Cuando Angelina Jolie apareció en la 76ª edición de los Premios Oscar, no lo hizo como nominada, sino como presentadora, pues se encargó de entregar el galardón de mejor dirección artística a Grant Major por El señor de los anillos: el retorno del rey. Tampoco le hizo falta ser candidata a la estatuilla para conseguir hacer historia —al menos, en cuanto a moda se refiere—, pues la intérprete escogió un look de alfombra roja que ha quedado grabado en los anales de la moda, literalmente.
La intérprete dio carpetazo a aquella estética con tintes góticos que durante los 90 la había encumbrado como icono alternativo, para apostar por el minimalismo elegante que comenzaba a ser cada vez más frecuente en este tipo de eventos. Lo hizo con un giro radical, enfundándose en un vestido de inspiración nupcial firmado por Marc Bouwer. Un diseño con el que consiguió el título de la actriz mejor vestida de aquellos premios, poniendo de acuerdo a la crítica.
Tal fue su impacto que el propio vestido cuenta con una página propia en Wikipedia, algo inusual, pues solo los diseños más icónicos son susceptibles de aparecer en la lista dedicada a Vestidos individuales de la conocida enciclopedia. Un exclusivo y breve recopilatorio en el que Angelina Jolie está presente, además, dos veces: con esta creación del modisto sudafricano y también con aquel Versace negro de pronunciadísima abertura en la pierna que lució en los Oscar de 2012.
El vestido que anticipó el capítulo más mediático de su vida: la era 'Brangelina'
El diseño de Marc Bouwer reunía todos los ingredientes de un vestido destinado a perdurar. Confeccionado en seda satinada, destacaba por su profundo escote en V, una cintura con detalle drapeado que realzaba la silueta y su falda fluida. Con cuello halter, dejaba la espalda totalmente al descubierto, por la que caía con gracia la lazada con la que este se ataba al cuello.
Una elección que acompañó con un chal satinado a juego y que todavía no había salido a la venta: pertenecía a la colección Otoño/Invierno 2004-2005 de Marc Bouwer y había debutado en la pasarela apenas 20 días antes, durante el desfile que el diseñador presentó en la semana de la moda de Nueva York, el 8 de febrero.
Lejos de los estilismos oscuros que habían definido gran parte de su imagen pública, con esta propuesta Angelina Jolie parecía abrazar una nueva versión de sí misma. Más sofisticada, más serena y con la que parecía hacer un guiño a las grandes estrellas del Hollywood clásico, pues el vestido recordaba inevitablemente al que Marilyn Monroe llevó en La tentación vive arriba (1955).
Visto con la perspectiva que dan los años, hay otro detalle que añade aún más interés a aquella aparición de Angelina Jolie en la alfombra roja de los Oscar. Y es que apenas unas semanas antes había comenzado el rodaje de Señor y señora Smith, la película que terminaría cambiando para siempre su vida, pues fue donde conoció a Brad Pitt y comenzó a gestarse una historia de amor que acapararía titulares en todo el mundo durante más de una década.
Por supuesto, nadie podía imaginarlo aquella noche de febrero de 2004, pero resulta inevitable encontrar cierto simbolismo en aquel vestido blanco de aire nupcial con el que la actriz pareció predecir lo que vendría después, cuando el protagonista de Troya y ella se dieron el 'sí, quiero' en 2014. Como si aquel diseño satinado que la convirtió en una diva de Hollywood hubiera anticipado, sin pretenderlo, el capítulo más mediático de su vida.
Las joyas también ayudaron a construir el mito. Angelina Jolie remató aquel vestido blanco con varias piezas de diamantes de la firma brasileña H. Stern, aunque fue el espectacular collar Athena Necklace el más llamativo. Elaborado con más de 85 quilates de diamantes D Flawless —la categoría más exclusiva por su pureza y transparencia— y valorado en varios millones de dólares.
Que aquel vestido blanco era una prenda atemporal quedó demostrado dos décadas después, cuando Sydney Sweeney llevó el mismo diseño de Marc Bouwer en la after party de los Oscar de 2024. La actriz y su estilista recurrieron al archivo del diseñador para rescatar el look que Angelina Jolie había convertido en icono.











