Seamos claros: hoy en día cualquiera con un par de millones de seguidores en Instagram puede conseguir que le presten un vestido para un photocall. Pero que la industria del lujo, la más elitista, hermética y esnob del planeta, te entregue las llaves de sus talleres y te convierta en su musa absoluta... Eso, chiqui, es de otro nivel. Y eso es el 'Magnetismo Rosalía'. Más allá de sus cuerdas vocales o del seísmo musical al que nos somete con sus discos, la catalana ha obrado un milagro visual. No es una cantante que se disfraza de modelo; es un icono que ha redefinido lo que significa ser una estrella pop en el siglo XXI.
Pero, ¿qué tiene Rosalía para que las marcas de lujo literalmente se la rifen? Amiga, eso te lo contamos en el nuevo especial de HOLA sobre la mujer que, con calzarse el tacón, cambia el rumbo de la moda, de la historia, e, incluso, la órbita planetaria.
Pero… No desesperes, aquí te abordamos el proceso para abrir boca. Primero, hubo un asalto a París. Sitúate. 2023. Semana de la Moda Masculina de París. Louis Vuitton y su colección Otoño/Invierno. Y Rosalía, en lugar de sentarse en el codiciado front row, se hizo con el desfile. Fin. Subida al techo de un coche amarillo vintage, la artista no solo cantó, sino que dirigió la energía de uno de los shows más memorables de la firma francesa, mezclando su estética motera con la sastrería de lujo. Aquel día quedó claro que no era una invitada más; era la jefa.
Y es que su idilio con las grandes maisons es una lista de conquistas inaudita. En mayo de 2024, la todopoderosa casa Dior se rindió a sus pies nombrándola embajadora global, protagonizando la campaña de su icónico bolso Lady Dior (sí, el mismo que popularizó Lady Di) bajo el objetivo de la prestigiosa fotógrafa Collier Schorr. Antes de eso, ya había sido el rostro global de la rompedora firma sueca Acne Studios para su campaña de Otoño/Invierno 2022, posando como una diosa vanguardista sin apenas maquillaje. Sin hablar de la Met Gala abandonándose a la aguja e hilo de Rick Owens y un mantón de Manila a Givenchy cuajándose de pedrería o a Dior y sus LBD, pero un poquito canalla.
Pero, ¿por qué importa tanto su imagen? Aquí entra la democratización de la vanguardia. Hasta que llegó Rosalía, marcas nicho o extremadamente conceptuales estaban reservados para los puristas de la moda o las selectas fiestas del underground (que no por underground dejan de ser exclusivas). Ella los sacó de los desfiles y se los puso para lo que Dios le dio a entender. Hizo que lo rarísimo nos pareciera deseable. Consiguió que la alta costura dejara de ser… como es (sic) para ser algo al menos, accesible visualmente y, sobre todo, muy callejera.
Entonces, ¿las marcas se fijan en Rosalía para que les venda los bolsos o porque la necesitan desesperadamente para tener una pizca de actitud? ¿El verdadero lujo es la personalidad? Ehhhh… sí, nosotros no nos atrevemos a darte respuesta. Que lo hagan quienes realmente saben de esto. Cinco firmas españolas que son el diapasón de la moda española y que, se conocen todos los vericuetos de una industria tan aspiraciones como inspiracional, poderosa, a veces ingrata pero siempre siempre siempre evocadora: Alvarno (Álvaro Castejón & Arnaud Maillard), Juan Avellaneda, Fabio Encinar, Jorge Redondo y Paco Varela. Ellos nos responden y no siempre están del todo de acuerdo.
Les formulamos la pregunta, más allá de la música, ¿qué es lo que, visualmente, la convierte en un icono que las marcas de lujo se rifan? ¿Cómo valoras el impacto de su imagen en la democratización de la vanguardia?
Según Alvarno, R “representa a una generación que las marcas de lujo esperan alcanzar. Ofrece una visión diferente de como interpretar su moda y eso es algo muy valioso porque saben que tiene muchos seguidores expectantes de qué va a ser lo próximo con lo que nos va a sorprender”. Por eso, asegura este tándem que se ocupó de la dirección creativa de Azzaro y conoce a la perfección los vericuetos del top de los tops de la industria del lujo “el impacto es tremendo. No solo entre sus seguidores sino en medios de moda especializados que ven un soplo de aire fresco en la manera de interpretar la moda. Crea tendencia y eso es lo que van buscando las revistas de moda”.
En ese aspecto, el de la creación, ahonda Juan Avellaneda. Para el barcelonés, Rosalía “tiene algo que no se puede fabricar: credibilidad y autenticidad. Cuando se pone algo, lo convierte en verdad. No parece disfrazada, aunque el look sea extremo. Se percibe sincero, real, coherente con el momento vital que está viviendo o creando. Y eso es lo que las marcas buscan: alguien que transforme el producto en identidad"
Fabio Encinar y Jorge Redondo son más escépticos. Fabio es consciente de que “las marcas de lujo son empresas que necesitan ventas, y por ello estar asociados con caras que en ese momento sean visibles y con un fuerte tirón comercial... Los desfiles están genial pero la gente necesita comprar el pintalabios y el perfume de la firma para sentirse identificado con lo que ve ahí…”.
En ese orden de cosas, Rosalia funciona. “Es un fenómeno y cae bien... es un símbolo de lo actual y lo comercial en ventas” con lo que “mientras dure, estará”. Redondo se suma a esta idea porque considera que “Rosalía es una persona que mueve muchas emociones en su público, con su música, sus apariciones en programas de televisión o en lugares que, quizás, nunca pensaríamos verla. Esto hace que tenga una legión de fans que siempre están con ella, haga lo que haya y se ponga lo que se ponga.
Precisamente eso es lo que aplaude Paco Varela, “es muy auténtica y eso y su capacidad de transformar cualquier prenda en discurso la hace única. No es solo imagen, es actitud. Y eso es lo que buscan las marcas: no sólo que lleven las prendas, si no que las defiendan”. Y esa defensa la hace R vestida con una armadura del año 3.000 después de Cristo. ¿Quieres saber más? Nuestro especial te está esperando en tu punto de venta habitual.









