Cómo combatir las plagas más comunes que pueden sufrir tus plantas este verano y disfrutar de un jardín impecable


Ahora es el mejor momento de tu jardín, pero también cuando es más vulnerable. Por eso debes saber cuáles son las plagas más habituales y también cómo combatirlas


Jardín© mashiki - stock.adobe.com
29 de mayo de 2026 a las 15:00 CEST

Cuando empieza el calor es cuando tu jardín luce más bonito, pero también es cuando es más vulnerable. El calor, la humedad y los riegos frecuentes crean el caldo de cultivo perfecto para la aparición de plagas en tus plantas. Por eso, la prevención es clave para mantener un jardín sano y que destaque por su belleza.

Lo más importante es observar tus plantas a diario. Así podrás detectar cambios en las hojas, los tallos o las flores y actuar a tiempo. Esto te evitará problemas mayores. Por eso es importante que garantices a tus plantas un buen drenaje, les proporciones riegos controlados y una correcta exposición al sol. Además, también es fundamental que elimines las hojas secas, limpies las herramientas para no esparcir las posibles plagas y apuestes por tratamientos naturales. 

Todas estas medidas ayudan a reducir riesgos. Cuando cuidas estos detalles, el resultado salta a la vista: un jardín verde y lleno de vida. Para que cuides tu jardín como se merece, descubre cuáles son las plagas más frecuentes en verano y cómo puedes combatirlas. 

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Pulgón© Evgenia Tiplyashina - stock.adobe.com

Pulgones

Los pulgones son una de las plagas más habituales en verano y atacan tanto plantas de exterior como de interior. Es fácil verlas en brotes tiernos y en el envés de las hojas, donde succionan la savia y debilitan la planta. Notarás que las hojas están deformadas, pegajosas y crecen más despacio de lo habitual. Además, segregan una melaza que atrae a las hormigas… lo que complica aún más el problema.

Para eliminar el pulgón, puedes usar jabón potásico diluido en agua y aplicarlo con un pulverizador cada pocos días. También funcionan bien los extractos de ajo o neem, especialmente si actúas en fases iniciales. Si la infestación es leve, basta con un chorro de agua a presión para desprenderlos. Lo importante es actuar rápido y revisar la planta con frecuencia.  

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Cochinilla© nanihta - stock.adobe.com

Cochinilla

La cochinilla suele pasar desapercibida al principio, pero puede causar daños importantes si no la detectas a tiempo. Se presenta como pequeñas protuberancias blancas o marrones en los tallos y las hojas. Al igual que los pulgones, se alimenta de la savia y debilita la planta poco a poco. Un signo clave son las hojas amarillentas, que se caen antes de tiempo, y una capa pegajosa en la superficie.

Para combatir la cochinilla, puedes retirarla manualmente con un algodón empapado en alcohol. Después, aplica jabón potásico o aceite de neem para eliminar posibles restos. Es importante repetir el tratamiento cada semana hasta erradicarla por completo. Evita el exceso de nitrógeno en el abonado, ya que favorece su aparición. Otro factor clave para prevenirla es la ventilación. 

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Araña roja© Tomasz - stock.adobe.com

Araña roja

Aunque apenas se ve a simple vista, la araña roja es especialmente agresiva en verano. Es habitual su aparición en climas secos y calurosos, y se detecta por pequeñas manchas amarillas en las hojas y finas telarañas. Si no actúas, las hojas se secan y caen rápidamente. Es una plaga que avanza rápido y puede afectar a varias plantas en poco tiempo.

Para controlarla, aumenta la humedad ambiental pulverizando agua sobre las hojas (sin encharcar). El jabón potásico y el aceite de neem son eficaces si se aplican de forma constante. También puedes recurrir a acaricidas específicos si la infestación es severa. Retira las hojas más afectadas y evita colocar las plantas demasiado juntas. 

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Mosca blanca© AdobeStock

Mosca blanca

La mosca blanca es una de las plagas más fáciles de identificar. Verás que hay pequeños insectos blancos que revolotean alrededor de la planta al moverla. Suelen estar en el envés de las hojas y succionan la savia, debilitando la planta. Además, pueden transmitir virus y enfermedades que afectan al desarrollo. Verás que hay hojas amarillas, que empiezan a caerse y un aspecto apagado.

