Mientras todas las miradas de los españoles están puestas esta noche en Barcelona, donde se celebran los Premios Goya, Londres acoge los BRIT Awards, la gran fiesta anual de la música británica. Organizados por la industria fonográfica de Reino Unido, estos galardones reconocen a los artistas, álbumes y canciones más destacados de los últimos 12 meses, tanto a nivel nacional como internacional. Más allá de su relevancia en el sector, se han consolidado como uno de los eventos más esperados del calendario por el espectáculo en directo y, por supuesto, por una alfombra roja donde los looks rompedores suelen ser tan protagonistas como los propios galardones. Esta edición, una de las destacadas ha sido Rosalía, quien ha vuelto a impactar con un dos piezas de plumas que no ha dejado indiferente a nadie.
La artista catalana ha hecho de la moda una poderosa herramienta de comunicación para acompañar a su música. No solo se viste de una manera concreta para un desfile, alfombra roja o actuación, sino que acompaña cada etapa artística con una imagen que encaja con el estilo de cada uno de sus álbumes. Cada disco ha venido acompañado de una transformación visible en la ropa: los colores, siluetas, texturas y referencias culturales que incorpora ayudan a construir el universo creativo y emocional de esa etapa. Ahora, se encuentra en plena era LUX, en la que los colores blancos, marfiles y crudos son los absolutos protagonistas, así como los juegos de texturas y los adornos celestiales como las plumas.
Para pisar la alfombra desplegada en el emblemático The O2, Rosalía ha escogido un conjunto fiel a esta estética angelical, pero que aporta el toque rompedor que tanto la caracteriza. Ha optado por un look customizado de Chanel, un dos piezas obra de Matthieu Blazy compuesto por una falda que se presentó sobre la pasarela como parte de la colección primavera-verano 2026 de la casa parisina, a juego del que han hecho un top que le ha dado mucho juego a la hora de posar.
Un top de espalda infinita
La falda en cuestión es una imponente pieza de tiro bajo en tono negro decorada a base de voluminosas cascadas de plumas en color marfil que parte de la cadera, mismo ornamento que protagoniza la estola que lleva colocada sobre el pecho y cae por sus hombros, dejando al descubierto toda la espalda (y su llamativo tatuaje).
Ha prescindido de joyas, cediéndole todo el protagonismo a la ropa, y ha recogido su larga melena oscura en un moño texturizado con raya al medio y dos mechones ondulados sueltos enmarcando el rostro. Frente al maximalismo de la moda, ha optado por un look de belleza muy discreto y sutil, en el que destaca únicamente el labial terracota con efecto glossy.











