En todo armario que se precie siempre existen esas prendas que, pase lo que pase, no pasan de moda ni pierden su utilidad —independientemente de la temporada en la que nos encontremos— , incluso si las tendencias cambian a la velocidad de la luz. Los vaqueros, las blazers y, por supuesto, las camisas blancas o aquellas azules de rayas, son esos imprescindibles que puedes usar una y otra vez sin que pierdan su elegancia. Gracias a estos básicos, no tenemos que preocuparnos de qué ponernos en aquellos días que dudamos frente al armario.
Esta vez hemos querido centrarnos en las camisas, esta prenda que en su día revolucionarias como Coco Chanel tomaron prestada del armario masculino para introducir con mucha clase en el de las mujeres. Hay veces en las que nos quedamos sin ideas a la hora combinarla, y aunque haya accesorios como los broches, capaces de darles una vida nueva; esta vez queremos ir algo más allá Y es que las redes sociales son un hervidero de inspiración y en ellas precisamente nos hemos topado con un truco viral, fácil e ingenioso para convertir tu camisa favorita en una completamente nueva usando simplemente...
¡Una goma elástica! Sí, es el único elemento que necesitas para ponerlo en práctica siguiendo ordenadamente los pasos de este tutorial. Primero tienes que optar por una camisa que sea ligeramente oversize, y si es algo más larguita de lo habitual, mejor. No la tienes que abotonar, simplemente cruzar ambas partes. Una vez hecho esto, por debajo de ellas y en la zona lateral (a la altura de la cintura), solo hay que enganchar ambas haciendo un nudo con la goma y dándole varias vueltas para unirlas y que se queden bien sujetas, de esta manera queda fruncida, aportando un toque diferente a un look sencillo.
El truco viral para transformar tu camisa con una goma de pelo
Por qué una camisa básica nunca pasa de moda
Considerada el básico de los básicos por excelencia que conecta a las chicas que mejores visten, seguramente tú también tienes alguna que cuelga de una percha olvidada, y si no te sentías reflejada en ella hasta ahora, ¡quizás es el momento de darle una nueva oportunidad! No importa si es de tonos neutros como el blanco, el azul o el rosa pastel, o de otros más atrevidos como el burdeos o el verde oliva; si es lisa o está estampada a rayas o cuadros, ¡e incluso su tejido es más liviano o grueso! Lo más importante es que no te quede demasiado ajustada al cuerpo ni amplia de más, no solo porque trasmitirás una imagen mucho más elegante, sino porque así podrás llevar a cabo este consejo que nos ha encantado.






