La primavera y el verano son las estaciones del año perfectas para disfrutar de la magia de la naturaleza en los espacios de exterior. El jardín se llena de color y las macetas del balcón están repletas de flores. Es momento de disfrutar de la explosión cromática de la naturaleza.
Una opción genial ante esta exuberancia natural es controlar la gama de tonalidades que te ofrecen las plantas, eligiendo para una zona concreta del jardín especies de flor de un color determinado. Hoy te traemos 10 plantas de flores moradas que te ayudarán a crear espacios definidos, atractivos y con mucha personalidad. Sus colores van de los malvas azulados a los púrpuras más intensos, pasando por los violetas y morados. Una alternativa decorativa y natural que merece la pena explorar.
© PixabayPetunia violeta (Petunia integrifolia)
Si necesitas plantas de flor morada que sean muy sencillas de cultivar, la petunia es una opción perfecta. Existen numerosas variedades de petunias, con flores de diferentes colores, pero la Petunia integrifolia es una de las variedades cuyas flores son de color violeta.
Esta planta te regalará una floración abundante y preciosa que, además, es muy duradera. Comienza a florecer a comienzos de la estación primaveral y no deja de hacerlo hasta bien entrado el otoño. A la hora de cuidarla, procura plantarla a pleno sol y riégala de forma frecuente y generosa, evitando que el sustrato se encharque. Para darle un extra de energía, abónala cada 15 días durante la época de floración con un fertilizante adecuado.
Una idea: la petunia es una planta de porte compacto perfecta para macizos y borduras, aunque también puedes cultivarla como planta colgante. En el balcón quedará genial.
© PixabayAnémona (Anemona coronaria)
Con sus grandes flores, la anémona es una planta perfecta para decorar todos tus espacios al aire libre. Aunque sus flores hacen gala de una gran diversidad de colores, hay algunas variedades de flores moradas con el botón central de un tono oscuro. Pueden mostrar diferentes matices de color, malvas o azules, más o menos intensos.
A la hora de cuidar esta planta de floración temprana, lo mejor es que la plantes en un lugar algo resguardado del sol, en semisombra. Tendrás que regarla moderadamente porque no soporta el exceso de agua. Necesita, por tanto, un suelo con buen drenaje para crecer feliz. Si las cultivas en maceta podrás disfrutar de anémonas moradas en la terraza y el balcón.
© PixabayLavanda (Lavandula angustifolia)
Cuando buscamos plantas que den a nuestro jardín un toque de color determinado, en este caso morado, hemos de incluir diferentes posibilidades: plantas vivaces, de temporada, arbustos con flor o aromáticas. En este caso, la lavanda es una de las que pertenecen a este último grupo. Sus flores espigadas teñirán de morado tu jardín, al tiempo que destilan un perfume muy agradable. La lavanda florece desde finales de la primavera hasta finales de verano.
Una ventaja de incluir lavanda en el jardín es su gran resistencia y facilidad de cultivo. Esta planta rústica necesita poco para crecer esplendorosa: estar a pleno sol, regarla con moderación (soporta bien cierta sequía).
¿Quieres un aliciente más para elegirla? La lavanda atrae a los insectos polinizadores como abejas y mariposas, con el beneficio que ello supone para tu jardín en particular y el ecosistema en general.
© PixabayNazarenos o muscari (Muscari armeniacum)
Esta planta de flores azules es originaria de Europa, África del Norte y Asia Occidental. Suele crecer en entornos rocosos y cultivarla en el jardín es una forma genial de darle al espacio exterior un aire silvestre de lo más atractivo. Se trata de una planta bulbosa fácil de cultivar que se llena de flores en primavera. Plántala al sol o en semisombra, en un terreno con buen drenaje que no se encharque. Para aportarle la energía que necesita, añade al terreno materia orgánica una vez al año.
Un consejo: antes de la floración el muscari necesita estar expuesto al frío, mientras que, una vez ha florecido, le gustan que las temperaturas suban y haga más calor.
© PixabayLilo común (Syringa vulgaris)
Este arbusto de hojas de color verde oscuro destaca por su espectacular floración, que comienza en primavera y termina a comienzos del verano. Para desarrollarse en plenitud necesita recibir sol, al menos 6 horas al día. Plántala en un terreno con buen drenaje, mejor si es ligeramente alcalino.
