En un primer vistazo, un diseñador que sienta conexión con una novia, puede encontrar detalles que sirvan de punto de partida para su look. En la creación del diseño soñado interfieren muchos detalles que, incluso en algunas ocasiones, son fruto de la casualidad. Esto mismo le sucedió a Aurora cuando acudió por primera vez al atelier de Valenzuela: "los pendientes que llevaba el primer día que conocí a María, más que un simple complemento, se convirtieron en el punto de partida de una parte muy importante del diseño". El equipo se fijó en ellos para la creación del bordado del abrigo tan especial que llevó en esta jornada. “Sin ese pequeño detalle quizá el diseño habría sido completamente diferente. Para mí fue algo muy emocionante, porque sentí que el vestido se iba construyendo desde algo personal y muy mío”, nos cuenta ella misma.
De Córdoba a Madrid para confeccionar su estilismo soñado
En su ‘sí, quiero’ celebrado en Lucena, Córdoba, cada elemento contaba. A pesar de idear un look en su cabeza, su idea no estaba completamente cerrada. “Quería algo que me representara, con personalidad, elegante y con algún elemento original. Conforme fuimos trabajando con las telas y el diseño, el vestido fue evolucionando de forma muy natural”, nos explica.
En Valenzuela Atelier nuestra protagonista encontró una firma con un equipo humano y una línea estética que la fascinó. Nos dice que, para ella, esta fue una decisión muy intuitiva y emocional. “Desde pequeña he sentido mucha atracción por el mundo nupcial y siempre había soñado con hacerme el vestido de novia en Madrid, aunque al principio lo veía algo complicado de organizar viviendo en Lucena”, reconoce. En febrero de 2025, durante el festivo del día de Andalucía, viajó a la capital para descubrir lo que podía ofrecer en materia de talleres de moda a medida.
“Cuando llegué a Valenzuela Atelier y conocí a María, Bea y Cristina, supe que ese era mi lugar. Su cercanía, profesionalidad y sensibilidad hicieron que todo el proceso fuera muy especial. Fue un momento muy bonita porque sentí que estaba en manos de un equipo que sabía escuchar y acompañar, no solo diseñar vestidos”, apunta.
Una propuesta desmontable
Dicho y hecho. La casa se puso manos a la obra para crear el mejor traje nupcial que Aurora pudiera imaginar. La propuesta trabajada se componía de diferentes piezas. El inicio era una base de crepé con cuerpo de estilo nido de abeja confeccionado a partir de georgette de seda. “Una de las partes más especiales del conjunto fue el abrigo de lino grueso que acompañaba al vestido, con un espectacular bordado en piedra e hilo, que se convirtió en el elemento más significativo. Siempre tuve presente que no quería un vestido completamente liso y el bordado del abrigo fue dando forma al resultado final”, relata la cordobesa.
La realidad es que el proceso de creación estuvo marcado por mucha ilusión y nervios, admite esta estilosa novia, porque no supo cómo quedaría el look final hasta un mes antes del gran día. “Era una mezcla de incertidumbre y muchísima emoción por descubrir cómo cobraría forma el diseño definitivo”, señala. El resultado fue una creación transformable, pues al retirar el abrigo, se descubrió el vestido, que combinó, para el baile, con un choker con el mismo bordado de ese abrigo que había llevado por la mañana.
Para ella, las citas en Madrid fueron momentos inolvidables, casi los mejores de los preparativos. “Mi madre me acompañó en todo el proceso; su apoyo fue esencial e hizo posible que pudiera hacerme el vestido allí. Compartir los viajes a Madrid y cada una de las pruebas con ella fue algo muy especial. Sentía que no solo estaba construyendo mi vestido, sino también compartiendo un recuerdo precioso con ella y eso es algo que siempre guardaré con muchísimo cariño. Además, hubo momentos muy emotivos cuando mi prima Nuria y mi cuñada me sorprendieron asistiendo a algunas pruebas”.
Complementos con significado
Buscando que todo en su estilismo fuera reflejo de su personalidad, Aurora apostó por piezas repletas de valor sentimental. En primer lugar, el velo fue una elección de último minuto porque María, de Valenzuela Atelier, la animó a llevarlo. Confío en su criterio: “como ella decía, una novia no se siente completamente novia hasta que está velada. Para su diseño utilizamos la misma tela que había llevado ella en su propia boda, buscando un velo sencillo y sutil que permitiera verme bien el rostro”.
También prestó gran atención a las joyas. Su algo prestado eran unos pendientes de su abuela Aurora, “que también había llevado mi madre el día de su boda, lo que los hacía muy especiales”. En la fiesta, junto al choker, se los cambió por unos en forma de flor de la firma Majorica. No faltó tampoco su anillo de pedida, regalo de sus suegros. “Me hacía especial ilusión llevarlo, y quedaba ideal con el vestido”, matiza.
