Cómo se transformó una casa victoriana de 280 m² en Notting Hill: una reforma llena de color, arte y muebles del siglo XX
El estudio londinense Studio Vero firma este proyecto donde el arte contemporáneo y las piezas con historia se mezclan con una atrevida paleta de colores que llena la casa de vida y carácter.
Pocos barrios de Londres tienen tanto encanto como Notting Hill. Será por sus fachadas de colores, los pequeños cafés, las tiendas, su famoso mercado de Portobello Road o por ese aire relajado pero elegante que se respira en sus calles. En una de ellas se encuentra esta vivienda adosada de unos 280 m2 distribuidos en tres alturas, una casa victoriana de techos altos y grandes ventanales que llenan las estancias de luz.
Ahora se ve llena de vida, con colores energéticos y piezas muy especiales, pero cuando sus actuales propietarios la compraron, el interior resultaba demasiado neutro. Correcto, sí, pero también algo impersonal. Ellos querían espacios alegres, que reflejaran sus gustos y su personalidad, pero que también fuera cómodos y acogedores. Para conseguirlo llamaron a Studio Vero, el estudio londinense fundado por Romanos Brihi y Venetia Rudebeck. Amigos desde la infancia y con más de treinta años vinculados al mundo del diseño, ambos comparten una misma forma de entender los interiores: ambientes con carácter en los que mezclan arte, antigüedades, muebles de distintas épocas y una paleta de colores atrevida pero muy pensada. Su sello es precisamente ese equilibrio entre sofisticación y naturalidad.
El recibidor ya lo deja claro: aquí manda el color
La entrada de la casa combina un suave rosa empolvado en las paredes con carpinterías pintadas en un intenso tono berenjena de de Farrow & Ball, que aporta brillo y profundidad.
Una alfombra de la firma Gideon Hatch, con un patrón geométrico en tonos verdes, melocotón, malva y azul cielo, guía la mirada hacia una pintura de Studio SPF, de M.A.H Gallery, situada al fondo del pasillo. Justo debajo se ha colocado un banco tapizado, que los propietarios compraron en París.
A un lado, pegado a la pared, se ha situado un mueble de madera de roble con frentes acanalados y sobre él, una lámpara de mesa en verde y blanco, el modelo Celadon Parasol de la firma Palefire, que evoca las formas expresivas del diseño Art Nouveau.
Un salón pensado para relajarse (pero con mucho estilo)
En la planta baja se encuentran el salón, el comedor y la cocina, en una secuencia de espacios conectados. Para unificarlos, Studio Vero pintó las paredes en un elegante tono gris azulado de la firma Little Greene, un telón de fondo ideal para la combinación de piezas antiguas y contemporáneas que encontramos en cada uno de estos ambientes.
El salón se ha decorado con dos sofás hechos a medida –uno curvo tapizado en bouclé, de la firma Dedar y otro, con terciopelo de mohair y algodón de The Yarn Collective– junto a un sillón holandés de los años 60, que crean una zona de conversación íntima, perfecta para charlar o tomar algo con amigos. Como mesa de centro, un gran puf tapizado en un tejido ikat color esmeralda. La estancia se completa con obras de arte cuidadosamente seleccionadas: dos litografías de 8 Holland Street y una pintura abstracta británica de los años 60 que flanquean la gran ventana con vistas al jardín.
Una mesa de madera de roble hecha a medida se convierte en el corazón del espacio, un ambiente pensado tanto para cenas formales como para comidas informales con amigos. A su alrededor, sillas tapizadas en verde azulado y un banco corrido aportan un aire relajado que invita a alargar las sobremesas.
Sobre la mesa cuelga una lámpara clásica de latón regulable en altura que permite crear una iluminación más íntima por la noche. Al fondo, un mueble bar de los años 50 introduce un guiño vintage que refuerza el carácter del conjunto.
Muebles en amarillo mostaza; azulejos en azul, verde y berenjena; un suelo de linóleo en damero azul y blanco… Un juego cromático que podría parecer arriesgado, pero a la vista está que funciona sorprendentemente bien.
En cuanto a los armarios son los originales, simplemente se pintaron para darles nueva vida. Y en el centro, se instaló una isla hecha a medida, con frente acanalado, que actúa como punto de reunión. Aquí se desayuna, se charla mientras alguien cocina o se toma una copa antes de la cena. Los taburetes de bronce oscuro y las lámparas colgantes terminan de darle ese aire sofisticado pero relajado que define toda la casa.
Studio Vero aprovechó un relleno de la primera planta para crear un rincón de trabajo. La pared se cubrió con un papel pintado floral de aire maximalista de la firma Ferrick Mason, que retoma los tonos berenjena presentes en la planta baja. Un escritorio flotante hecho a medida y una silla vintage tapizada en mostaza completan el conjunto.
Calma en el dormitorio principal, sin renunciar al color
El elemento que marca toda la habitación es un gran cabecero panelado en tonos ciruela y oliva diseñado por el propio estudio, que recorre el frente de la cama. El resto de la pared se cubrió con un revestimiento textil en azul claro que suaviza la intensidad del cabecero. Sobre esa base, pequeños acentos rojos, como la colcha a rayas de C&C Milano o algunos detalles decorativos, introducen un toque vibrante que anima la estancia. Las mesillas, de madera de palisandro, son un diseño danés de los años 70 adquiridas en Vinterior.
Junto a la ventana, este asiento tapizado con una tela geométrica hace las veces de rincón de lectura. Sin duda, un lugar perfecto para desconectar del resto del mundo con un libro. Una cómoda lacada y pinturas coloridas de 8 Holland Street y Holly Bowden completan la decoración.
El baño del dormitorio principal sigue la misma paleta relajante que la habitación. Las paredes están pintadas en un azul verdoso muy suave, de Little Greene, que envuelve el espacio con una sensación de tranquilidad.
Una bañera exenta, un mueble de lavabo con frentes acanalados, apliques de latón antiguo y un estor confeccionado con una tela a rayas dan forma a este espacio, diseñado para que sus propietarios empiecen y terminen el día con calma.
En este baño, la zona de la bañera se lleva todas las miradas. Los azulejos geométricos de Elisa Passino Studio –los mismos que se utilizaron para cubrir el suelo– crean una pared muy visual que funciona casi como obra de arte.
Un dormitorio de invitados alegre y con mucha chispa
En este caso, para decorar las paredes los interioristas eligieron un papel pintado de pequeños puntos azules que llena el espacio de ritmo y frescura. Sobre ese fondo tan dinámico destaca el cabecero ondulado tapizado en terciopelo color mostaza, una pieza con personalidad que aporta calidez y se convierte en el gran protagonista visual.
¿Te has fijado en el ribete de pompones color tela que remata las cortinas? Un detalle divertido y muy decorativo, que nos encanta.
Las paredes se decoraron con un revestimiento textil en un tono azul oscuro que envuelve la estancia y crea una atmósfera muy acogedora. Un sofá en L reutilizado, un sillón vintage y una mesa de roble forman una cómoda zona para ver películas o charlar tranquilamente. En la pared, un póster gráfico de los años setenta convive con una lámpara escultórica contemporánea, reforzando esa mezcla de épocas que define toda la casa.