Esther Navarro, artista, sobre cómo acertar con los cuadros para dar carácter a tu casa: "Las paredes necesitan respirar para que cada pieza destaque"


La selección cromática define el carácter de una obra y su relación con el hogar. Paletas bien pensadas y superficies trabajadas permiten generar ambientes envolventes, donde el color y la textura actúan en sintonía.


Esther Navarro, artista y creadora de Sther Navarro Art © Sther Navarro Art
27 de abril de 2026 a las 18:02 CEST

Decorar con cuadros es una forma de dar personalidad y emoción a un hogar. Más allá de su valor estético, el arte influye en cómo se perciben los espacios y en las sensaciones que transmiten, convirtiéndose en un elemento clave dentro de la decoración. Colores, formatos, composiciones y texturas entran en juego para construir ambientes equilibrados y con carácter. En este recorrido por las claves para acertar a la hora de integrar el arte en casa, nos guía Esther Navarro, artista y creadora de Sther Navarro Art (www.sthernavarroart.com).

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Cuadro abstracto con gran presencia en un comedor retro© Jordi Canosa para Luzio Design&Projects

¿Un cuadro de gran formato o una galería de obras pequeñas?

La fórmula para acertar es ‘escuchar’ al espacio, pues este nos ‘habla’ y orienta sobre lo que mejor encaja. Esther explica que “menos siempre es más; por lo que dejar espacio alrededor de la obra de arte es fundamental. Las paredes necesitan respirar para que cada pieza destaque”. En las galerías de varios cuadros, todos compiten con todos y el resultado puede resultar algo confuso.

En este comedor, el cuadro de Albert Coma Bau brilla en solitario, en un proyecto de interiorismo de Luzio Design&Projects.

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Cuadro de gran formato en un salón de estilo atemporal© Tania Ciffer

El tamaño importa: cómo el arte transforma la percepción del espacio

En términos de tamaño, una obra bien elegida puede hacer que una habitación parezca más amplia. Los formatos horizontales tienden a ensanchar visualmente las paredes, mientras que las piezas verticales elevan la mirada y potencian la sensación de altura. Como afirma Esther, “una obra bien elegida puede hacer que una habitación parezca más grande de lo que es”. 

En cuanto a la calidez, una elección adecuada enriquece el espacio y lo vuelve más envolvente y acogedor.

La obra en tamaño ‘XXlL’ de este salón la firma Tania Ciffer.

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Ricas texturas en un cuadro que firma Alejandra Muñoz, de DdDuarte© DdDuarte

Cuando el arte conecta: piezas que dan sentido al espacio

Para lograr una sensación envolvente, Esther recurre tanto al color como a la textura. Más allá de si la gama es fría o cálida, lo esencial es su capacidad para conectar con quien la observa y generar una atmósfera acogedora. En este sentido, la textura aporta profundidad y riqueza visual: las superficies rugosas, los relieves o las capas de materia generan juego de luces y sombras, aportando dinamismo y una percepción más sensorial de la obra. Estamos viendo una obra de la colección ‘Relief’, de DdDuarte que es monocromática, pero presenta una gran riqueza de texturas.

En todo caso, la clave para que un cuadro decore acertadamente un espacio está en que la pieza se integre con naturalidad, aportando sentido y continuidad al conjunto.

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Díptico en un salón-comedor elegante© Sther Navarro Art

El arte de elegir la paleta perfecta para cada espacio

Al definir la paleta de un cuadro, es fundamental considerar las tonalidades de paredes, suelos y de cada elemento decorativo del entorno. “A la hora de elegir el color, me condicionan más piezas como el sofá, los cojines o un cabecero, especialmente cuando se trata de arte personalizado y concebido para un ambiente concreto”, explica la artista, especializada en crear obras abstractas a medida para cada cliente. El díptico de la imagen superior es ‘Pinceladas’, firmado por ella.

