El Feng Shui es una disciplina milenaria de origen chino que estudia cómo la distribución, los colores y los objetos de una vivienda influyen en el bienestar de quienes la habitan. Más allá de creencias, su aplicación práctica es muy concreta: que la casa responda a la vida real de la persona que reside en ella. Cuando esa vida cambia de golpe, como ocurre tras una separación o la pérdida de la pareja, el hogar puede quedarse detenido en una etapa que ya no existe. Gloria Ramos, consultora de Feng Shui, explica cómo acompañar ese tránsito desde el espacio, sin prisas y sin borrar el pasado.
© Usman Mehmood / UnsplashUna casa que se hizo para dos necesita una nueva versión
Cuando se convive con alguien, la casa se construye para dos: la distribución, los muebles, las fotografías e incluso pequeñas rutinas cotidianas terminan reflejando esa vida compartida. Al acabar la relación, la situación personal cambia de un día para otro, pero muchas veces la casa permanece exactamente igual. Gloria explica que, desde el Feng Shui, se considera importante que el espacio pueda evolucionar con la persona. No porque haya que borrar lo vivido, sino porque una nueva etapa necesita un entorno que represente el presente y no permanezca detenido en el pasado.
Gloria añade otro motivo. “Volver a decidir dónde quiero dormir, qué quiero conservar o cómo quiero utilizar una habitación puede parecer algo pequeño, pero ayuda a recuperar la sensación de pertenencia y de control sobre la propia vida”, señala.
© Ayşe Nur / PexelsLas grandes reformas esperan, el orden no
Tomar todas las decisiones importantes en pleno impacto emocional no es aconsejable. Lo que sí propone Gloria son algunos cambios iniciales que aporten orden y comodidad: retirar las pertenencias de la otra persona, ventilar, limpiar a fondo, reorganizar aquello que resulta incómodo y recuperar los espacios de uso cotidiano.
“No necesitamos reformar la casa una semana después de una ruptura”, recomienda.
© Vitaly Gariev / UnsplashSeparación y duelo piden ritmos distintos en casa
Tanto en una separación como en la muerte de la pareja hay una ausencia, pero emocionalmente son procesos muy diferentes. Tras una ruptura puede existir una necesidad más clara de redefinir límites, identidad y proyecto de vida. El fallecimiento, en cambio, supone un duelo, y Gloria considera que hay que ser especialmente respetuosos con los tiempos de cada persona.
“Nunca recomendaría a alguien que acaba de perder a su pareja que vacíe inmediatamente un armario o transforme el dormitorio porque la energía tiene que avanzar. El Feng Shui debe acompañar a las personas, no imponerles un ritmo”, revela Gloria. Llegará un momento, diferente para cada persona, en el que modificar determinadas cosas pueda ayudar a adaptar la vivienda a la nueva realidad. Pero no existe un periodo idóneo.
© Alex Tyson / UnsplashUn espacio libre no es un espacio negativo
Cuando una persona se marcha del que fue su hogar, quedan armarios, cajones, estanterías o incluso habitaciones parcialmente vacíos. Gloria admite que al principio ese vacío es perfectamente natural; lo que conviene evitar es que se convierta, indefinidamente, en un espacio congelado, con la casa esperando simbólicamente a alguien que ya no vive en ella.
Una butaca que nadie vuelve a utilizar, medio armario completamente vacío o una mesita de noche que permanece exactamente como estaba pueden adquirir una presencia enorme dentro de una habitación. El vacío forma parte de la transición: primero se permite y, cuando la persona está preparada, se le da una nueva función, ya sea reorganizando el armario, redistribuyendo los cajones o transformando una habitación que ha perdido su uso.
El error contrario es llenar cada hueco de inmediato. “Un espacio libre no es necesariamente un espacio negativo. Puede representar disponibilidad y permitir que la vivienda evolucione”, detalla. La consultora en Feng Shui propone una pregunta guía: ‘¿Cómo necesito vivir ahora este espacio?’. No ‘¿cómo consigo que parezca que aquí nunca conviví con otra persona?’.
© Biderbost Photo para AD EstudioDel dormitorio de dos al dormitorio propio
El dormitorio merece especial atención porque está relacionado con el descanso, la intimidad y la vulnerabilidad. Después de una separación, Gloria sugiere hacer algún cambio perceptible que permita dejar de sentirlo exactamente como ‘nuestro dormitorio’ y empezar a reconocerlo como ‘mi dormitorio’.
No tiene por qué ser una reforma: basta con cambiar la ropa de cama, redistribuir algunos elementos, incorporar nuevas lámparas o sustituir una pieza especialmente vinculada a la relación. Esta habitación la ha diseñado AD Estudio.
