vestido —ya sea prêt-à-porter o hecho a medida— no consiste en seguir tendencias ni en obsesionarse con lo que aparece en redes sociales. Para que el camino sea más sencillo, repasamos siete errores muy frecuentes entre las novias y cómo evitarlos.
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No ir con la mente abierta y no dejarte aconsejar por expertos
Hay novias que tienen muy claro el tipo de vestido que quieren para su gran día. Tanto que, cuando llegan al atelier en busca de su traje, no se dejan aconsejar. Aunque los gustos y la personalidad de la chica deben prevalecer, es importante realizar esta búsqueda con la mente abierta, probar siluetas que no entraban en tus planes en un primer momento o jugar con algún detalle que nunca habías imaginado. Los diseñadores saben por qué aconsejan una determinada cosa (probablemente favorezca más tu figura) y entienden tu cuerpo mejor que tú misma. Muchas novias se acaban sorprendiendo para bien.
Si te has sumergido ya en la búsqueda de tu vestido de novia, es muy probable que cada vez que entres en Instagram o Pinterest, tu feed esté salpicado de vestidos blancos. Pero si ya tienes claro quién será tu diseñador o en qué firma confiarás para el gran día, deja de mirarlos. Cuanta más inspiración tengas una vez tomada la decisión, peor. Con esto solo conseguirás tener una y mil dudas e inseguridades con tu elección. Y, recuerda, el instinto y ese primer sentimiento hay que respetarlo.
Cuando una novia está ante su vestido, siente un pálpito especial. Pero con el paso de las semanas es posible que ese sentimiento se vaya diluyendo. Organizar una boda puede resultar un trabajo estresante y escuchar las opiniones de todas las personas que hay a tu alrededor sobre cómo debería ser tu traje de novia tampoco ayuda. Por eso, sigue este consejo que Rosa Clará compartió con nosotras: "A las novias les diría que sigan su instinto. Las novias de hoy están muy bien informadas gracias a internet y vienen a las tiendas con una idea clara de lo que quieren. Queremos que sientan que son ellas mismas y que se sientan cómodas con el vestido que elijan".
Hay diseñadores que aconsejan a la novia que vaya sola a la primera entrevista o, si acude acompañada, que lo haga de una persona que la conozca realmente bien y sepa respetarla. En muchos casos, con la mejor de las intenciones, los acompañantes imponen sus opiniones y no dejan que la novia se sienta con toda la libertad que debería para expresarse y explica lo que realmente quiere.
Muchas prometidas tienen miedo a verse disfrazadas el día de su boda. Para evitarlo, apuestan por vestidos demasiado sencillos, sin detalles que los hagan especiales. Este es también uno de los motivos por los que muchas prometidas, de entrada, quieren prescindir del velo, que suelen añadirlo en la última prueba para sentirse más especiales. Aunque este elemento puede ser una buena solución, no hay que tener miedo de añadir otros detalles muy de novia en los vestidos sencillos: una lazada, un encaje bonito y minimalista... Pide consejo a tu diseñador y acertarás.
No elegir tejidos de calidad (aunque suba el presupuesto)
Un vestido de invitada con un tejido de poca calidad se puede tratar de disimular con complementos muy llamativos y especiales, pero no en uno de novia. El blanco es uno de los colores más indiscretos y deja todo a la vista: desde lo buena o mala que es una tela a una costura mal hecha o mal planchada. Por eso, igual de importante (o más) que el diseño es un buen patrón, un buen corte y un buen tejido. De ellos depende que la prenda siente de maravilla, favorezca a la novia en todo momento y no haya ningún percance; sobre todo si se trata de una prenda sencilla y con pocos adornos. Así que, aunque suba ligeramente el presupuesto, merece la pena.
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No pensar en conjunto
Cuando una novia piensa en su look nupcial, muchas veces solo tiene en cuenta el vestido, pero se olvida de pensar en otros detalles como el peinado, el maquillaje o los accesorios. Aunque parezca que no son determinantes para la elección del traje, en realidad tienen mucho peso. Si una prometida no se ve con el pelo recogido, es mejor no elegir un diseño con escote a la espalda; si tiene claro que quiere llevar un gran tocado, deberá compensar con un vestido más sencillo; o si quiere que una joya familiar quede bien integrada, deberá tenerla presente desde el principio.