A la hora de regarlo, hazlo regularmente cada 10 o 15 días hasta que la planta se establezca bien en el suelo donde está plantada y se aclimate al entorno. Si es verano, riega tu lilo una vez a la semana. Después, cuando ya sea una planta más madura y totalmente asentada, no tendrás que regarla tanto, pues soporta bien cierta sequía.
Un consejo: si quiere que tu lilo florezca en abundancia, acuérdate de ir eliminando las flores marchitas para que produzca más.
© PixabayTulipán morado (Tulipa spp.)
¿Quieres una planta elegante y decorativa para cultivar en el suelo del jardín o en contenedor? El tulipán morado es una alternativa perfecta. Necesita estar a pleno sol para crecer esplendorosa y un riego moderado. Planta los bulbos en otoño y disfruta de las bellas flores en primavera.
Esta planta originaria de Persia y Turquía, se extendió por todo el mundo en el siglo XVII y también llegó a Europa, donde se popularizó en países como Holanda. Hay tulipanes de muchos colores alegres, entre ellos diversas variedades azules y moradas. Los de flores moradas simbolizan la realeza y la nobleza.
© PixabayCineraria (Pericallis x hybrida)
Parecida a la margarita, esta planta de flores de vibrantes colores es perfecta para cultivar en el exterior. Se trata de una planta que necesita mucha luz para crecer, pero siempre de forma indirecta, ya que los rayos solares directos pueden estropear sus hojas y flores. A la cineraria le gustan los ambientes templados y también frescos, entre los 15 y 20º C, y sufre bastante si las temperaturas bajan de los 7 grados.
A la hora de regarla, proporciónale agua de forma regular, siempre manteniendo el sustrato húmedo, y abónala cada 15 días en época de floración con un fertilizante para plantas de flor.
© PixabayVioleta africana (Saintpaulia spp.)
De todas las flores moradas que puedes elegir, la violeta africana es una de las más decorativas. Aunque se suele cultivar como planta de interior, puedes plantarla en contenedor y tenerla en el jardín durante la primavera, el verano y el otoño, hasta que comiencen los meses de frío cuando será mejor trasladarla al interior de casa, ya que no soporta las bajas temperaturas y mucho menos las heladas.
Las flores de la violeta africana son de color morado intenso, aunque hay variedades de otras tonalidades. Para que crezcan felices procura que estén al sol, protégelas del frío y ten mucho cuidado con el riego porque los encharcamientos le perjudican bastante, ya que se pudren las raíces. Una buena idea es regarla colocándola en un recipiente con agua una vez cada dos semanas durante unos 15 minutos. No le vendrá mal que una vez al mes añadas un abono líquido al agua de riego.
© PixabayVerbena púrpura (Verbena bonariensis)
Esta planta vivaz de aire campero es originaria de Argentina y Brasil, donde crece de forma silvestre. Sus pequeñas flores moradas se agrupan en ramilletes que surgen en la parte superior de tallos finos y espigados. Cultivar la verbena (Verbena boniariensis) es muy sencillo, ya que se trata de una especie rústica y muy resistente.
Si quieres que florezca de forma abundante plántala a pleno sol, sin preocuparte demasiado de la temperatura, ya que soporta el intenso calor estival y el frío riguroso del invierno. La mejor forma de utilizarla en el jardín es componer grandes masas de verbena que aporten color y atractivo visual.
Algunos cuidados complementarios que puedes darle a la verbena para que crezca sana y feliz es procurar que el suelo en el que crece tenga suficientes nutrientes. Tampoco le vendrá mal una buena poda cuando haya terminado el periodo de floración.
© PixabayLirio común (Iris germanica)
Hay muchos alicientes para cultivar lirios en el jardín, aunque el más importante es, sin duda, la belleza elegante y original de sus flores. Si eliges una variedad de floración morada podrás crear bellas composiciones que lucirán perfectas durante la primavera y el verano. El lirio es una planta que se reproduce por rizomas, que son tallos de los que surgen las raíces de una futura planta. Siembra los rizomas a ras de suelo a finales del verano y prepárate a disfrutar de una floración espectacular en primavera.
El riego ha de ser moderado, para evitar que se anegue el sustrato. Otra atención que debes darles a los lirios es protección frente a las bajas temperaturas. Si están en el suelo del jardín, porporciónales un buen acolchado en invierno que proteja sus raíces de las heladas. En caso de que las tengas en maceta, puedes moverlas al interior de casa en cuanto comience a hacer frío.




