Si tu también tienes varias bodas este año, ahora que comienza la temporada de celebraciones es posible que busques inspiración en el mundo digital. A mi me encanta hacer un repaso cada domingo de los looks que han llevado las españolas, pues me fascina cómo arriesgan (y ganan) con sus elecciones. Pero la inspiración no siempre la encuentro en redes sociales: en otras ocasiones me pongo nostálgica y miro al pasado, para recordar otros estilismos que marcaron un antes y un después en las tendencias de invitada. Y si además tienen una anécdota histórica, mejor.
En junio de 1981 una joven Diana Spencer de tan solo 20 años estaba a punto de casarse con el entonces príncipe Carlos de Inglaterra, en una ceremonia que tendría lugar el 29 de julio, para la que ya estaba todo preparado. Apenas llevaban cuatro meses comprometidos y quizá entonces no podía imaginar que se convertiría en la mujer más fotografiada de la historia y que su armario influiría en posteriores generaciones.
Pero volvamos a aquel mes de junio: Ladi Di, junto a su inminente esposo, la Reina Madre y la princesa Margarita, era una de las asistentes a la boda de Nicholas Soames y Catherine Weatherall. El nieto de Winston Churchill se casaba en la iglesia de Santa Margarita, en Westminster. Y momentos antes del 'sí, quiero', apareció Diana por las calles londinenses luciendo un vestido de invitada que impactó tanto por su color como por su estampado.
Un diseño rojo con estampado español
La aristócrata escogió para la ocasión un vestido de manga larga y corte justo por debajo de la rodilla. Una creación con cuello chimenea que contaba con un detalle de volante y que destacaba entre el resto de asistentes gracias a su color, un potente rojo con el que pareció dar una pista de lo que vendría después: sus looks, modernos y arriesgados, desafiarían a menudo la tradición.
Y es que la familia real británica es conocida por mantener la sobriedad en su etiqueta —recordemos cómo Meghan Markle confesó que mientras formó parte de esta le insistían en vestir con tonos neutros para mantener la discreción—. Por eso sorprendió ver a Diana con este color de pies a cabeza, pues acompañó su look con un sombrero de ala ancha y zapatos de tacón a juego.
"Fue única porque fue pionera en utilizar la moda como un espejo de sus emociones y de su momento vital", explica a ¡HOLA! la asesora de imagen María Moreta, al analizar el estilo de esta princesa que rompió moldes. "Mientras que las royals de la época eran muy rígidas y protocolarias, ella siempre era ecléctica, mezclaba y se atrevía".
Pero además del color, también llamó la atención el estampado de este diseño, salpicado de pequeños lunares blancos y estrellas en azul y verde; sin duda de lo más original en este contexto: "Comunicaba fuerza, rebeldía, eran una declaración de poder, lograba un alto contraste", apunta la experta.
Un look de invitada para copiar en 2026
Han transcurrido 45 años desde que Lady Di se enfundase en aquel diseño y admito que no llevaría exactamente ese mismo vestido a una boda, pero sin duda lo reinterpretaría a mi manera. Y es que esta temporada triunfa el estampado de lunares, que da el salto de las ferias andaluzas para bañar las nuevas propuestas de firmas españolas como Mango o Zara.
De hecho, ha sido en esta última donde he fichado un vestido que me recuerda al de Diana de Gales por el color potente y sus pequeños polka dots. De escote halter, con abertura (y evidentemente, más moderno), es un candidato que tiene muchas papeletas para convertirse en mi próximo conjunto de invitada.










