Uno de los principales errores que cometen las invitadas al elegir su look es no tener en cuenta el protocolo. Aunque estas normas sean cada vez más laxas y en algunos casos tiendan incluso a desaparecer, es importante conocerlas para cumplirlas —o no— con criterio. ¿Lo que sí o sí se debe interiorizar? Que son los novios los que marcan esta etiqueta. Ellos son los que tienen el poder de decidir el tipo de boda que van a celebrar y, por tanto, si tiene sentido o no que se apliquen ciertas normas. Pensemos en una pareja que celebra una unión informal, en el campo o en la playa. Aunque estén rodeados de sus familiares y amigos y quieran festejar su amor, ni los estilismos de ellos, ni los de los invitados, ni todo lo que rodee el enlace tendrá mucho que ver con quien decida casarse por la iglesia y apostar por un 'sí, quiero' más bien tradicional.
Después de tener clara esta premisa, llega el momento de guiarse por el protocolo que impera en las bodas de día o en los enlaces de tarde, según proceda. Y es que, aunque hay puntos comunes —no vestir de blanco o evitar el negro en la medida de lo posible—, también hay diferencias notables. Muchas de ellas tienen que ver con los accesorios porque, como sucede en el caso de los tocados, podríamos incluso hablar de unas normas aparte.
Con la llegada del buen tiempo y la temporada alta de bodas, es muy normal que las invitadas completen su look con un tocado o un accesorio que adorne la cabeza. Pero muchas veces, en lugar de culminarlo, se consigue el efecto contrario. ¿El motivo? En realidad, son varios. Isabel Carbó y Ana Navarro, las dos mitades de Alium Alta Sombrerería, tienen claro que uno de los errores más comunes es llevarlo mal colocado. "Observamos que incluso cuando la elección de la pieza ha sido idónea, una mala colocación de la misma hace que el look no sea el deseado. Es muy importante que la colocación no sea algo improvisado". Otro es dejarse guiar por las tendencias sin pensar realmente en el conjunto. "Muchas veces lo llevan por el hecho de verlo en Instagram, haciendo una mala elección de la pieza, del material, de la colocación… El tocado es un complemento que tiene que sumar, no restar", añaden. Gisela Príncipe, experta en protocolo y wedding planner en Operación boda, nos cuenta que para ella el principal error es no tener en cuenta la hora del enlace y elegir, por tanto, un tocado que no es acorde con el momento.
Si en tu próximo evento quieres ir elegante y no llamar la atención, te contamos lo que dicta el protocolo sobre los tocados.
1. Cuanto más tarde sea la boda, más pequeño debe ser el tocado
En los últimos años, han proliferado nuevos tocados y antiguas piezas renovadas que sirven para completar cualquier estilismo de boda. Las pamelas y sombreros son un clásico, pero también los más condicionados por el protocolo que dicta que deben emplearse únicamente en bodas de día y en jornadas soleadas. "En bodas de tarde o noche suelen funcionar mucho mejor piezas más pequeñas o discretas", asegura Gisela. Es decir, que el evento sea de tarde no significa que la cabeza deba ir desnuda, sino que hay que optar por una pieza que no llame la atención en exceso.
2. No se debe quitar durante todo el día
Hay una frase muy popular en el mundo nupcial que dice: "quien de casa sale tocada, vuelve tocada". El tocado, igual que los complementos o las joyas, forma parte del look y desprenderse de él significaría descompensarlo o dejarlo incompleto. Es parecido a lo que sucede cuando las invitadas se cambian los zapatos de tacón por calzado plano para el baile. Casi siempre, se reduce la elegancia del conjunto. "Además, cuando alguien se lo quita en mitad del banquete, normalmente acaba siendo más incómodo porque no sabes dónde dejarlo", apunta la experta en protocolo.
Lógicamente, hay excepciones. Las pamelas o las alas muy anchas, por ejemplo, pueden molestar a otros comensales, y además están pensadas para lucir únicamente durante el día y en el exterior. ¿Y qué pasa con los tocados que son espectaculares y capaces de elevar un look sencillo en cuestión de segundos, pero no siempre resultan cómodos? Desde Alium Alta Sombrerería los desaconsejan por completo. "No se puede elegir una pieza que te impida saludar y comer; el tocado tiene que ser cómodo". Para empezar, porque si los movimientos son restringidos, es muy sencillo perder la naturalidad y que todo resulte impostado. Además, hay una línea muy fina que separa lo elegante de lo que no lo es. Y ser elegante también es sentirse cómodo.