© Gonzalo Botet para Alexandra StudioObjetos que pesan: cómo distinguir lo que es tuyo de lo que ata al pasado
La sabiduría milenaria del Feng Shui entiende que en el dormitorio conviene retirar aquellos elementos cuya función principal sea mantener presente la relación: recuerdos especialmente íntimos o determinados objetos que provoquen malestar cada vez que se ven. También es momento de eliminar objetos deteriorados, exceso de elementos y todo lo relacionado con trabajo o preocupaciones que interfiera con el descanso.
Ahora bien, Gloria es de la opinión de que no debe hacerse una limpieza indiscriminada. “Un mueble que comprasteis juntos no tiene que desaparecer necesariamente. Si te gusta, te resulta útil y ya forma parte de tu casa, puede quedarse”, defiende. La clave, añade, no está en eliminar todo lo compartido, sino en distinguir entre aquello que pertenece a tu hogar y aquello que te mantiene atado emocionalmente a una relación que ha terminado.
En perfecta armonía un dormitorio con diseño interior de Alexandra Studio.
© Katrina_S / PixabayRecuerdo o anclaje: el criterio para decidir qué conservar
Gloria no considera necesario tirar los recuerdos en para avanzar; lo que sí revisa es su exposición. Hay una diferencia importante entre conservar una fotografía dentro de una caja o un álbum y encontrarse con una gran imagen de pareja cada vez que se entra en el salón o se va a la cama.
Tras la tristeza por el desamor, recomienda retirar de los lugares protagonistas las imágenes que representan a la pareja como unidad; después podrá decidirse con tranquilidad qué se quiere conservar. “Un viaje que hicimos con una expareja también forma parte de nuestra propia biografía. Cerrar una relación no obliga a negar nuestra historia”, reconoce. La cuestión, matiza, es si ese objeto funciona hoy como recuerdo o como anclaje.
© Nataliya Vaitkevich / PexelsPintar, mover, estrenar: gestos pequeños que devuelven la vivienda a quien la habita
Sentir de nuevo la casa como propia pasa por volver a tomar decisiones sobre ella. Durante una relación se hacen muchas concesiones: ese sofá lo eligió uno, aquel cuadro le encantaba al otro, una habitación tenía una función determinada porque así funcionaba la pareja… Tras la separación, la experta plantea hacerse una pregunta: ‘Si eligiera hoy esta casa para mí, ¿la tendría así?’.
A veces bastan gestos pequeños para mejorar la energía de la vivienda: cambiar la función de una habitación, mover determinadas piezas decorativas, pintar o empapelar las paredes, recuperar un espacio propio o incorporar algo que se llevaba años queriendo. “Es un proceso de reapropiación, no de destrucción de lo anterior”, resume Gloria.
© Alena Darmel / PexelsEl bloqueo tras una ruptura no elegida: por qué el hogar debe seguir su camino
Cuando la decisión de separarse es del otro miembro, puede aparecer un bloqueo: cambiar la casa se vive como reconocer definitivamente que la relación ha terminado. Por eso hay personas que mantienen durante mucho tiempo determinados espacios exactamente como estaban. “Es comprensible y cada proceso necesita su tiempo. Pero cuando llega el momento adecuado, permitir que el interiorismo evolucione puede acompañar la aceptación de la nueva realidad”, cuenta Gloria.
Una vivienda que sigue representando permanentemente una etapa terminada puede dejar de responder a las necesidades de quien continúa habitándola.
© Vlada Karpovich / PexelsVaciar la casa de golpe no equilibra la energía
El gran riesgo son las recetas genéricas. Gloria evita fórmulas del tipo ‘tira esto’, ‘coloca aquello’ o ‘activa inmediatamente el área del amor’, y advierte también contra vaciar toda la casa o cambiar todos los muebles de golpe, porque no siempre es la mejor decisión. “Una casa no necesita borrar una vida para recuperar el equilibrio”, subraya.
© Yaroslav Shuraev / PexelsCuando el hogar mira al futuro y no al pasado
¿Cómo se nota que empieza otra etapa vital? La señal suele llegar de manera sencilla: un día entras y vuelves a sentir que esa casa es tuya. Dejas de recordar constantemente una ausencia, empiezas a utilizar espacios que antes no usabas, descansas de otra manera, vuelves a invitar a gente, disfrutas de estar allí y aparecen nuevos hábitos.
Desde el Feng Shui se habla de recuperar el flujo y el equilibrio del espacio. “Para mí hay una señal todavía más clara: cuando dejas de mirar tu casa pensando en lo que fue y empiezas a verla en función de la vida que estás construyendo”, cuenta Gloria. Para la consultora en esta sabiduría oriental, es probablemente uno de los mejores indicadores de que el espacio y la persona han comenzado a avanzar en la misma dirección.




