Estamos cansados de viviendas perfectas, con todo a juego y cierta superficialidad. Queremos hogares con capas, con detalles, con textura y con una historia que contar. Y en este contexto, las molduras se han convertido, de nuevo, en aliadas, ya que logran que una casa nueva parezca tener historia y que una casa antigua recupere la suya. Funcionan en los dos sentidos. Motivos de sobra para ser una de las tendencias de decoración de 2026.
Hemos preguntado a la interiorista Raquel Chamorro sobre los motivos de este regreso, aunque en algunas viviendas nunca se fueron, su nuevo papel en la decoración de la casa y si se trata de una moda pasajera. La experta lo tiene claro: “Las molduras han recuperado su lugar con una naturalidad incontestable, pero lo más interesante no es su regreso, sino su capacidad para permanecer. Porque si algo define a este recurso es su vocación atemporal: no entiende de modas pasajeras, sino de belleza bien construida. Estas son las claves de por qué nunca han llegado a desaparecer y siguen siendo tendencia”.
© Juan Carlos HidalgoDan alma a los espacios
Las molduras no son un adorno, son arquitectura, parte de los espacios. Así, cuando entras en una vivienda con molduras, ves que todo encaja y que la jerarquía visual no impide que las estancias se sientan habitadas, al contrario, hace que se vean vividas, sin perder las formas.
“Las molduras tienen la capacidad de transformar un espacio plano en una casa con alma, introducen un lenguaje arquitectónico que genera orden, ritmo y una sensación de refugio visual, difícil de conseguir con otros recursos decorativos”, señala la experta. Una mirada emocional que se percibe en este salón comedor, diseñado por la interiorista, donde las molduras acompañan, envuelven y organizan la estancia.
© BoConceptAliadas del lujo silencioso
Son parte de la tendencia del lujo silencioso, ese que se siente, pero no se expone. “En un momento en el que el exceso pierde protagonismo, las molduras representan ese lujo que no necesita explicarse porque su presencia es útil y eleva cualquier estancia de manera inmediata, haciendo que cada espacio quede exquisito”, afirma Raquel Chamorro.
Encajan muy bien en esa estética que prefiere los materiales nobles, la calidad, los detalles únicos y la ausencia de ruido. Porque no hay nada más silenciosamente elegante que una pared bien proporcionada, con el ritmo justo de cuarterones y un zócalo alto pintado del mismo color. Este dormitorio de BoConcept expresa bien esta tendencia, donde los tonos neutros y los textiles envuelven y transmiten calma y belleza.
© Ignasi RodriguezDesde una vivienda señorial a un loft
En este 2026 acaban con la fama de anticuadas que le ha acompañado siempre, demostrando que la elegancia no es territorio de ningún estilo decorativo. Como asevera la interiorista, “las molduras forman parte de esos elementos capaces de tender un puente entre lo natural, lo antiguo y actual, generando interiores ricos en matices, alejados de todo lo establecido”.
De la misma manera, continúa la experta, “funcionan en una vivienda clásica, pero también en un loft contemporáneo, en un espacio de estilo nórdico, en un palacete o un ático”. ¿La prueba? Este rincón de casa, obra de la arquitecta Vania Gaetti, donde aportan un plus de estilo y sofisticación.
Con este fin, los materiales se adaptan a los nuevos tiempos, sin perder su esencia. “Existe una evolución dentro de los materiales que podemos utilizar como el poliuretano, el MDF que ha facilitado su instalación y mantenimiento abaratando así los costes, pero sin renunciar a la estética clásica que las define”, finaliza.
© John TaylorRevalorizan el espacio
Sin duda, conviene tener presente que las molduras añaden valor a la casa, especialmente si se trata de una vivienda nueva que puede resultar algo impersonal. “Aportan una percepción de mayor calidad constructiva, tanto en viviendas actuales, como en inmuebles del siglo XVIII o XIX. Su presencia sugiere el cuidado al detalle y una cierta vocación de permanencia”, asegura la interiorista.
Además, sigue Chamorro, “a diferencia de otras tendencias decorativas pasajeras, las molduras forman parte de la arquitectura del espacio. No se añaden, se integran y, por eso, resisten el paso del tiempo de las diferentes generaciones y siglos con una coherencia absoluta”. Para comprobar su buen estado de salud, basta con admirar este comedor de un piso de John Taylor, donde techo y paredes suman valor y personalidad.
