Tu casa de la playa, del pueblo o de la sierra ya tiene su rodaje. Fines de semana, algún puente, Semana Santa… pero, reconócelo, el verano es otro ritmo: más días de vacaciones, visitas que se quedan, cenas al aire libre y un uso mucho más intensivo de todo. Lo que aguanta perfectamente una escapada de tres días puede quedarse corto cuando la estancia se alarga y los amigos se apuntan. El sofá para dos, la ducha con poca presión, la terraza sin sombra suficiente… en vacaciones largas, los pequeños defectos se amplifican. Por eso vale la pena hacer una revisión antes de que empiece la temporada fuerte: no para rescatar nada, sino para llevar la casa al nivel que el verano se merece.
© Amador TorilAntes de relajarte, diez minutos de revisión técnica
No hace falta ser manitas ni ponerse en modo inspector, pero sí dedicar un rato a comprobar que todo funciona cuando más se va a usar. Comprueba que el aire acondicionado o los ventiladores de techo están operativos (el de este apartamento, diseñado por el interiorista Alberto Torres, es de la firma Fabrilamp, ya que en pleno julio no es el momento de descubrir que el split hace un ruido raro. Asegúrate también de que el calentador da abasto si va a haber más gente de lo habitual y que los electrodomésticos de la cocina están en condiciones.
Si detectas algo que necesita atención, mejor llamar al técnico con antelación: en temporada alta, los profesionales de zona tienen lista de espera. Llevar apuntados los teléfonos del fontanero y el electricista locales es uno de esos detalles que en su momento valen oro.
© Gisela Graham LondonEl gran "reseteo" del olor
Una casa que se usa en temporadas tiene sus propios olores acumulados, aunque esté perfectamente mantenida. Al llegar para la temporada larga, abre todas las ventanas y puertas durante un par de horas cruzando corrientes de aire, lava los textiles que hayan estado guardados y, si el día acompaña, pon a ventilar colchones y almohadas. Los difusores de caña son perfectos para mantener un olor fresco de fondo sin resultar invasivos y si, además, están decorados con motivos playeros, como este juego de Gisela Graham London, mucho mejor.
Evita los sprays agresivos: tapan sin resolver. Y si la humedad costera o de montaña ha dejado su huella en algún rincón, un deshumidificador portátil se convertirá en tu nuevo mejor amigo.
© Josele Castellón PascualRepasa sábanas y toallas
Como decíamos al principio de este artículo, lo que cubre perfectamente las necesidades de dos o tres personas un fin de semana se queda corto cuando hay más gente o más días. Así que, tanto si tienes previsto recibir a amigos o familiares, como si no, haz recuento: ¿tienes sábanas suficientes para cambiar sin depender de la lavadora cada dos días? ¿Las toallas aguantan otro verano o ya han dado todo lo que tenían que dar?
No hace falta gastar una fortuna: las colecciones básicas de Zara Home, H&M, Primark o las marcas blancas de grandes superficies ofrecen muy buen resultado a precios razonables. Apuesta por algodón 100% o con mezcla de poliéster, y para el baño, calcula al menos dos juegos de toallas por persona.
Este juego de funda nórdica, con motivos florales en tonos menta, oliva, turquesa y miel, es de Burrito Blanco, una marca española de toda la vida que cuenta con una gran variedad de ropa de casa.
© ConforamaLa cocina: stock estratégico para no ir al súper todos los días
Una de las tareas que más pereza da, especialmente en vacaciones, es tener que salir a comprar lo básico cada mañana. Antes del viaje, o nada más llegar, prepara un fondo de despensa que cubra los primeros días: aceite, sal, especias, pasta, arroz, conservas, café, leche, bebidas y algo para picar. Para tenerlo todo localizado, lo ideal es agrupar por categorías y colocar delante lo que más se usa. Si tienes un mueble despensero con estantes extraíbles como el de esta cocina de Conforama, aprovecha esa ventaja al máximo: cada cajón, una categoría, y listo. Si no, unas cajas o cestas dentro del armario es una solución perfecta.
Echa también un vistazo al menaje: ¿los vasos están completos? ¿Las sartenes siguen en condiciones? ¿Tienes suficientes cubiertos si comes en terraza con más gente? Una pequeña inversión en completar el equipo de cocina te ahorra muchos momentos de "¿dónde está el abrebotellas?" en el peor momento posible.