3. Hay que elegir un diseño que armonice con la persona
Se suele decir que, cuanto más largo es el vestido, más discreto debe ser el tocado. Sin embargo, como apuntan desde la firma de tocados, "muchas veces tiene mucho más que ver con las proporciones de la señora y el diseño del vestido que con el largo de este. Todos hemos visto a Máxima de Holanda con un vestido largo y una pamela con una ala muy grande y estaba perfecta, se trata de armonizar proporciones". Por tanto, a la hora de elegirlo, es más importante prestar atención al conjunto y, por supuesto, a los volúmenes del vestido. También es fundamental prestar atención a peculiaridades como la estructura ósea, el óvalo facial y, en algunos casos, a la altura de la invitada.
4. Y con la época del año en que se celebre la boda
Si en invierno optamos por vestidos confeccionados con tejidos como el tweed o el terciopelo, mientras que la gasa y la seda las reservamos para el verano, con los tocados sucede un poco lo mismo. La lana, fieltro o ante serían perfectos para los meses más fríos, mientras que la rafia, por ejemplo, evocaría al buen tiempo. En realidad, es aplicar un poco el sentido común. "No se trata tanto de mal gusto, si pensamos en materiales de sombrerería de calidad, como de que estén fuera de contexto. Además de la estación del año, deberíamos pensar también en qué lugar es el evento: no es lo mismo una boda en Asturias en octubre que en Andalucía; hay que prestarle atención al lugar del año, la localización y cómo se va a celebrar".
5. Es importante que esté bien colocado
Uno de los errores más comunes de las invitadas es que el tocado no está bien colocado. Pero, ¿cómo se pone correctamente? ¿Depende, en parte, de la inclinación? Aunque tradicionalmente se han lucido inclinados ligeramente hacia un lado —normalmente el que resulte más favorecedor y, en el caso de las madrinas, con el ala, si la hubiera, hacia el lado opuesto del acompañante—, lo cierto es que esto no necesariamente es así. "Se trata más de un tema de armonía que de protocolo; cada pieza y cada clienta requiere una inclinación distinta, por volumen, por facciones, por la forma del tocado… Sería un error generalizar una inclinación por protocolo", nos explican Isabel y Ana. Por eso, al comprar el tocado, es importante pedir consejo sobre cuál sería la forma más adecuada de llevarlo.
6. El peinado acompaña, no manda
El protocolo más férreo marca que los tocados se deben llevar con el pelo recogido. Pero en realidad, esto no debe ser así. El peinado debe adaptarse al tocado o, en todo caso, acompañarlo y complementarlo; lo más importante es que la invitada se sienta cómoda y no se vea disfrazada. "Nosotras tendemos cada vez más a aconsejar a nuestras clientas que lleven el pelo como lo llevan habitualmente, pero por supuesto bien peinado. ¿Para qué hacerte un recogido o un moño si siempre llevas el pelo suelto? Lo único que puede ocurrir es que te veas disfrazada. Un ejemplo es el moño bailarina, tan usado por las novias; si te queda bien, póntelo, pero si no, no lo lleves", aseguran Isabel y Ana.
7. No hay que elegir un look monocolor obligatoriamente
"Hoy el protocolo es mucho más flexible que antes. No hace falta que todo sea exactamente del mismo color. De hecho, introducir otro tono en el tocado puede aportar más personalidad al conjunto", asegura Gisela. Con ella coinciden las expertas de Alium Alta Sombrerería: "depende del color que se haya elegido, de las combinaciones que sean favorables a ese color, del tono de pelo de la señora, de si la pieza va a llevar trimming o no, del material en que está hecho el tocado..." A veces un total look puede ser un acierto, como en el caso de Grace Kelly en la boda de su hija, Carolina de Mónaco, y en otras ocasiones no.
Por eso, además de pedir ayuda a los que más saben, lo más importante es prestar atención a estos detalles para que el resultado sea el esperado:
- Apostar por materiales de mucha calidad y huir de las flores de plástico, las bases de polipropileno... "Se ve claramente que todo es de mala calidad".
- Que haya un hilo conductor en la pieza y no se mezclen bases con elementos que poco o nada tienen que ver.
- A nivel de color, que haya una armonía cromática, sin importar si los tonos son los mismos o complementarios.











