Seguramente estés cansada de leer que en un baño pequeño, lo mejor es apostar por tonos claros, sanitarios suspendidos, revestimientos discretos y pocos elementos a la vista. Todo con un objetivo claro: ganar sensación de amplitud. Una fórmula que tiene sentido, pero que también puede dar como resultado espacios demasiado previsibles, soso o aburridos.
Por eso cada vez vemos más aseos y baños de pocos metros que se alejan de esa guion con colores intensos, papeles pintados llamativos, azulejos estampados o techos oscuros. Porque ya no interesa solo que parezcan más grandes; también queremos que tengan carácter, que sorprendan.
Quizá esa sea la razón por la que se han convertido en la estancia más atrevida de la casa. Y es que un baño pequeño también merece una decoración que vaya más allá de hacerlo parecer más grande.
© Nacho Uribesalazar para Casa DecorUn espacio pequeño permite arriesgar más
En un salón o un dormitorio amplio, un tono potente tiene mucho peso visual. Incluso cuando se reserva a un solo frente, adquiere una presencia que condiciona el resto de la decoración.
En cambio, en un baño pequeño es posible aplicar el mismo tono en paredes y techos sin miedo a error, ya que, además de sensación de amplitud, se crea un efecto envolvente y sofisticado. Lo vemos en este proyecto del estudio Rebuelta Domecq para la suite de Italia en la pasada edición de Casa Decor, donde la tonalidad burdeos se matizó con un porcelánico efecto mármol de Sapienstone en suelo y rodapié. El lavabo es de la firma Devon & Devon.
© Rebel WallsAquí las paredes no tienen por qué ser neutras… ¡y la idea nos fascina!
Los revestimientos permiten sacar partido al potencial decorativo de las paredes, ya que cuando el suelo es escaso y el mobiliario tiene que ser compacto, éstas cobran mucho más protagonismo. Entre las opciones más efectistas, están los papeles pintados, sobre todo cuando se llevan a todos los frentes, como se ha hecho en este caso, con un diseño de la firma Rebel Walls.
Un consejo: no escojas el revestimiento pensando únicamente en el color que más te gusta. Mira también la escala del dibujo. En un espacio reducido, un motivo grande resulta mucho más elegante que un estampado diminuto repetido hasta el infinito.
© Alma AtelierNi los techos blancos
Es una superficie con enormes posibilidades decorativas que, bien jugadas, cambian por completo la percepción de un espacio pequeño.
Así, un techo más oscuro o en un color diferente al de las paredes hace que la mirada se dirija hacia arriba, que esta superficie parezca más próxima; por tanto, un truco óptico para rebajar visualmente la altura de un aseo. Es lo que ocurre en este ambiente, donde el zócalo de azulejos verde bosque da paso a una parte superior pintada en amarillo suave, que contrasta con el rojo del techo. Una lámina enmarcada de Alma Atelier, en los mismos tonos, completa la composición.
Si, por el contrario, quieres ganar sensación de altura, lo mejor es que techo y paredes compartan color, que los límites entre ambos se difuminen.
© Natàlia CedrésEl lavabo también cuenta
En un aseo pequeño, donde cada elemento queda prácticamente a la vista, el lavabo adquiere un peso decorativo mucho mayor. Ya no se trata solo de elegir una pieza práctica que encaje en pocos metros, sino de buscar un diseño especial capaz de convertirse en el centro de atención del espacio.
Un lavamanos escultórico –este, un diseño de la firma Ceramica Cielo, lo eligió la interiorista Pia Capdevila para uno de sus últimos proyectos–, una encimera de piedra con el seno integrado, un mueble en un color potente, una pieza suspendida…
© CevicaAdiós a los azulejos discretos
Esmaltados, formatos pequeños, piezas artesanales, espigas o escamas aparecen ahora junto a colores como el rosa, el verde, el azul intenso, el amarillo o la terracota. Una paleta mucho más rica que la que durante años dominó el mundo del baño, con el blanco y el beis como principales opciones.
En este baño, dos diseños de la firma Cevica decoran las paredes en dos mitades bien diferenciadas: la parte baja, en un mostaza cálido, y la parte alta, en un estampado gráfico de rombos y puntos sobre fondo blanco. Una combinación que evita que el conjunto resulte plano, y el lavabo rosa, junto con un espejo redondo de marco blanco, aporta el punto de color que remata la combinación. Un ejemplo de que mezclar dos azulejos distintos en la misma estancia no solo es posible, sino que multiplica el carácter del espacio.
© Juan Carlos LagaresEl suelo también da mucho juego
Revestirlo con el mismo material que el resto de la casa aporta continuidad y es una opción segura, pero si lo que queremos es dar al baño un punto de personalidad, romper esa norma es buena idea.
El damero, como en este proyecto de Reondo Estudio, es uno de los recursos más socorridos: un azulejo blanco y azul marino cubre el suelo y sube hasta el frente del lavabo, mientras el resto de paredes se dejan lisas para no saturar el conjunto.
© Fritz Fryer LightingMezclar estilos
Un aseo también admite el contraste entre épocas y estilos que en otra habitación podría chirriar. Si te lanzas, atenta a este ambiente, decorado con un espejo dorado de líneas barrocas, un lavabo de porcelana clásico, una lámpara de líneas contemporáneas de la firma Fritz Fryer y unas astas de ciervo colgadas en la pared, porque tiene la clave de una fórmula que rara vez falla: una base neutra en paredes y suelo, una pieza antigua con mucha personalidad y una luminaria o grifería de diseño actual.
© PuraCal & Tiago Patricio RodriguesLa iluminación puede ser mucho más decorativa
Un aseo no exige la misma iluminación técnica que un baño familiar. Así que hazte con unos apliques especiales para colocar a ambos lados del espejo o, directamente, una lámpara de techo tan espectacular como la araña de cristal que el interiorista Tiago Patricio Rodrigues eligió para resolver la iluminación general.
Para el ambiente, una luz cálida es la opción más acertada.
© Raphael Assaf ArquiteturaEl arte también tiene su sitio en el baño
Colgar cuadros en el baño ya no es rareza: es de las formas más rápidas de darle un sello propio a un espacio que solemos dejar en blanco. No hace falta una obra grande ni un marco especial; un par de láminas bien elegidas son suficientes.
A la hora de elegir qué colgar, las opciones son muchas: fotografías, carteles de exposiciones, láminas botánicas, ilustraciones antiguas o incluso portadas de revista. Lo único a tener en cuenta es alejar la zona elegida de la ducha, donde la humedad puede dañar el papel o el soporte.
Si el espacio es reducido, una sola pieza junto al espejo o el lavabo ya cambia la percepción del conjunto. Y si sobra superficie, anímate a crear un pequeño muro de arte como el de este proyecto de Raphael Assaf Arquitetura.
© Jordi Canosa para Casa DecorMix de materiales
Otra vía para dar riqueza a un baño pequeño es sumar texturas y acabados. En uno de los aseos de Casa Decor 2026, el estudio Intro by Chak combinó distintos materiales que en principio no tienen nada que ver entre sí: un suelo cerámico en tono verde, unas persianas de madera oscura, unas molduras pintadas en azul eléctrico y un revestimiento mural de la firma Arte con un estampado en degradado de azules y terracotas, que enmarca la zona del lavabo, el modelo Ohtake de Roca.




