La temporada de bodas acaba de empezar, pero ya ha dejado algunos de los enlaces más mediáticos de la temporada. El pasado fin de semana se daban el 'sí, quiero' en Sevilla Carla Benjumea y Antonio Domecq León, en la emblemática Capilla de Nuestra Señora del Rosario. Pero no fue la única boda que reunió a la jet set. El príncipe Kyril de Bulgaria, Simoneta Gómez-Acebo, Joaquín Güell, Blanca Suelves y, según ha podido saber ¡HOLA!, el rey Felipe VI, acudieron al enlace de Carlos Fernández de Araoz y Conchita Calderón, celebrado en la Costa del Sol.
Él, ingeniero superior de Telecomunicaciones y socio del grupo Azora, es uno de los seis hijos del recordado empresario Alejandro Fernández de Araoz y Marañón —nieto del doctor Gregorio Marañón— y María de los Dolores Fernández de Araoz —abuela materna de Sofía Palazuelo—. Ella, licenciada en Derecho y con un máster en Mercados Financieros, ha trabajado en distintos rincones del mundo, ocupando puestos de responsabilidad en JP Morgan, Rothschild y el Santander; aunque ahora figura como miembro del Consejo de Administración y presidenta de la Comisión de Auditoría de 'Sites Latam'.
Hacia las dos de la tarde, en la iglesia de Santa Ana del municipio malagueño de Manilva, comenzaba la ceremonia religiosa. Y apenas unos minutos antes se desvelaba el secreto mejor guardado de la ceremonia: el vestido de la novia. Un diseño de encaje que, aunque forma parte de la colección nupcial de Silvia Tcherassi, se confecciona totalmente a medida. El vestido fue elegido tras una primera cita en el atelier de Miami, donde la novia fue atendida personalmente por Silvia.
La diseñadora colombiana lleva casi 40 años dedicada al mundo de la moda; aunque empezó en el diseño de interiores, pronto dio un giro: presentó sus primeros proyectos a finales de los 80 y fue en 1990 cuando fundó su empresa Altamoda. Sus primeras colecciones nupciales como tal llegaron en 2024 y desde entonces, cada año sus propuestas son muy esperadas. Eso sí, su idilio con el mundo nupcial viene de lejos, porque en las propuestas de Silvia siempre ha habido espacio para las novias; de hecho, esta categoría siempre ha existido en su firma.
El vestido de Conchita Calderón es un traje de silueta columna, con escote a la caja y sin mangas, que se adapta con mucha suavidad a la figura. Es ceñido en la parte superior, pero la falda gana vuelo desde la cadera. Está creado en una base de encaje transparente con apliques florales que se repiten tanto en la parte delantera como en la trasera. El encaje es italiano y el vestido ha sido confeccionado en Colombia, donde la creativa tiene parte de sus talleres. La novia lo combinó con una capa de quita y pon de la misma firma que hacía las veces de cola. Estaba realizada en encaje italiano y se abrochaba alrededor del cuello, funcionando como un cuello Perkins, ligeramente elevado. Completó el look con unas sandalias de tiras trenzadas, en tono plateado, y prescindió de un elemento que suele ser común en las novias: el velo.
Siguiendo una de las tendencias que imperan en el sector nupcial, la novia apostó por un maquillaje muy natural y favorecedor, haciendo el foco en la piel, jugosa y llena de luminosidad. El peinado, un recogido sencillo y ligeramente pulido, funcionaba especialmente bien con sus facciones. Algo que no siempre es fácil porque, como nos aseguraba el peluquero Álvaro Talayero, aunque el clean look es tendencia, no es apto para todo el mundo. Este peinado dejaba a la vista sus pendientes, largos y esculturales. También llevó un anillo, una delicada pulsera y una peineta que adornaba su moño.
En cuanto al ramo, apostó por un elegante bouquet en verde y blanco, con eucalipto y flores pequeñas, que fue cambiando de mano. Aunque no pudimos ver la empuñadura, un detalle que cada vez cuidan más las prometidas, sí pudimos fijarnos en su manicura, perfecta, en un rosa suave.