Para combatirla, utiliza trampas amarillas (conocidas también como trampas para moscas de la fruta), muy eficaces para controlar su población. También puedes aplicar jabón potásico o infusiones de ajo. En estos casos, insiste en el envés de las hojas, donde se suelen concentrar Mantener el jardín limpio y eliminar malas hierbas reduce su proliferación. 

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Orugas© AdobeStock

Orugas

Las orugas son voraces y pueden devorar hojas en cuestión de días. Verás que la planta deja unos agujeros visibles con bordes irregulares. Su presencia suele detectarse por restos de hojas y pequeños excrementos. Aunque forman parte del ciclo natural, si hay demasiadas pueden arrasar tus plantas.

La forma más directa de eliminar las orugas es retirarlas manualmente. Si la plaga es más extensa, puedes usar repelentes naturales como el ajo o el tomate. Revisar las plantas al atardecer –cuando las orugas son más activas– te ayudará a detectarlas antes. 

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Caracol plaga© AdobeStock

Caracoles y babosas

Con la humedad y el riego nocturno, los caracoles y las babosas encuentran el entorno ideal. Se alimentan de hojas tiernas y brotes, dejando agujeros grandes y rastros brillantes de baba. Son especialmente activos por la noche, por lo que muchas veces el daño aparece sin que los veas.

Para controlarlos, puedes colocar barreras físicas como cáscaras de huevo trituradas o ceniza. También funcionan cebos específicos para caracoles o trampas con cerveza (el fuerte olor de la levadura y los azúcares fermentados son irresistibles para estos invertebrados). Evita el exceso de humedad y riega por la mañana para reducir su actividad. También es aconsejable mantener el suelo limpio. 

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Trips plaga© AdobeStock

Trips

Los trips son insectos diminutos que causan daños visibles en las hojas y las flores de las plantas. Provocan manchas plateadas, deformaciones y pérdida de color. Además, pueden transmitir virus, lo que agrava el problema. Se reproducen rápidamente en condiciones de calor y sequedad.  

Para eliminarlos, usa jabón potásico o aceite de neem, insistiendo en el envés de las hojas. Las trampas azules adhesivas ayudan a controlar su población. Además, puedes reducir su aparición si mantienes la humedad y evitas el estrés hídrico. Si ves que ha atacado alguna de tus plantas, retira las partes más afectadas para frenar la expansión. 

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Minador de hojas. © ximich_natali - stock.adobe.com

Minador de hojas

El minador deja un rastro muy característico: galerías serpenteantes dentro de las hojas. Estas larvas se alimentan del tejido interno de la planta, debilitándola y reduciendo su capacidad de fotosíntesis. Aunque no suele matar la planta, sí afecta a su aspecto y crecimiento.

La mejor forma de controlarlo es eliminar las hojas afectadas en cuanto las detectes. También puedes aplicar aceite de neem para interrumpir su ciclo. Evita el uso excesivo de insecticidas, ya que pueden eliminar a sus depredadores naturales. Revisa las plantas con frecuencia para detener su expansión. 

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Hormigas© AdobeStock

Hormigas

Las hormigas no dañan directamente las plantas, pero están muy relacionadas con otras plagas como los pulgones. Se alimentan de la melaza que estos producen y los protegen, favoreciendo su expansión. Por eso, si ves hormigas, lo más probable es que haya algo más.  

Para controlarlas, puedes usar barreras naturales como canela o posos de café. También funcionan los cebos específicos y trampas. Eliminar pulgones y cochinillas reduce automáticamente su presencia. Para prevenir su aparición, te recomendamos que mantengas el jardín limpio y sin restos orgánicos. 

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Mildiu© Frank H. - stock.adobe.com

Oídio y mildiu

Aunque no son insectos, el oídio y el mildiu son enfermedades muy comunes en verano. Verás que en tus plantas aparecen unas manchas blancas o grises (oídio) y manchas amarillas o marrones (mildiu). Aparecen con la combinación de calor y humedad, y se propagan rápidamente.

Para prevenirlos, evita mojar las hojas al regar y mejora la ventilación entre plantas. Si ya han aparecido, puedes aplicar fungicidas específicos o soluciones naturales como bicarbonato. También es recomendable retirar las partes afectadas para frenar su avance. Y no abuses del riego ni del abonado.