En lo relativo a los zapatos, escogió la solicitada firma española Flordeasoka. Nuestra protagonista describe la experiencia como muy buena. “Me trataron con muchísimo cariño. Elegí un modelo cerrado en punta, en lino rústico con celosía, tacón trapecio de ante de seis centímetros y color beis lino claro, un diseño cómodo y fácil de combinar con el vestido”.
Flores atemporales de invierno
Aunque el enlace tuvo lugar en fechas cercanas a la Navidad y en un primer momento la cordobesa se planteó recurrir a un diseño floral propio de estas fechas, optó por otro tipo de ramo de novia. Escogió uno clásico, con variedades de temporada, como las rosas inglesas, los ranúnculos y la astrantia, junto al eucalipto, que lograba un acabado en tonos blancos y de estilo atemporal.
Sobre el último detalle que faltaba por perfilar, su look de belleza, nos desvela que apostó por "un maquillaje luminoso y natural, porque quería verme yo misma". Como peinado, se decidió por un moño alto, práctico y favorecedor. "Conté con mis personas de confianza; mi peluquera Araceli (de Selena Estilista), que es casi como si fuese de la familia y Maite (Mayte Campos Fuentes), que estuvo pendiente de mí desde el principio, para que me sintiera tranquila. Fueron unas cracks".
Lo que el destino unió
Entre los detalles que Aurora nos expone, da un lugar especial a su historia de amor. “Lolo y yo nos conocimos siendo más pequeños, en la iglesia donde años después nos casaríamos, aunque en ese momento no pasó nada entre nosotros”, puntualiza. Más tarde, la futura pareja coincidió en Sevilla, donde ambos estudiaban y empezaron a quedar. “A partir de ahí todo fue fluyendo”, añade.
“Llevamos ocho años juntos, creciendo prácticamente a la vez, y eso nos ha hecho conocernos muy bien y querernos de una forma muy bonita y sana. No ha sido un camino perfecto, como ninguna relación, con momentos mejores y otros más complicados, pero hemos sabido luchar juntos para llegar a donde estamos hoy”, defiende.
Un 'sí, quiero' entre pueblos
Escogieron el lugar que les vio crecer para pasar por el altar. La iglesia de la Madre de Dios y Convento RR.PP Franciscanos fue el enclave elegido para la ceremonia: “fue allí donde nos conocimos y donde nos vimos por primera vez, así que casarnos en esa misma iglesia tenía para nosotros un gran valor”. Para la posterior celebración se decantaron por Bodegas Tejarejo, un espacio amplio, que les pudiera operar ante cualquier inclemencia meteorológica y lograr que los invitados estuvieran cómodos.
“Recuerdo que, al entrar, sentí emoción y nervios, puesto que decir que sí a amar a alguien en lo bueno y en lo malo da un poco de vértigo. Era consciente de la importancia del paso que estábamos dando, pero a la vez lo viví con mucha tranquilidad, convencida de que estaba donde tenía que estar y con la persona adecuada. Y si a eso le sumas el coro espectacular que nos acompañó —capaz de ponernos a todos la piel de gallina—, fue sencillamente mágico”.
Reconoce nuestra protagonista que siempre imaginó una boda en diciembre. Ella es una gran amante de las fechas navideñas y además considera que esta época hizo aún más memorable el día. “En la misa hubo tres momentos especialmente significativos para nosotros. El primero fue contar con los sacerdotes que han estado presentes en distintas etapas de nuestra vida y que quisieron acompañarnos ese día. El segundo, que las personas más importantes para nosotros participaran de una u otra forma en la ceremonia, Y, por último, la acción de gracias, que decidimos leer nosotros mismos. Fue una sorpresa para todo el mundo y un instante muy emotivo, porque ya como marido y mujer dimos gracias a Dios juntos”.
Proveedores reconocidos
Nos cuenta la cordobesa que es detallista y perfeccionista y por eso durante los preparativos de su enlace le pudo el agobio, pero no perdió la ilusión. Quisieron implicarse en todo y organizaron ellos solos la boda, aunque admite que fue bastante más complejo de lo que imaginó. “La familia estuvo siempre muy presente, ayudándonos en todo lo que necesitamos. Además, el día de la boda contamos con la ayuda de María José y Carmen, que hicieron que pudiéramos estar tranquilos y centrarnos únicamente en disfrutar del día. Gracias a su cercanía, su experiencia en el sector de la hostelería y la forma tan cuidada en la que trabajaron”, señala.
No fueron los únicos profesionales que les ayudaron durante la jornada. Apostaron por un menú del catering sevillano Antonio Bort, que les inspiró mucha confianza por su amabilidad. “Después de la boda, no pudimos estar más contentos con la elección: estuvieron pendientes de todo, la comida estaba deliciosa y el servicio fue de 10. Y, además, Antonio es un encanto”, recalca.
