Del mismo modo que las decoraciones nupciales dan la vuelta a la red y las novias con más estilo se convierten en fuente de inspiración para futuras recién casadas, las madres de los protagonistas también logran hacerse virales. Normalmente los looks de madrinas y madres de la novia consiguen esa popularidad sin haberla buscado y gracias a fórmulas estilísticas sencillas y favorecedoras. Posiblemente en el marco de esos dos conceptos se encuentre el estilismo de Loles, quien confió en un dos piezas, con arriesgado negro, para la boda de su hija. Ella triunfó gracias a un conjunto de colección, frente a todas las invitadas reconocidas que suelen preferir hacerse un diseño a medida.
“Me llamó la atención descubrir, días después de la boda, que varias imágenes de los estilismos de mis hijas y del mío empezaron a compartirse bastante en redes sociales”, nos cuenta ella misma. “La verdad es que me sorprendió, porque yo no suelo usar ese tipo de aplicaciones y casi siempre me enteraba por mis hijas o porque algún amigo o conocido me lo comentaba”, reconoce sobre la buena acogida que tuvo su elección para una fecha tan significativa.
Sentirse una misma, el objetivo de su look
Cuando comenzó el proceso de búsqueda de la mejor opción para el ‘sí, quiero’ de su hija, nuestra protagonista siempre puso en el centro la misma premisa: “Más que impresionar, quería transmitir elegancia natural y serenidad. Era el día de mi hija y mi prioridad era acompañarla, disfrutar y sentirme cómoda y feliz”. Por eso decidió no camuflarse entre capas y capas o texturas imposibles, sino recurrir a prendas con las que ser fiel a su estilo. “Creo que cuando una mujer se siente realmente ella misma, eso se nota muchísimo más que cualquier tendencia”, defiende.
Con la idea clara, se marcó como objetivo llevar un look elegante, sofisticado y atemporal, que le permitiera disfrutar sin condicionantes. “Desde el principio tenía claro que no buscaba un diseño excesivamente llamativo ni algo que me hiciera sentir disfrazada. Me apetecía transmitir naturalidad, acompañando a mi hija en un día tan especial sin perder mi esencia”, cuenta.
Un cambio de look para ser fiel a su esencia
Después de una búsqueda exhaustiva, Loles se decantó por un primer diseño, diferente al definitivo. “Fue bastante curioso porque inicialmente ya tenía otro vestido comprado para la boda, un diseño rojo muy bonito, con el que todo el mundo me veía favorecida, pero yo no terminaba de reconocerme en él”, admite. Frente a los comentarios que hablaban de que era una gran elección como madre de la novia, ella no se imaginaba con ese estilismo. “Todo el mundo insistía en que el primer diseño me quedaba fenomenal, pero yo sentía que no reflejaba cómo quería verme ese día. No quería llevar un color demasiado protagonista ni sentirme incómoda por ir demasiado llamativa”, desvela.
Por eso, se mantuvo firme y siguió su instinto. Se topó con un conjunto de la firma de Inés Domecq y lo hizo suyo: “Cuando descubrí este diseño de Roberto Diz para IQ Collection sentí que tenía exactamente ese equilibrio: estructura, elegancia y personalidad, pero con muchísima naturalidad”. Esta propuesta sí que le permitía transmitir lo que esperaba, sin perder de vista la atemporalidad y la elegancia que buscaba. “Cuando salió la colección y me probé este conjunto, fue completamente diferente. Recuerdo perfectamente ese momento porque sentí inmediatamente que era mi look. El tejido tenía una caída espectacular, el color era sofisticado y discreto, y sobre todo me sentía cómoda y segura”, recuerda.
Esa seguridad fue un punto de inflexión, puesto que verdaderamente se reflejaban las buenas sensaciones que este dúo de estilo, en negro y beis, generaban en Loles. Su hija también lo vio claro y apoyó a su madre: “supimos enseguida que era ese. Fue uno de esos momentos en los que no hace falta hablar demasiado porque simplemente te ves y te reconoces”.
La armonía de los complementos
Por no romper la prudencia y el equilibrio de su look, nuestra protagonista se decidió por no focalizar todos los ojos en un único complemento. "El propio conjunto tenía tanta personalidad que preferí que los accesorios acompañaran sin competir. Aposté por piezas discretas pero muy cuidadas, buscando siempre armonía y sofisticación”, apunta. Por eso se decantó por unas sandalias negras sencillas, una cartera dorada y unos pendientes antiguos que pertenecieron a su madre, de gran valor sentimental para ella: “me hacía mucha ilusión llevar algo suyo en un día tan especial y creo que ese tipo de detalles aportan todavía más emoción y significado al resultado”.
A juego con esa mezcla de elementos muy cuidados, estuvo el look de belleza de Loles, quien presumió de un rostro luminoso y una melena midi con volumen. “El maquillaje fue muy luminoso y favorecedor, resaltando la piel y la mirada sin excesos, y el peinado era pulido, pero muy natural. La idea era verme reconocible, cómoda y favorecida, no transformada”, explica.
Una boda de primavera
Otros secretos que nos revela esta madre de la novia viral tienen que ver con momentos de la boda. El enlace tuvo lugar en pleno mes de abril, en Alicante, en 2024, pero su estilismo sigue causando sensación a día de hoy. El ‘sí, quiero’ fue verdaderamente emocionante. “Cuidamos muchísimo todos los detalles y quisimos que tuviera un ambiente divertido, cercano y emotivo”, dice. Y esto se refleja en las imágenes que nos comparte: “las fotografías de Kiwo captaron perfectamente toda esa sensibilidad y emoción del día”.
Para Loles, lo más especial de la jornada fue ver feliz a su hija. Admite que “hay momentos que se quedan grabados para siempre y para mí fue muy emocionante verla disfrutar, emocionarse y vivir el día con tanta intensidad y alegría”. Con ese buen sabor de boca, nuestra protagonista invita a otras madrinas y madres de la novia a que se guíen por su intuición al elegir sus estilismos para estos días tan esperados. “Que no se dejen llevar únicamente por tendencias o por lo que esperan los demás. Es importante sentirse favorecida, por supuesto, pero sobre todo sentirse identificada con lo que una lleva. Cuando un look realmente encaja contigo, se nota en la actitud, en la comodidad y en cómo lo disfrutas”, concluye.









