Más allá del estilo, el espacio o los tejidos que pueda tener un diseñador en su atelier, a la hora de crear cualquier pieza, también para una madrina de boda es importante que entre el creador y la clienta exista una buena sintonía. De esta relación cercana de entendimiento podrá surgir con mayor probabilidad un look especial, que además dejará un gran recuerdo en esa madre del novio.
Así fue para Belinda, quien desde el primer momento tuvo claro la firma que estaría detrás del vestido para la boda de su hijo: “Tenía que ser Isabel Montiel. Es mi sobrina y me encanta todo lo que hace. Aunque ya llevaba una idea de cómo podía ser, no tenía claro el diseño. Me hizo algunos bocetos, todos geniales. Pero, mirando entre los vestidos que tenía confeccionados en el atelier para algún pase, me llamó la atención éste”.
En este gran día, nuestra protagonista confió en una propuesta a medida que se basaba en una pieza de colección que la diseñadora había ideado para una novia. Nos cuenta que le fascinaron especialmente “las jaretas delanteras y traseras” de la prenda. La propia Isabel Montiel nos explica cómo llegaron a decidir que su vestido sería una versión de un traje nupcial: “Fue un auténtico flechazo. Se enamoró de una pieza que tenía en el atelier, perteneciente a un desfile anterior de vestidos de novia. Al probárselo, supimos inmediatamente que era ‘el vestido’”.
Convertir un vestido de novia en un look de madrina
La creativa malagueña nos explica que el look está inspirado “en la estética de los años 20, concretamente en la época del charlestón, reinterpretado de forma contemporánea”. Lo más especial de la propuesta eran sus jaretas hechas a mano, que decoraban la zona delantera y la espalda. Del blanco inicial de la pieza que había cautivado a Belinda, pasaron a un tono muy favorecedor. “Para adaptarlo a su papel de madrina, elegimos una gasa en color ‘bombilla’, un tono luminoso y elegante que además aportaba movimiento y ligereza al conjunto”, nos cuenta.
El objetivo de esta casa andaluza siempre fue ofrecer la mayor elegancia y comodidad a su clienta, por eso, nos dicen, tuvieron en cuenta todos los escenarios. “Pensando en la incertidumbre del tiempo, diseñamos unos tirantes que le dieran versatilidad. Para la ceremonia en la iglesia, incorporamos un chal con efecto de pequeña cola en la parte trasera, que aportaba un aire sofisticado y ceremonial”, defienden. Este detalle se sustituyó en el aperitivo, por otro con gran valor histórico, costumbrista y sentimental: un mantón de Manila familiar.
Y es que cada madre es única e Isabel Montiel reconoce que, en su caso, lo prioritario a la hora de dar forma a una pieza para una madrina es lograr que se sienta ella misma. “Es fundamental respetar su estilo, su personalidad y su comodidad, especialmente en un día tan importante”, comparte. A esto se suma que, con su experiencia, su trabajo implica aportar su visión y su sello personal, a fin de elevar el conjunto: “buscando siempre la elegancia, la atemporalidad y un punto actual que haga que el look sea especial pero también coherente con su esencia”.
Objetivo cumplido
Belinda consiguió cumplir todos los requisitos que, como madre del novio, se marcó al iniciar el proceso de elaboración del estilismo: “Tenía claro que cuando llegase el momento, elegiría un vestido que fuese discreto y muy elegante. Color liso, con un tejido suelto y vaporoso. Los brazos y hombros tendrían que ir cubiertos con una capa o chal, para la ceremonia y que luego se pudiese quitar para la celebración, que al ser a finales de mayo, posiblemente haría calor”.
Otra cuestión que era de gran importancia para nuestra protagonista era poder lucir el mantón familiar al caer la tarde y las joyas que tenía reservadas para la ocasión. No llevó, sin embargo, mantilla, porque “aunque me encantan las madrinas con mantilla, buscaba algo más juvenil”. No obstante sí que estaba detrás de un accesorio que había visto en otros enlaces, en invitadas y madres de los novios: “me llamaba la atención, y no paré hasta encontrarlo. Tenía que ser color natural y de ese tamaño”.
El poder de la pamela
Para la localización de este complemento, una espectacular pamela, contó con el apoyo y el visto bueno de su sobrina, la diseñadora de su vestido. “Buscábamos un equilibrio: una pieza sencilla pero elegante, con un aire natural. Finalmente, se eligió una pamela de rafia”, señala. En las pruebas que daban forma al resultado final, se tuvo en cuenta de igual forma el peso de este tocado: “este tipo de elección influye directamente en el diseño, ya que obliga a trabajar las líneas, volúmenes y proporciones del vestido para que todo dialogue en armonía”. Aparte, del mismo color que el accesorio más destacado era el bolso de mano que llevó, una sofisticada apuesta con una gran piedra central.
El proceso en familia
De todo el proceso de creación de este diseño, la reconocida creadora malagueña guarda un recuerdo incomparable: “Belinda es mi tía, la hermana mayor de mi padre, por lo que diseñar su vestido de madrina para la boda de mi primo fue algo muy especial y emocionante para mí. Además, tuve el honor de realizar también el vestido de la novia y de varias invitadas de la familia, incluido el mío, lo que convirtió el proceso en una experiencia aún más significativa”.
Meses después de las primeras cita, llegó el gran día, el 17 de mayo del pasado año. A las 12 del mediodía los novios se casaron en la Iglesia del Sagrado Corazón, en Málaga y se trasladaron, posteriormente, con sus invitados, a la finca La Casita de Madera, en Churriana. “Todo se hizo en el exterior, en los distintos espacios de la finca. Un entorno idílico para la ocasión. No faltó un detalle. Llevaban meses preparando este día. Catering, adornos florales, decoración, música… Un día muy especial. Feliz, al verlos a ellos tan felices y llenos de amor”, revela orgullosa esta madrina viral.
Belinda concluye su viaje por un día cargado de recuerdos y por un look que no ha pasado desapercibido en la red con el mejor de los consejos para otras madres que se enfrentan a la creación de su estilismo: “Simplemente que sean ellas mismas. El vestido, el tocado, los complementos... tienen que ser de su estilo propio. Han de sentirse a gusto y cómodas con lo que elijan”.

















