El verano todavía tiene días que parecen pedir una mesa al aire libre, una comida larga y una sobremesa sin mirar el reloj. Mariló Montero ha disfrutado de uno de ellos junto a Ramón Freixa y otros amigos, en una reunión que ha servido también para reencontrarse con personas que llegaron a su vida durante su paso por MasterChef. “De los fogones no solamente salen grandes platos, también se fraguan amores que se clavan en el corazón”, escribía la periodista al compartir las imágenes. Para la ocasión, ha escogido un look que resume muy bien su manera de vestir cuando busca comodidad sin renunciar a una silueta favorecedora: top blanco, falda larga de flores, alpargatas de esparto y gafas de sol. Pero la verdadera historia está en la falda. Es una de esas prendas que han pasado de madre a hija: Mariló la comparte con Rocío Crusset, que ya la había llevado como invitada a una boda en Sevilla.
La falda de jardín de rosas que comparten madre e hija
La pieza protagonista tiene largo hasta los pies, tejido satinado y una caída fluida que se mueve al caminar. Su estampado floral recuerda a un jardín de rosas, con ese tipo de dibujo romántico que permite construir un conjunto muy sofisticado sin necesidad de añadir demasiados elementos.
No es la primera vez que Mariló recurre a ella. La periodista ya había demostrado que una falda larga estampada es una de sus fórmulas de fondo de armario, especialmente cuando la combina con una camisa o un top liso. Lo interesante ahora es descubrir que aquella prenda que parecía formar parte exclusivamente de su guardarropa también ha pasado al de Rocío.
El truco del top blanco para alargar la silueta
Mariló la combina esta vez con un top blanco de tirantes y escote redondo. Lo lleva por dentro de la falda, una decisión aparentemente sencilla pero fundamental para entender por qué el conjunto resulta tan favorecedor.
Al despejar la cintura y hacer que la falda comience visualmente más arriba, las piernas parecen más largas y la silueta queda mucho más estilizada. Además, el blanco actúa como un contrapunto limpio frente al estampado floral y permite que toda la atención recaiga sobre la caída de la falda.
Es una de esas combinaciones que no dependen de una tendencia concreta: una falda especial y una prenda blanca básica. Precisamente por eso funciona verano tras verano.
Alpargatas para ganar centímetros sin perder comodidad
Mariló lleva unas alpargatas de cuña en tono marrón, realizadas en ante y con tiras beige, en una gama de colores naturales que se integra perfectamente con el estampado. La elección tiene además un efecto favorecedor. La cuña eleva la silueta sin introducir la rigidez de un zapato de tacón y mantiene esa estética relajada que pide una comida de verano al aire libre.
Las gafas rectangulares de sol, el pelo suelto con raya lateral y volumen y unas joyas muy discretas completan el look.
Rocío Crusset también la llevó, pero con un aire completamente distinto
La hija de Mariló la escogió para asistir a la boda de Magdalena González-Serna en Sevilla y la combinó con una blazer ligeramente dorada, un top y un pañuelo amarillo, construyendo una imagen mucho más cercana a los códigos de los años noventa. Rocío llevó esta prenda hacia un terreno más sofisticado y festivo mediante tejidos brillantes, tonos champagne y accesorios.
La conexión entre ambas tiene además un contexto reciente. Rocío se casó este verano en Nueva York con Charlie Schein, en una ceremonia íntima a la que acudieron sus familiares y amigos más cercanos. Mariló estuvo muy presente en aquellos días y compartió después algunas de las imágenes más emotivas del enlace.
Un verano que Mariló se resiste a despedir
Mariló llega a este final de verano con un buen tono de piel y una estética que sigue teniendo algo de vacaciones. A principios de agosto ya había disfrutado de unos días de descanso en Sanlúcar de Barrameda junto a su amiga Teresa de la Cierva, con el mar como escenario y un estilo mucho más relajado protagonizado por un caftán estampado y un sombrero de fibras naturales.
Ahora, rodeada de amigos y con una falda que también podría haber salido del armario de su hija, vuelve a apostar por la fórmula que mejor funciona cuando el calendario empieza a anunciar el otoño pero el tiempo todavía invita a vestirse como en agosto: flores, blanco, piel bronceada y alpargatas.