Del mismo modo quedaron satisfechos con la música de Cambio de tercio, a quienes escucharon en la Feria de Sevilla y de MySound como Djs. “Los puestos más bonitos para la cena y las pizzas y hamburguesas más buenas que cualquier invitado pudiese probar fueron de Ulivo Catering y Trattoria; acabaron todos encantados. Y por último, no se me olvida destacar dos proveedores que hicieron la boda un poco más especial si cabe. La Panadería Confitería Ntra Sra de Araceli, con Agustín Graciano al mando y su mujer Rosa, que no nos pudieron hacer una mesa de dulces navideños más espectacular y a nuestros amigos de Bodegas El Monte, Moriles; que nos sirvieron el mejor vino fino que pudimos tener ese día; además del vino dulce”.
"El día de la boda estuvo lleno de pequeños momentos. De los recuerdos más divertidos fue cuando, al entrar a la copa de bienvenida, se me enganchó el abrigo al bajar una cuesta".
Una decoración con tintes navideños
De la papelería del gran día se encargaron los propios novios. Diseñaron las invitaciones de boda a modo de postal navideña, crearon unos meseros con la misma inspiración, junto con una frase con el significado del amor y como regalo ofrecieron, entre otros muchos detalles, un Christmas.
En lo referente al montaje de la ceremonia, Aurora buscaba crear un efecto bosque con notas navideñas y así lo tuvo en cuenta para la entrada y el altar. “Lo deje en las manos de El Galeón y fue increíble. La iglesia estaba especialmente bonita; además en las escaleras que subían al altar pusimos pequeños pinitos”, apunta.
Ya en la celebración, para el aperitivo apostaron por un gran árbol de Navidad que colocaron en el centro del patio, con el que mucho se fotografiaron. Sobre el seating plan, la pareja nos explica que fue un trabajo que hicieron la novia y su madre. “Con la ayuda de M. Ángeles, que fue la responsable de que todo quedara precioso. Eran cajas con forma de regalo, decoradas con lazos de distintos colores. Antes de entrar al comedor colocamos un mural con fotografías colgadas. También había una mesa con un nacimiento”. A los invitados les regalaron unos cuadritos con unos bonitos bordados de El Taller Delilo, un detalle muy especial.
Lo más especial de esta jornada
Cuando le preguntamos a Aurora qué fue lo más especial, nos dice que fue el hecho de casarse con el amor de su vida. “Delante de Dios, ir acompañada del brazo de mi padre y ver a toda la gente que quieres emocionada y disfrutando. No hay sensación más bonita que la que se siente en ese momento”.
"Uno de los momentos más emocionantes fue la entrada al almuerzo. Pusimos la canción Ave María de David Bisbal. Fue uno de los instantes más alegres del día, incluso Lolo imitó el salto que hace el cantante durante la canción. También fue muy especial el momento previo a la boda, cuando mis mejores amigas y parte de mi familia vinieron a verme antes de la misa".
Otros proveedores del enlace con los que contó la pareja fueron la fotógrafa Bea Hidalgo y el videógrafo 5dbodas. "Recuerdo con mucho cariño la sesión de fotos entre los olivos. Había llovido durante toda la semana y mi vestido no era especialmente sencillo de llevar. Aun así, confiamos en los pedazo de profesionales que llevábamos y el resultado de las fotos y el video fue precioso".
Como aprendizaje, nuestra protagonista se lleva el hecho de que una boda debe reflejar quién eres, no ser perfecta. Quería que cada decisión estuviera en sintonía con ellos. “En mi caso, algo muy especial fue poder hacer mi vestido de novia en un lugar que conectara conmigo, aunque al principio pensara que organizarlo desde Andalucía podía ser más complicado. Al final, si algo es importante para ti, merece la pena intentarlo, aunque suponga un esfuerzo extra”, aconseja.
Durante los meses de preparativos, los novios pasaron por una auténtica montaña rusa emocional: “hubo momentos de ilusión, pero también de agobio, y creo que es normal cuando eres una persona detallista y quieres que todo salga bien. No hay que sentirse mal por querer estar en todo, pero tampoco hay que olvidar que el día de la boda es para disfrutar”.
La última recomendación de esta estilosa novia pasa por rodearse de personas que aporten tranquilidad. Para ella, fue vital la labor de su familia y sus amigos, porque les dejaron vivir el momento. “A otras parejas les diría que intenten preparar su boda pensando en el matrimonio que quieren construir, no solo en el día que van a celebrar”, concluye.
































