El radical cambio de un piso en Madrid tras una reforma integral: de estancias separadas a espacios abiertos y fluidos
El interiorista Manuel Espejo deja su sello en esta vivienda del centro de Madrid que, tras una reforma integral, luce moderna, cómoda y decorada al detalle
Hay proyectos que funcionan porque todo encaja: una buena casa, unos propietarios que quieren invertir en el mercado inmobiliario y un interiorista al que le dan libertad total. Este es uno de ellos.
La vivienda está en la décima planta de un edificio del centro de Madrid, con vistas sobre la ciudad y luz natural a raudales durante todo el día. Con 201 m² y una terraza de 40 m², el piso partía de una base excelente, pero pedía una renovación completa. Así que, los dueños, clientes habituales del estudio de Manuel Espejo, le encargaron un proyecto integral llave en mano: desde la obra hasta la decoración, todo listo y cuidado al detalle.
Cuando Manuel llegó por primera vez, lo tuvo claro: había que recuperar la terraza original, que estaba cerrada. "Devolverle su esencia y potenciar las vistas al centro de la ciudad era fundamental", comenta. "Son realmente impresionantes y uno de los grandes valores de la vivienda".
Pero no se trataba solo de la terraza. La prioridad desde el inicio era crear un proyecto capaz de conectar con mucha gente: un piso que fuera fiel al estilo del estudio y que, desde el primer momento, transmitiera calma y bienestar. A partir de ahí, la reforma reorganizó la vivienda: una gran zona de día abierta –salón dividido en tres ambientes, comedor y cocina conectada– y la zona de noche con cuatro dormitorios, cuatro baños, cocina con zona de servicio y lavandería independiente.
Y sí, en cuanto entras sabes que es un proyecto de Manuel Espejo.
El gran cambio de la vivienda está en la zona de día. Donde antes había estancias separadas y largos pasillos, ahora hay un único espacio que integra zona de estar, con asientos en forma de U en torno a la mesa de centro, comedor y rincón de trabajo.
Para Manuel Espejo, este es el espacio que mejor resume la personalidad de la vivienda: amplio, luminoso y muy versátil. Está planteado para acompañar el ritmo diario, pero también para acoger reuniones y momentos más sociales. En él se concentra esa mezcla de elegancia serena y funcionalidad que define todo el proyecto.
Adosados a la pared del comedor, se colocaron dos aparadores altos –el modelo Mailen de la firma Kave Home–, un diseño contemporáneo de formas redondeadas, en chapa de fresco y con puertas correderas de listones de madera. Piezas que ayudan a mantener todo en su sitio y recuerdan que cada detalle de la vivienda ha sido pensado con cuidado.
Para este ambiente, Manuel Espejo optó por una mesa redonda, acompañada por cuatro sillas de roble macizo con asiento de cuerda, todo de Kave Home. Una elección que favorece la conversación, además de encajar con esa mezcla de piezas contemporáneas, mobiliario diseñado por el estudio, objetos de anticuario y arte contemporáneo que se repite en todo el salón.
La coherencia no es casual. La paleta y los materiales se pensaron desde el inicio para que todo respirara la misma calma. "Optamos por tonos tranquilos y claros, combinados con materiales naturales que aportan calidez", explica Manuel. "Buscábamos crear un ambiente equilibrado y atemporal que transmitiera bienestar y armonía".
El roble es el gran hilo conductor del proyecto. Todo el suelo de la vivienda, incluidos baños y cocina, se revistió con lamas XXL de este material, aportando continuidad y sensación de amplitud. Para matizar y delimitar visualmente cada zona, el interiorista recurrió a alfombras de la firma Kaymanta, que suman textura y calidez sin romper la armonía del conjunto.
La cocina, completamente nueva y diseñada por Manuel Espejo, se equipó con muebles de Cocinas Río. La isla central, acompañada de un par de taburetes de Judith San Quintín, hace las veces de barra de desayunos, acoge la placa de cocción con extractor integrado y ofrece almacenamiento en la parte inferior.
Los armarios se distribuyen en dos frentes: en uno se colocaron los hornos y muebles altos con dos profundidades distintas para aligerar la composición, y en el otro, armarios de suelo a techo que aportan capacidad y orden sin romper la línea visual.
El dormitorio principal se compone de una gran cama en el centro de la estancia, mesillas idénticas a los lados y lámparas de líneas muy definidas que aportan ese contraste en negro que tanto le gusta a Manuel. Sobre el cabecero, dos obras de Guillermo Rodenas enmarcadas refuerzan la composición y dejan claro que la simetría funciona.
La base es neutra y envolvente y sobre ella aparecen los toques mostaza y azul en los cojines y la manta, que animan sin romper la calma.
Vista del baño del dormitorio principal. En la zona del lavabo, el papel pintado efecto textilpone un punto cálido y doméstico que lo aleja del típico baño frío y blanco. En la ducha, en cambio, manda el porcelánico, más práctico y pensado para el trote diario.
El mueble, negro, visualmente ligero y con doble lavabo sobre encimera, es un diseño del propio Manuel y marca el look moderno e industrial de la decoración de esta estancia. Los espejos enmarcados vuelven a poner orden y el suelo de roble conecta con el resto de la casa. Y luego, ese pequeño taburete en rojo que rompe la neutralidad y le da un punto inesperado.
Este otro baño tiene algo que engancha a primera vista. El papel a rayas, el mueble negro, tan ligero y bien proporcionado, los lavabos redondos, las toallas dobladas casi como en un hotel boutique, la madera del suelo que rompe la seriedad, y ese toque rojo, mínimo pero intencionado, que le quita cualquier atisbo de solemnidad.