En decoración existen piezas que tienen algo especial. No necesariamente porque sean extraordinarias a primera vista, sino porque tienen carácter, una historia detrás o un detalle que las hace diferentes al resto. Son muebles que llaman la atención, que consiguen que una casa deje de parecer una suma de elementos perfectamente escogidos para empezar a contar algo de quienes viven en ella.
Eso es, para nosotras, un "mueble joya". Una definición bastante más amplia que la de una pieza de diseño o un mueble de autor. Puede ser una cómoda antigua que ha pasado de generación en generación, una butaca encontrada en un mercadillo y tapizada de nuevo, una mesa artesanal, un aparador vintage o incluso una librería hecha a medida para aprovechar una pared complicada. ¡Aprende a descubrirlos!
© VitraUn clásico siglo XX
Cuando una pieza diseñada hace décadas sigue formando parte de interiores actuales y mantiene intacto su atractivo, deja de ser una simple tendencia.
Es el caso del Lounge Chair de Charles y Ray Eames, creado en la década de 1950 con una premisa que sigue plenamente vigente: unir una imagen sofisticada con el máximo confort. Vitra continúa fabricándolo con métodos muy próximos a los originales y lo ofrece en diferentes tamaños, tapizados, carcasas de madera y bases.
En un salón, una pieza así merece espacio alrededor. No se trata de rodearla de otros muebles llamativos, sino de dejar que su silueta se aprecie.
© AnbiseLa cómoda de tu abuela
Los muebles antiguos tiene algo que los recién salidos de fábrica no pueden reproducir: el paso del tiempo. Las molduras, los tiradores, la madera, las proporciones e incluso pequeñas marcas de uso forman parte de su atractivo. Puede tratarse de una pieza heredada, comprada en un anticuario o descubierta casi por casualidad en un mercadillo.
Para que destaque, no intentes recrear una habitación de otra época; mejor combínala con diseños actuales, como se ha hecho en este dormitorio, decorado con un cabecero tapizado y una lámpara de mesa de Anbise.
© MindthegapUna butaca con una tapicería que se lleva todas las miradas
Un buen diseño puede hacer especial a una butaca, pero el tapizado tiene capacidad suficiente para transformarla por completo. Un estampado floral (este es de la firma Mindthegap, que distrubuye Gancedo), un patrón geométrico, un terciopelo en un tono intenso… Con un tejido moderno, de plena tendencia, no sólo reinventarás un viejo asiento, sino que, además, se convertirá en una de los piezas con más personalidad de la habitación.
© Matthew MillmanMuebles que ponen en valor la artesanía
El trabajo artesanal encaja muy bien con la idea de "mueble joya": permite hacer piezas con una identidad propia, diseños que se alejan de los modelos habituales. Una forma especial, unas proporciones poco comunes o un acabado cuidado son suficientes para que un mueble cotidiano adquiera otra presencia.
La mesa de centro de este salón, un proyecto de Philpotts Interiors, es un buen ejemplo. Está formada por bloques de teca blanqueada que encajan como las piezas de un puzzle y crean una composición poco convencional. Además de cumplir su función, aporta una dosis de estilo a la decoración.
© Matthew MillmanDiseños a medida
En este proyecto de Philpotts Interiors, una composición a medida ocupa todo un frente e integra incluso un pequeño rincón de trabajo. Además de aprovechar la pared de suelo a techo, crea una imagen ordenada.
La clave para que una solución así tenga categoría de "mueble joya" está en los detalles: la división entre módulos, el grosor de los estantes, el diseño de las puertas, el color, la combinación de zonas abiertas y cerradas… Cuando todo está pensado para ese espacio concreto, el resultado tiene una singularidad que difícilmente consigue una pieza estándar.
© PhotowallSegunda vida
Como ves, no todos los "muebles joya" necesitan conservar intacto su aspecto original. A veces su interés aparece precisamente después de una transformación. Pintar una vitrina, sustituir los tiradores de una cómoda, restaurar una mesa o retapizar una silla son intervenciones capaces de actualizar una pieza sin borrar aquello que la hacía especial.
El armario de la imagen lleva los cuarterones decorados con restos de papel pintado de Photowall sobre una estructura pintada. La idea resulta especialmente interesante porque la intervención no pretende ocultar el origen del mueble, sino darle una nueva lectura.
© Luzio StudioEl que tiene un nuevo uso
Cambiar la función de un mueble es otra forma de darle protagonismo. Un banco en el dormitorio para dejar la ropa; una consola en el comedor, para el servicio de mesa; una silla a modo de mesita de noche o, como en este caso, el aparador Heritage de Luzio, que ya no se utiliza para guardar la vajilla sino como librería baja. Sus puertas de cristal protegen los libros y objetos de polvo o pequeños accidentes.
© Annie Sloan¡Píntalo!
El color también convierte un mueble en una pieza protagonista. Una cómoda en verde intenso, una mesita amarilla o un aparador como el de la imagen, pintado en un azul intenso de la marca Annie Sloan, serán el centro de atención.
Y recuerda: una pared neutra hará que destaque aún más, aunque no hace falta que todo lo demás sea blanco. Con tonos empolvados, madera clara, fibras naturales y textiles o complementos en tonos de la misma gama cromática, lograrás un conjunto equilibrado, sin restarle presencia al mueble.
© Pedro JaénPiezas que ganan por sus materiales
En este salón, un proyecto de GC Studio, la mesa de centro de madera oscura se ha acompañado de dos bloques de travertino, que tienen ese punto de exclusividad que buscamos en un "mueble joya": son piezas sencillas en su forma, pero con una textura y un acabado que les da un aspecto único.
© MercanticMuebles retro
Una pieza vintage no tiene por qué quedar aislada ni formar parte de una decoración de época. La prueba la tienes en este comedor, decorado con una mesa de estructura tubular y las tres sillas de Gastone Rinaldi para Rima, de los años 70, y la lámpara de techo PH 5 de Poul Henningsen, diseñada en 1958.
Son piezas con un recorrido propio, de esas que despiertan preguntas: de dónde vienen, quién las diseñó, cuánto tiempo llevan ahí… Y ese pequeño relato que generan también forma parte de lo que hace que un mueble sea una joya.




