Hace tiempo que observamos cómo un sector de la moda se ha propuesto conquistar a los millennials —aquellos nacidos entre 1981 y 1996—, a través de una corriente denominada Kidult. Aquella tendencia que mezcla nostalgia y modernidad, con propuestas que logran conectar con nuestra niña interior. Cada vez es más habitual encontrar en tiendas prendas que rinden tributo a series de nuestra infancia o adolescencia. El pasado año, Zara lanzó una colección dedicada exclusivamente a los noventa. Y también en Bershka hemos visto camisetas que nos habrían vuelto locas en los 2000 (y consiguen conquistarnos también ahora), como aquellas de Crepúsculo o de Las chicas Gilmore.
Estas ganas de dejar salir nuestra parte más infantil se explica también en fenómenos como los charms especiales con los que ahora personalizamos los bolsos o incluso con el éxito de accesorios inspirados en juguetes, como los peluches Labubu que cuelgan de bolsos de lujo en el street style.
Es precisamente esta nostalgia la que parece haber servido a las firmas para potenciar una de las últimas tendencias, en esta ocasión, relativa a la joyería: las piezas seaside, aquellas que son un homenaje al mar y que nos hacen trasladarnos a las vacaciones de cuando éramos pequeñas.
Joyas inspiradas en la costa
¿Quién no ha fabricado una pulsera con las conchas que recogíamos en la playa? ¿O qué niña no se ha dejado cautivar alguna vez por la magia de los collares con delfines o estrellas de mar que nos compraban en aquellos viajes? El lujo se alimenta de estos recuerdos para traernos exclusivas joyas que nos hacen trasladarnos a este paisaje veraniego y que concuerdan con la corriente que observamos esta temporada de Primavera/Verano 2026: las joyas, especialmente los pedientes, se llevarán en clave XL.
Si Dior propone las maxiflores, firmas como Etro o chloé apuestan por estas piezas inspiradas en la vida marina, con una estética maximalista que parece haber relegado al lujo silencioso a un segundo plano, defendiendo el exceso. Así lo comprobábamos en la pasarela también de la mano de Chanel, cuyas pulseras de exageradas formas relacionadas con este imaginario marítimo lograban incluso desviar la atención de sus nuevos looks. La maison, además, está a punto de lanzar su colección Coco Beach 2026 inspirada en este universo que evoca unas eternas vacaciones bajo el sol.
Pero no solo encontramos piezas como collares o pendientes, este año los broches irrumpen con fuerza para elevar cualquier conjunto con básicos. Y en pasarela no hemos dejado de ver estos pequeños accesorios, con originales y llamativas formas, como propone Vivetta.
Una tendencia que también aterriza en firmas españolas
Y lo hace a través de una bisutería más accesible para las consumidoras. Solo hay que echar un vistazo a las novedades de Zara para comprobar cómo apelan a la nostalgia con accesorios que apuestan por los colores vivos.
Son quizá de formas más aniñadas, pero convencen igual para dar una vuelta de tuerca a nuestros básicos esta temporada o para combinar con nuestros bikinis en verano con looks ideales para cualquier chiringuito de moda.














