De Elizabeth Taylor a Marta Ortega: estas novias triunfaron en sus bodas llevando flores en el pelo


'Celebrities' que añadieron este detalle natural a su peinado nupcial



Elizabeth Taylor y Richard Burton el día de su boda, posando en 1964© GTRES
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
23 de mayo de 2026 a las 13:00 CEST

En cuestión de accesorios de novia para el pelo no hay nada escrito. Algunas se decantan por las tradicionales tiaras, un detalle muy royal para conseguir un look espectacular, otras apuesta horquillas especiales que añaden un detalle sutil a su estilismo y unas terceras prefieren un tocado rompedor. A estas tres versiones de prometida se ha sumado en los últimos años una cuarta, gracias a una tendencia romántica y en línea con el auge de los enlaces con toques silvestres: las que apuestan por llevar flores sobre su peinado.

Cada vez son más las novias virales que se decantan por ellas, pero en su momento, también lo hicieron celebrities y modelos, atreviéndose con este fenómeno que ya triunfa en la red. De Elizabeth Taylo a Audrey Hepburn, pasando Marta Ortega o Kate Moss: ellas llevaron flores en el pelo el día de su boda y lo hicieron con mucho estilo.

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Elizabeth Taylor, una novia naíf

Elizabeth Taylor el día de su boda con Richard Burton© Getty Images

Nada más y nada menos que ocho bodas marcaron la vida sentimental de la actriz Elizabeth Taylor. Fue en su quinto enlace, con Richard Burton, cuando pudimos ver uno de esos looks que pasaron a la historia de la moda nupcial, un vestido midi de color amarillo y tejido vaporoso, que conquistó a todos, realizado en organza y diseñado por Irene Sharaff. Acompañó este vestido tan especial con un tocado XL de flores blancas que envolvía toda su cabeza y se enredaban en su recogido.

Elizabeth Taylor durante su boda con Richard Burton© Getty Images

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Marta Ortega: un tocado de flores moderno

Boda de Marta Ortega, presidenta de Inditex, en 2018© Peter Lindberg

El 16 de noviembre de 2018 una elegante y feliz Marta Ortega se casaba con Carlos Torretta en una boda por todo lo alto, bajo la atenta mirada del universo de la moda, que tenía ganas de descubrir el look de la novia. Y ella marcó tendencia al apostar por un dos piezas, un trabajo realizado por Pierpaolo Piccoli, director creativo de Valentino. Una propuesta sencilla, que huía de lo tradicional, y que combinó con flores de paniculata colocadas justo donde nacía el velo.

Marta Ortega el día de su boda, en 2018© Peter Lindberg

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Kate Moss, con flores de tela en su velo

Kate Moss el día de su boda con Hamie Hince© Getty Images

La inolvidable boda de Kate Moss tuvo lugar el 1 de julio de 2011 y la supermodelo confió para una ocasión tan especial, en el trabajo de su gran amigo John Galliano, quien ideó para ella un vestido que resaltaba su figura, con detalles glitter y corte al bies, en color champán. Y para hacer la propuesta más deslumbrante y onírica aún, la top incorporó flores a su peinado de una forma diferente: mediante un velo con de inspiración retro.

Velo de novia a lo julieta de Kate Moss© Getty Images
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Audrey Hepburn y su corona floral

Audrey Hepburn el día de su boda con Mel Ferrer© Getty Images

Era 1954 cuando Audrey Hepburn (quien se casó en dos ocasiones) pasaba por el altar, en una discreta boda con el actor Mel Ferrer. Lo hizo en la más estricta intimidad y ataviada con un diseño de su diseñador de cabecera, Hubert de Givenchy. Era un vestido de corte midi, con manga jamón, cuerpo entallado, silueta lady y falda voluminosa al que acompañó una corona floral de estilo clásico.

Audrey Hepburn el día de su boda con Mel Ferrer© GTRES

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Claudia Shiffer con diadema

Claudia Shiffer el día de su boda© Archivo ¡HOLA!

Parece que las supermodelos de los 90 encontraron en los tocados de flores su elección favorita y así lo demostró también Claudia Shiffer cuando se casó con Matthew Vaughn el 25 de mayo de 2002, un enlace del que ¡HOLA! dio todos detalles en exclusiva. Lo hizo con un vestido de escote Bardot y diseñado por el mismísimo Valentino, su gran amigo. Y acompañó su recogido, un moño bajo, con una diadema de flores blancas de la que nacía un velo de hasta cinco metros de point d’ esprit, con algunos adornos de encaje.