INVITADA REAL

Mary de Dinamarca, espectacular de rosa en la boda del ahijado de Federico con la tiara que compró ella misma en una subasta


La pieza de estilo eduardiano, adquirida en una subasta de Copenhague, nació como collar y fue transformada para convertirse en una de las joyas más personales de su colección


Mary de Dinamarca en la boda del ahijado del rey© CORDON PRESS
26 de agosto de 2026 a las 6:27 CEST

La familia real danesa se ha reunido este fin de semana para una boda muy especial. El rey Federico X y la reina Mary viajaron hasta la isla de Fionia para acompañar a Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, ahijado del monarca, en su enlace con Cecilie Juhl. La ceremonia se celebró el sábado 22 de agosto en la iglesia de Kværndrup y la celebración posterior tuvo como escenario Egeskov Castle, la histórica residencia de la familia del novio. Mary se convirtió rápidamente en una de las invitadas más elegantes gracias a un delicado look en rosa empolvado, pero hubo un detalle que llamó la atención: una antigua tiara de diamantes que tiene una historia mucho menos convencional de lo que podría parecer.

El rey Federico X y la reina Mary en la isla de Fionia para la boda de Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, ahijado del monarca, y Cecilie Juhl.© Cordon Press

Un vestido rosa de aire romántico

Para la ocasión, la reina recuperó un vestido de Mikael Aghal, firma neoyorquina, confeccionado en gasa y con un delicado estampado floral. El diseño, que Mary ya había llevado anteriormente, presenta un cuerpo con detalles florales y encaje blanco, cintura ligeramente marcada y una falda plisada de caída fluida.

Las mangas largas terminan en unos llamativos puños acampanados que aportan movimiento al conjunto y refuerzan su aire romántico. El resultado es especialmente elegante sin resultar excesivamente solemne, una elección muy apropiada para una celebración veraniega.

Mary completó la gama cromática con un clutch rosa plisado de Prada y unos salones de piel en el mismo tono de Gianvito Rossi. La elección monocromática permitió que el protagonismo recayera sobre la silueta del vestido y, sobre todo, sobre la joya que coronaba su recogido. 

El rey Federico X y la reina Mary en la isla de Fionia para la boda de Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, ahijado del monarca, y Cecilie Juhl.© Cordon Press

La tiara que Mary compró antes de ser reina

Es, sin duda, la parte más curiosa del look. La llamada Diamond Necklace Tiara tiene un origen muy diferente al de muchas de las grandes joyas que forman parte de las colecciones reales europeas: Mary la compró personalmente en una subasta de Copenhague en 2012, cuando todavía era princesa heredera

La pieza, fechada aproximadamente entre 1900 y 1910, había llegado a la subasta como un collar de diamantes, rubíes y espinelas montados sobre oro y plata. Mary pagó 8.050 euros por el conjunto, por encima de la estimación inicial, que se situaba entre 4.000 y 5.350 euros. 

El rey Federico X y la reina Mary en la isla de Fionia para la boda de Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, ahijado del monarca, y Cecilie Juhl.© Cordon Press

Después de adquirirla, fue necesario restaurarla, añadir algunas piedras que faltaban y crear una nueva estructura para poder llevarla como tiara. Y ahí reside otra de sus particularidades: la pieza puede volver a desmontarse para utilizarse como collar

Mary estrenó públicamente el conjunto en 2015, aunque entonces llevó la joya como collar durante las celebraciones por el 75º cumpleaños de Margarita II. Un año después apareció por primera vez con ella convertida en tiara y desde entonces se ha convertido en una de sus piezas más reconocibles. 

Uno de sus momentos más recordados llegó en 2018, durante la cena de gala por el 50º cumpleaños de Federico, cuando Mary la lució junto a los pendientes a juego. También la llevó durante la visita de Estado de México.

El rey Federico X y la reina Mary en la isla de Fionia para la boda de Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, ahijado del monarca, y Cecilie Juhl.© Cordon Press

Una boda entre aristocracia y joyas históricas

La celebración reunió a numerosos miembros de la familia real danesa y de la aristocracia. La novia, Cecilie Juhl, escogió un vestido nupcial acompañado de una tiara floral de diamantes perteneciente a la familia Ahlefeldt-Laurvig-Bille y vinculada a Egeskov desde el siglo XIX. 

También asistió la princesa Benedikte, tía de Federico, que llevó su Diamond Floral Tiara, recibida como regalo de sus padres, el rey Federico IX y la reina Ingrid, con motivo de su 18º cumpleaños en 1962. 

La boda de Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille con Cecilie Juhl.© Cordon Press

El escenario no podía ser más apropiado para una celebración de estas características. Tras la ceremonia en Kværndrup, los invitados se trasladaron a Egeskov Castle, propiedad de la familia del novio y uno de los grandes escenarios históricos de Dinamarca. 

Entre vestidos románticos, grandes joyas y varias generaciones de aristocracia danesa reunidas para celebrar a los novios, Mary volvió a demostrar por qué sus apariciones de gala despiertan tanta expectación: sabe combinar la solemnidad de una reina con una manera muy personal de entender las joyas históricas. Y pocas piezas cuentan esa historia mejor que una tiara que, antes de llegar a su cabeza, fue un collar que ella misma decidió comprar.