© EFE / Juan Carlos HidalgoSon un lienzo para la luz
Es imposible hablar de molduras, sin mencionar la luz. Las razones son sencillas. Mientras que una pared lisa la recibe y la devuelve plana, una pared con molduras crea sombras suaves que cambian y dan a la estancia esa presencia. “Su relieve genera un juego constante de luces y sombras que evoluciona a lo largo del día. Es un recurso vivo, que cambia sin necesidad de intervención. Se ve completamente diferente de día que de noche con luz puntual o con general. Siempre son magníficas”, cuenta la experta.
En este pasillo estrecho, que pertenece a un proyecto de la interiorista, se aprecia cómo la relación de molduras y luz mejora y envuelve los espacios.
© John TaylorTienen al color como aliado
Para acentuar el carácter de un espacio o simplemente resaltar un detalle, pintar las molduras puede transformar radicalmente un interior. Hasta hace poco, lo habitual era que fueran blancas sobre paredes blancas. Hoy, la decoración de interiores que se lleva son las que utilizan el color y trabajan con tonos que dialogan con el resto de la estancia. Así, cuenta la interiorista, “una misma moldura puede interpretarse infinitas veces. En blanco clásico, roto, en tonos neutros, envolventes o en colores profundos que aportan dramatismo al conjunto. Cambiar el color es transformar por completo el espacio”.
Como ocurre en este salón, de un piso de John Taylor, donde las molduras en dos colores decoran el techo y las paredes. El resultado es un espacio auténtico y especial que se aleja de la norma para encontrar su personalidad.
© Javier Calleja RoviraAyudan a crear continuidad visual
De manera sencilla, las molduras convierten estancias 'del montón' en espacios sofisticados y personales. Para que se vean integradas en los ambientes y no como un accesorio decorativo, una buena idea es cohesionar a los distintos participantes. “Cuando se extienden a techos, puertas o, incluso, armarios generan una continuidad elegante que envuelve el espacio y lo hace más coherente. De alguna manera, das un estilo unificador a la caja, es decir, paredes, techos, rodapiés, pilares y otros”, recomienda la experta,
En esta propuesta de Pils Ferrer Casa, las molduras del pasillo continúan por la puerta del baño. De manera que, si se cierra, forma parte de la pared.
© Industrious DecorDecoran, pero no saturan
“A diferencia de otros elementos decorativos, las molduras no cansan, su presencia es serena, equilibrada y admite cambios de mobiliario o de estilo, sin perder sentido. Por otra parte, si estudiamos el estilismo, se pueden ubicar de tal manera que dentro contengan distintas obras de arte, según su tamaño, personalidad y estilo. También pueden colocarse papeles pintados o murales con cierta continuidad. De forma, que se integren dentro de un cuarterón y continúe el dibujo en el siguiente, a 3 cm de separación. Una propuesta sofisticada y muy elegante”, apunta Chamorro.
En esta propuesta de Industrious Decor, las molduras enmarcan el cuadro sobre la chimenea, lo que crea un punto focal en la estancia que eleva el look.
© Nini CortadellasDialogan con el mobiliario
Las molduras no trabajan solas ni deben verse como algo aislado del resto de la decoración de interiores. Actúan como un telón de fondo perfecto y su poder se multiplica cuando dialogan con el resto del espacio.
“Permiten que piezas contemporáneas o, incluso, elementos vintage destaquen, sin competir entre sí porque de algún modo unen o separan, según la intención que busquemos, sin competir entre sí”, comenta la experta. Como ocurre en este rincón de lectura, diseñado por ÁBAG Studio, donde las molduras mantienen un nexo de unión no solo con los muebles, sino también con el suelo hidráulico.
© GlamoraNo pasan de moda
Uno de los aspectos más llamativos del regreso de las molduras, no es que sean tendencia de decoración en 2026, es que nunca debieron irse. Estamos ante uno de los recursos más potentes del interiorismo, y su capacidad para envejecer bien, contribuye, en mayor medida, a ello. En un momento en el que cambiamos de estilo casi cada temporada, apostar por algo que no cansa es, posiblemente, la mejor decisión.
“Elegir las molduras es apostar por un lenguaje que no caduca. No siguen tendencias, las atraviesan, y ahí reside su verdadero valor: en su capacidad de permanecer mientras todo lo demás cambia”, afirma Raquel Chamorro. Además, continúa, "en un contexto donde todo tiende a la inmediatez, las molduras reivindican el valor del detalle del tiempo y de lo bien ejecutado”. Este ambiente de Glamora es la prueba de su carácter atemporal y de su capacidad de adaptación.




