La modelo alemana y el productor de cine británico han logrado una auténtica hazaña sentimental: permanecer juntos y enamorados durante más de dos décadas. Claudia Schiffer y Matthew Vaughn se han consolidado como uno de los matrimonios más sólidos del panorama celebrity. Se conocieron en 2001 durante una cena de gala en Los Ángeles, y su conexión fue tan fuerte, que tan solo un año después se dieron el 'sí, quiero'.
Su boda fue todo un acontecimiento social, pues por aquel entonces Claudia Schiffer pertenecía a la élite de supermodelos que, junto a nombres como Naomi Campbell, Cindy Crawford o Elle Macpherson, dominaban la industria. Tenía 31 años y se había vestido de novia en decenas de ocasiones antes, pero siempre para desfilar sobre la pasarela con diseños de Yves Saint Laurent, Valentino o de Karl Lagerfeld para Chanel.
El 25 de mayo de 2002 tuvo lugar el gran día: la boda se celebró en Suffolk, un condado al este de Inglaterra, en una pequeña iglesia construida en el siglo XVI. Un enlace cuyos detalles ofreció en exclusiva mundial ¡HOLA! cuya fiesta se trasladó después a una propiedad que la top había adquirido, tan grande para albergar a los alrededor de 200 invitados que esperaban recibir, entre los que se encontraban otras supermodelos, actores y cantantes. Se instaló una enorme carpa en los jardines de la mansión, con mesas adornadas con fuentes de plata y rosas blancas, donde disfrutaron del banquete.
La novia —se casó embarazada sin que nadie en ese momento se diese cuenta— desveló quién sería el diseñador encargado de confeccionar su vestido, pero mantuvo en secreto hasta el final cómo sería el diseño.
Un vestido de novia firmado por su gran amigo Valentino
"Lo tengo enmarcado en casa como un recuerdo constante de su naturaleza amable, generosa, dulce y leal. Que él creara mi vestido de novia fue uno de los grandes honores de mi vida, un momento que atesoraré para siempre", admitía Claudia Schiffer en enero, cuando dedicó unas palabras al romano tras su fallecimiento.
La alemana llevaba toda la década de los 90 desfilando para el diseñador, a quien además de convertir en una de sus musas, también la consideraba una buena amiga. Por eso quiso encargarse personalmente de la confección de su vestido de novia, un elegante diseño de manga larga que destacaba por su delicado escote Bardot que dejaba los hombros al descubierto, una microtendencia atemporal que las prometidas del 2026 siguen incorporando a sus elecciones.
Las talentosas manos de Valentino dieron forma a esta espectacular pieza elaborada en cuatro tipos de encaje diferente, en color hueso, con mangas largas que se abrían ligeramente en la zona de las muñecas. De silueta ajustada hasta la cadera, contaba también con una cola de cuatro metros en el mismo tejido. No quiso añadir al look demasiados complementos para poder darle al vestido todo el protagonismo, de hecho, renunció a llevar joyas. Aunque sí coronó su elegante moño con una diadema de flores blancas y un velo de cinco metros con detalles de encaje y pequeños puntos.
Su beauty look corrió a cargo de Charlotte Tilbury, la aclamada maquilladora británica que también se ha encargado de maquillar personalmente a otras celebrities el día de su boda, como hizo en 2014 con Amal Clooney momentos antes de darse el 'sí, quiero' con George Clooney.
Claudia Schiffer completó su estilismo nupcial con unos salones de tacón satinados y un discreto ramo formado por lirios del valle, su flor favorita, según recogía ¡HOLA! en la crónica de la boda.
Durante la boda, los asistentes disfrutaron de un menú que ofrecía la posibilidad de opciones vegetarianas, con platos como minitarrinas de foie gras, gelatina de sauternes y romero, bistec Diana con patatas fritas, arroz de primavera con verduras o un surtido de postres con crema brulé de pistacho, tarta Tatin o helados.











