Vestir como una royal no exige que tengas en tu armario joyería carísima ni vestidos de gala ornamentados porque la verdad es que, en su día a día, ellas, al igual que nosotras, tienen compromisos de trabajo y sus agendas se llenan de reuniones como las que tienes tú también en tu oficina, de ahí que el repertorio de looks de la reina Letizia, por ejemplo, sea pura inspiración para las españolas contemporáneas. Con Carlota Casiraghi nos pasa lo mismo, y en esta etapa nueva de su vida como escritora, tras debutar con La grieta, nos está dejando una serie de estilismos office siren (en el lenguaje de internet) muy fáciles de copiar y sumamente elegantes.
El uniforme de Carlota Casiraghi en su nueva etapa como escritora
Para su primera aparición en calidad de autora en la Feria del Libro de París, cuya sede es el icónico Grand Palais donde se celebran, a su vez, los desfiles de Chanel, ha elegido un look minimalista de inspiración sartorial que reafirma este giro en su estilo del que nos avisaban sus posados más recientes este 2026.
Todos ellos siguen una fórmula sencilla y básica, pero no por ello menos FASHION: una americana de hombros estructurados, que puede ser más relajada y ligera o más entallada y ajustada a la cintura según el plan; una camisa clásica, ya sea blanca o de alguna tonalidad pastel; un pantalón de pinzas fluido, y unos zapatos formales muy cómodos, como bailarinas o mocasines.
Un accesorio sorpresa que rompe su máxima regla de estilo
Carlota (casi) nunca lleva pendientes. En realidad, ha hecho de ese minimalismo una de las señas de identidad de su estilo, hasta el punto de que hace lo analizábamos en FASHION hace solo unos meses. Ángela Parra, psicóloga especializada en moda, nos explicaba a qué revela sobre la personalidad de Carlota este hecho. "La ausencia de este accesorio no habla de austeridad, sino de intención. Apuesta por una presencia que no compite ni reclama, su estilo no busca impactar a través de un detalle, sino que engloba la coherencia completa del look. Ella entiende que el exceso hace ruido, cuando hay demasiada decoración, la esencia se diluye. Su apuesta es menos para que lo importante destaque".
En esta ocasión, ha optado, sorprendentemente, por unas criollas finas y lisas de oro de tamaño mediano que ponen el broche a su estilismo sin sobrecargarlo, ejerciendo como punto de luz para adaptar de manera sutil su traje oversize azul marino a esta cita matutina. Son esos diminutos detalles que por poco pasan desapercibidos (aunque su efecto es innegable) los que ella domina a la perfección, y sabe incorporarlos de manera que apenas nos demos cuenta cuando, en realidad, lo cambian todo. El resultado es un conjunto prolijo y sofisticado que grita "menos es más".
Nuevo amor, nuevos retos profesionales... ¡y nuevo look!
Fue este mismo mes de abril cuando Carlota oficializó públicamente su relación con el escritor Nicolas Mathieu disfrutando de una jornada de tenis y sol en Mónaco, en un partido de la ATP entre el italiano Jannik Sinner y el checo Tomas Machac. Acudieron en dos portunidades al Rolex Monte-Carlo, y en ambas oportunidades la hija mayor de la princesa Carolina se decantó por un look de sastrería con camisa clásica.
¿Es, acaso, su nuevo uniforme en esta faceta renovada como autora? Eso parece, y nadie luce este conjunto corporativo, andrógino y minimalista mejor que ella. Desde que la conocemos, ella es un símbolo de la naturalidad y la elegancia effortless, a diferencia de su madre, Carolina de Mónaco, quien sí coquetea casi siempre con el maximalismo ochentero mediante colores vibrantes, tejidos texturizados y grandes piezas de joyería.
El armario de Carlota es tan sobrio que, como decíamos, ni siquiera suele ponerse pendientes y el peso de cada look reposa, más que nada, en el corte de sus chaquetas, camisas y pantalones, así como en la elección de gafas de sol (en su mayoría de Chanel).