© BAUHAUSEl espacio estrella del verano
Si tu casa tiene jardín o terraza, ese va a ser el corazón de las vacaciones. Fíjate en el estado del mobiliario exterior y en los textiles (ya sabes que los cojines se degradan con el sol y la humedad). Si están deteriorados es mejor renovarlos antes de que lleguen las visitas) y asegúrate de tener una buena solución de sombra. Una vela triangular o un parasol decente, como éste, de BAUHAUS, son imprescindibles.
© VibiaActiva el modo vacaciones con la luz
Normalmente, las segundas residencias suelen tener una iluminación bastante descuidada: bombillas demasiado frías, lámparas de techo sin ningún encanto, pocos puntos de luz cálida. Si es el caso de la tuya, tranquila porque hay soluciones sencillas y económicas: una lámpara de pie estratégicamente colocada, guirnaldas de luz en la terraza, farolillos solares en el jardín o unos portavelas sobre la mesa bastan para que el ambiente nocturno cambie por completo.
¿Que quieres algo más chic? La luminaria portátil Alba de Vibia te va a encantar. Una pieza de líneas depuradas, elegante y discreta. Diseñada por Palomba Serafini Associati, se inspira en la sutileza del amanecer: ese instante en que la primera luz se insinúa templada y ascendente, sobre el horizonte.
© UmbraOrganización inteligente
Cuando convives varios días con familia o amigos, el caos se instala rápido si no tienes todo bien ubicado. Antes de que lleguen los demás, organiza los armarios para que cada habitación tenga espacio real, coloca ganchos en el recibidor para chaquetas o bolsos de playa (mira qué ideal es este perchero de la firma Umbra, discreto y con seis perchas) y habilita un punto de carga de móviles en el salón con una regleta multienchufe.
Si tienes la suerte de contar con un trastero, aprovecha para reorganizar lo que no toca en verano y liberar espacio útil. Unos cubos de basura adicionales en cocina y terraza también se agradecen cuando hay más gente generando más de todo.
© Salva LópezEl gran reto logístico del verano
El baño compartido tiene su ciencia. Si van a coincidir varios adultos a la misma hora, lo primero es asegurarte de que la instalación aguanta: buena presión en la ducha, extractor que ventile de verdad y desagüe sin dramas.
Después, el espacio. Si tienes un mueble de lavabo con cajones, como este de la firma Roca, asigna uno a cada persona para que cada cual guarde ahí sus cosas. Completa con un organizador de ducha con varios niveles y unos ganchos detrás de la puerta. Por supuesto, procura tener siempre toallas limpias a mano, jabón y papel higiénico de repuesto; son de esas cosas que no se notan cuando están pero se echan mucho en falta cuando no. Lo mismo con el botiquín: tiritas, paracetamol, antihistamínico y crema solar. Lejos de casa, se agradece tenerlo todo sin tener que salir corriendo a la farmacia del pueblo.
© Sonya WinnerPráctica, sí; pero también personal y con carácter
Lleva algún objeto que te guste especialmente: una planta que se adapte bien al clima, una vajilla de verano de colores vivos, algo que hayas comprado en un viaje… y ya verás como el espacio se siento mucho más tuyo.
Pero si eres más de detalles con un gran impacto visual, toma nota de esta idea: tres alfombras de pasillo colocadas en vertical en la pared, como si fueran un tríptico. En la imagen, el diseño Fishes in Greece de Sonya Winner, con su banco de peces sobre fondos en verdes y azules mediterráneos.
© Arteo HomeDale una vuelta a tus cortinas
Pocas cosas condicionan tanto el confort de una casa en verano como la relación que tienes con la luz. Y ahí, las cortinas mandan. Un dormitorio sin oscurecimiento suficiente en pleno agosto es garantía de despertarse con el sol a las siete de la mañana, y un salón con unas cortinas demasiado pesadas da una sensación de agobio innecesaria.
La solución pasa por vestir las ventanas con tejidos ligeros que tamicen la luz sin bloquearla del todo en las zonas de día –en este caso, unas cortinas de lino de la firma Arteo Home–, y por asegurarte de que las habitaciones tienen un oscurecimiento real. Así que, si no tienes persianas, los estores black-out son perfectos para esto: discretos, fáciles de instalar y muy eficaces.




