Junio es uno de los meses preferidos para celebrar bodas y estos días han sido muchas las parejas anónimas y conocidas que se han dado el 'sí, quiero'. Peter Phillips, el hijo mayor de la princesa Ana, hermana del rey Carlos III, se casaba con la enfermera pediátrica británica Harriet Sperling, en la que se convirtió en la boda royal del fin de semana. Pero el enlace más cool fue el de la modelo Marta Ortiz.
Una boda cerca del mar y muy sofisticada
La fundadora de la plataforma de moda sostenible Matiz celebró su boda con Carlos Suria el pasado sábado 6 de junio en Jávea, en una ceremonia religiosa en la que estuvieron acompañados por familiares y muchos amigos. Y fue a su llegada a la iglesia cuando se desveló el secreto mejor guardado: su vestido; una pieza que llevaba generando expectación desde que se anunció el compromiso. "Me he vestido de novia tantas veces como modelo, que no sabía qué me apetecía llevar el día de mi boda. Lo que más miedo me daba era sentirme 'disfrazada'", explicaba Marta en una entrevista concedida a ¡HOLA! semanas antes del enlace.
Como primer look eligió un vestido creado por Hervé Moreau. Era un traje de alta costura, "con la espalda drapeada fluida, una silueta dibujada con luz y una cola que parece flotar a cada paso", explicaba la firma en su perfil de redes sociales. Pero ese no fue el único diseño que la modelo lució a lo largo de la celebración.
Cuatro meses de trabajo y cuatro pruebas: el proceso artesanal detrás del segundo diseño
Para que elaborara su segundo look —el que llevó para cortar la tarta, bailar con su padre y el principio de fiesta—, Marta confió en su buen amigo Andrés Acosta. La modelo y el diseñador se conocieron en septiembre de 2015 en Nueva York, durante la inauguración de la boutique de Porcelanosa en la Quinta Avenida. Desde entonces, no solo han colaborado juntos en diferentes proyectos profesionales, sino que han construido una bonita amistad que ha llevado a Andrés a diseñar uno de los vestidos más especiales de la vida de Marta.
"Marta es una gran amante del vintage y mirar hacia atrás en busca de referencias compartidas dentro de nuestros universos estéticos fue una auténtica inmersión en el tiempo. Desde el principio la imaginé envuelta en siluetas escultóricas capaces de resaltar cada curva de su espectacular figura", nos explica el diseñador. Fue así como nació un diseño de alta costura inspirado en el Hollywood de los años 30.
Se trata de un vestido de silueta sirena y escote halter que nace de un cuello joya con efecto collar, íntegramente bordado a mano por el diseñador mediante una delicada composición de cristales y paillettes aplicados en textura caviar. A partir de este elemento tan especial se desarrolla toda la arquitectura del vestido. Y es que, aunque a simple vista pueda parecer sencillo, en realidad está lleno de detalles.
Tanto las piezas delanteras como las traseras que conforman el escote cuentan con un minucioso drapeado realizado en satén de seda natural, en un tono que oscila entre el nude y el blanco roto. "En el centro del escote destaca una media luna bordada utilizando la misma técnica del cuello. Este lenguaje decorativo se prolonga también en las bandas que estructuran el escote de la espalda", nos detallan desde la firma.
El resto del vestido cae sobre el cuerpo de Marta con la elegancia de un slip dress y la falda se llena poco a poco de movimiento gracias a las quillas que incorpora y al amplio godet de la cola.
Para dar un aire todavía más fiestero y muy en línea con la estética de la celebración, muy setentera, añadieron una boa confeccionada con siete capas de plumas de avestruz en color blanco roto, desarrollada en exclusiva por Plumas Fercant. Un detalle que trasladaba a Marta directamente a Studio 54.
A lo largo de los cuatro meses que duró la creación del vestido, Marta tuvo cuatro pruebas para que el diseño fuera lo que Andrés Acosta y la modelo habían soñado: una pieza única y muy especial en la que la artesanía tenía un peso muy importante.












