La pasarela madrileña está sufriendo una transformación prometedora que va de la mano de aquella que atraviesa la propia ciudad: una apertura al mundo que atrae por millones a turistas e inversores, pero también a quienes buscan lo mejor de la cultura. ¿Acaso en unos años Madrid estará en el podio de las capitales de la moda? Ese momento puede estar más cerca de lo que pensamos y una señal de ello es que Johanna Ortiz decidiese presentar aquí, y no en la ciudad de la alta costura, su colección para la temporada Otoño/Invierno 2026-2027, que describe como "un verdadero reto". La diseñadora colombiana fue reconocida, a las puertas de esta 83º edición, con el Premio al Diseñador Internacional de MBFWM, el cual -nos atrevemos a decir- marca el inicio de una nueva etapa en su relación con España.
Hasta el Círculo de Bellas Artes, emblemático edificio del centro de la capital, nos hemos desplazado para ser testigos del primer desfile de Johanna Ortiz en nuestro país. En una conversación que mantuvimos con ella hace apenas unos días, nos comentaba que recibió la propuesta con muchísima ilusión: "¡Qué fortuna la mía!". En esta ciudad, a la que le tiene un cariño especial, se reúne con amigas íntimas que, además, son clientas, por lo que no han dudado en asistir al espectáculo en primera fila este martes por la tarde. Inés de Cominges, Amparo Corsini, Karla Cova Villa o Sassa de Osma son solo algunas de las muchas aristócratas, empresarias e influencers de renombre que han introducido el sello Johanna Ortiz -característico por sus siluetas cargadas de movimiento con coloridos estampados que recuerdan al trópico- en el inconsciente colectivo de las mujeres españolas.
Mercedes-Benz Fashion Week Madrid: Johanna Ortiz (Otoño/Invierno 2026-2027)
Pero esta entrega dista un poco de lo que podríamos esperar por parte de Johanna. Así nos lo advertía en aquella conversación: "Al vivir en el trópico, no tenemos un invierno real. Yo no crecí aprendiendo a cambiar colores o texturas, ni entendiendo cómo se viste la mujer en invierno. Viendo mucho a Nueva York, he aprendido a entenderlo, pero siempre me enfocaba más en resort o en colecciones de Primavera/Verano". Estamos, por tanto, ante una apuesta diferente, en la que sus habituales tonos cálidos y tostados hacen hueco para los azules profundos, el verde oliva y el negro, y los tejidos adquieren una profundidad y texturas que no habíamos visto hasta hoy.
"Empezó con el tema del Jardín del Edén. Pero no el religioso, sino como ese momento de perfección que vives en el presente, ese jardín interior que cada uno crea. Me imagino a una mujer coleccionista, libre de reglas y tendencias, que elige cómo vestirse con carácter. Se ve en las siluetas, donde pronunciamos un poco más los hombros. Mi primera colección internacional en 2014 tenía muchos volantes y folclore andaluz, y la gente a veces espera eso de Johanna Ortiz. Aquí habrá algún volante, pero no es la gran mayoría", explicó.
Si bien los vestidos suelen ser el núcleo de sus colecciones, en esta oportunidad la empresaria natural de Cali ha querido centrarse también en la construcción de conjuntos: el juego de las capas mediante blusas, chaquetas, chalecos, faldas, pantalones... Que sus clientas interpreten libremente estas creaciones será -dice- una gran satisfacción, porque habrá significado que pueden integrarlas a su día a día, que son versátiles, no solo bonitas.
En su armario otoñal, la chaqueta napoleónica es la versión más chic de la americana tradicional, del mismo modo que no existe espacio para un abrigo de paño liso; brocadas en hilatura metalizada que forma preciosos motivos florales, las prendas de abrigo adoptan un rol protagonista frente a las camisas románticas con lazadas, los pantalones de traje bombachos y hasta las faldas de flores bordadas con cuentas plateadas.
Por medio de estos detalles artesanales, hechos a mano en los talleres que la firma tiene en Colombia, se percibe una nocturnidad sensual, misteriosa, que no suelen desprender sus colecciones. Así, Johanna Ortiz ha conseguido desvelar, dos décadas después de su fundación, una faceta inexplorada de sí misma, pero con la que todas las mujeres podemos sentirnos identificadas.
Es cierto que (aún) no tiene tienda física en Madrid, -puedes encontrar piezas seleccionadas en El Corte Inglés de Serrano- pero presentar una colección aquí es parte de la evolución natural de una firma que, poco a poco, se ha consolidado, sobre todo en el universo de las invitadas, gracias a las amigas tan estilosas que tiene la diseñadora colombiana en la capital.