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Dormitorio con un cuadro que aporta un toque vital en fucsia© Espacio en Blanco

Colores que construyen emociones en cada rincón del hogar

Los colores de las obras se eligen en función de lo que queremos que cada estancia transmita, independientemente que se trate del salón, el dormitorio principal o un aseo de cortesía. Al final, se trata de entender el hogar como un conjunto de experiencias. Cada obra, con su paleta y su presencia, contribuye a construir una atmósfera concreta. Elegir bien los colores es una forma de decidir cómo queremos sentirnos en cada espacio y qué tipo de historia queremos que nuestra casa cuente.

Esther añade que, si a un espacio pequeño le incorporamos obras con mucha intensidad, nos acabaremos cansando tarde o temprano. Recargar una estancia no es necesario”. Cuando el ojo no encuentra descanso en una obra de arte, deja de ser una experiencia placentera para volverse saturada.  Por ello, en espacios pequeños, es mejor dosificar la intensidad.

En este amplio dormitorio la interiorista Bárbara Aurell, fundadora del estudio Espacio en Blanco, selecciona un cuadro de Alexia Briones para romper con el omnipresente beige.

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Rosa empolvado en un cuadro con mucha textura© Sther Navarro Art

Adiós al neutro absoluto: así vuelve el color

Las combinaciones cromáticas influyen de forma directa en cómo se percibe y se vive un espacio. Los tonos neutros (beiges, arenas, blancos rotos o grises suaves) aportan calma y una elegancia atemporal, creando ambientes equilibrados. Sin embargo, el regreso del color está transformando esa armonía hacia propuestas más expresivas y vitales. “Es el momento del color, de crear obras y texturas que aportan y suman a una casa con carácter”, afirma Esther, quien percibe también un cambio emocional en su proceso creativo, con encargos más atrevidos y llenos de energía. 

En este contexto, el reto está en combinar esa explosión cromática sin perder cohesión. La clave reside en equilibrar tonos alegres con una base armónica que ordene el conjunto. “Con mi colección ‘Bambú’ estoy percibiendo claramente esta apuesta por los colores vivos, capaces de llenar los espacios de gran personalidad y carácter”, explica. Así, el color deja de ser un acento puntual para convertirse en el hilo conductor de interiores que buscan transmitir identidad sin renunciar a la armonía.

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Zona de paso decorada con cuadros de formato grande© Mónica Barreneche para Camilo Sighinolfi

Una casa ‘arty’: claves para combinar cuadros con acierto

uniformidad requiere equilibrio. “Las obras pueden convivir sin problema, incluso cuando son muy distintas en estilo, técnica o temática”, opina Esther. Para mantener la armonía, conviene cuidar ciertos contrastes. “Lo que conviene evitar es colocar muy cerca obras con marcos completamente opuestos, por ejemplo, uno muy clásico y ornamentado junto a otro extremadamente moderno y minimalista, ya que el contraste puede ser demasiado brusco y generar sensación de desorden”, añade. La clave está en encontrar un punto de cohesión visual que permita dialogar a las piezas sin restar carácter al espacio, como vemos en la propuesta, en una selección de cuadros realizada por Camilo Sighinolfi.

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Una forma moderna de exponer un cuadro: sin colgarlo, apoyado sobre un mueble© Belén Imaz parta Ábaton

El error más común al decorar con cuadros (y cómo solucionarlo)

Uno de los errores más habituales al decorar con cuadros es elegir piezas demasiado pequeñas para espacios relevantes. Esta decisión, a menudo condicionada por el presupuesto, puede restar presencia y equilibrio al conjunto, señala Esther, quien recomienda una solución sencilla y eficaz: “optar por dos obras de menor tamaño permite jugar con la distancia entre ellas y generar una mayor sensación de relleno y equilibrio”. 

Además, conviene atender a la altura de colocación, la proporción respecto al mobiliario y la coherencia visual entre las piezas para evitar composiciones desordenadas. En este salón Ábaton decide colocar una obra de gran formato apoyada sobre un mueble bajo.

Más allá de estos aspectos técnicos, el arte tiene un valor esencial en el hogar: aporta energía, identidad y una dimensión emocional única. Su carácter creativo introduce dinamismo y contribuye a generar ambientes más positivos, personales y estimulantes. Elegir bien las obras no solo mejora la estética, sino que influye directamente en cómo se vive y se siente cada espacio.