Cómo la interiorista Cristina Gromé ha convertido un piso de 140 m² en Zúrich en un hogar lleno de diseño y calidez


En Suiza, la interiorista Cristina Gromé (Studio Gromé) firma su proyecto más íntimo: la casa recién estrenada donde vive con su familia. Un hogar de obra nueva pensado para emocionar —y funcionar—, con una cocina escultórica, piezas icónicas y decisiones valientes.


Salón con salida a la terraza© Marcela Grassi
11 de marzo de 2026 a las 7:00 CET

Decorar la casa propia es otra liga: no hay distancia, no hay “cliente” al que traducir deseos, y cada elección se vuelve personal. En este piso de obra nueva en Zúrich, Cristina Gromé, alma y directora creativa de Studio Gromé, se propuso un objetivo ambicioso: lograr un stendhalazo —un golpe de belleza— sin perder de vista la vida real. “Curiosamente, no me volví más conservadora al decorar la casa en la que viviría con mi familia, sino mucho más reflexiva”, reconoce. 

Y es que, cuando el cliente eres tú, “esa distancia objetiva desaparece”: el diseño ya no busca solo impactar, sino responder a una forma de vivir. De ahí ese equilibrio entre interiorismo atemporal, calidez mediterránea y rigor suizo, con soluciones funcionales pensadas para una familia.

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Salón© MARCELA GRASSI

Un salón con vistas, mucha luz y piezas icónicas

Un sofá tapizado en color azul profundo, una mesa de centro escultórica de líneas sinuosas y sobre de cristal de Isamu Noguchi y un aparador de madera con sabor mid-century son las piezas principales del salón, que refleja mucho el estilo del estudio (Studio Gromé www.studiogrome.ch). Es un reflejo de la manera de mezclar clásico y contemporáneo sin estridencias de su fundadora, Cristina Gromé, artífice de la distribución, diseño global, gestión de obra, coordinación general, interiorismo y estilismo de su casa. 

“La parte más emocional fue la búsqueda de identidad”, admite. Tras más de 25 años de carrera, este hogar funciona casi como un autorretrato: “quería que cada rincón hablara de nosotros, como familia, pero también de mi trayectoria”. Aquí se siente el diseño, pero también confort. Como ella misma resume: “hace tiempo entendí que la verdadera elegancia no es intocable, sino resistente: aquella que soporta el paso del tiempo y la vida real”. 

El sillón Eames de Charles & Ray Eames (y el resto de clásicos y contemporáneos) convive con piezas más actuales sin competir. La clave está en la coherencia: materiales nobles, formas limpias y una paleta controlada. Es un interiorismo atemporal con un punto divertido.

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Terraza© MARCELA GRASSI

Cuando el exterior se siente como una habitación más

La puerta corredera abre el salón a una terraza que parece prolongación natural del interior. Cortinas en tonos piedra, suelos cálidos y una selección de muebles ligeros crean esa transición suave que hace respirar la casa. El paisaje —verde y cambiante— se convierte en el mejor cuadro. 

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Terraza© MARCELA GRASSI

La terraza en clave 'minimal'

Y una vez que se rebasa el umbral, un sillón envolvente, una mesa auxiliar y un arce japonés en maceta son los tres elementos que dan vida a este espacio exterior. Aquí, todo encaja. Es la demostración de que la decoración exterior no necesita exceso, sino intención. El verde aporta vida; las piezas, descanso visual. También aquí se lee una de las ideas-faro de Cristina Gromé: una casa no se diseña para impresionar, sino para acompañar la vida diaria.

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Comedor© MARCELA GRASSI

Comedor de líneas puras: el protagonismo es de la luz

Mesa negra, sillas ligeras y dos lámparas joya que bajan desde el techo como esculturas, combinadas en colores, son los protagonistas en el comedor. El blanco de las paredes y los visillos deja que la escena se llene de claridad. Es un comedor que funciona perfecto para reuniones. En una obra nueva como esta, el desafío —dice— fue “aportar calidez y alma mediterránea”, y la clave estuvo en la selección de piezas y materiales.

 El mobiliario que da vida a esta vivienda es de firmas como Bonaldo, Treku, Lago, Vitra, o Sancal, entre otras, entre los que se cuelan piezas clásicas adquiridas en Brocantes. Para la iluminación la arquitecta de interiores de Studio Gromé ha elegido elementos de Flos, Marset, Gubi, Kartell, Foscarini o Louis Poulsen, y descubrimientos de Brocantes también. “Zúrich tiene una cultura de Brocantes fascinante”, explica; integrarlas fue su forma de “romper la rigidez de la obra nueva” y conseguir “esa pátina de muebles vividos”.

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Cocina con isla© MARCELA GRASSI

La cocina como corazón escénico de la casa

La isla de la cocina ocupa el centro real y simbólico del hogar. No es solo una cocina abierta: es el lugar donde sucede todo. “Lo que más orgullo me produce es ver la cocina como el corazón gravitatorio de la casa”, cuenta Cristina. Y se nota: la proporción, la simetría y la presencia material convierten la cocina en el gran gesto del proyecto. “Ampliar la cocina para convertirla en el verdadero corazón de la casa ha sido un éxito”, confirma, y esa decisión marcó la distribución del resto de zonas.

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Cocina © MARCELA GRASSI

El efecto 'wow' está en los materiales

La isla y el frente central están revestidos con un ultracompacto de veteado potente, con acabado mate, de Laminam. El mérito no es solo el material, sino el trabajo milimétrico para casar vetas y remates. Aquí aparece uno de sus grandes “miedos”: “el vértigo de convivir con decisiones audaces para siempre”. 

“Es inevitable preguntarse: ¿me cansaré de esto con el tiempo?”, reconoce. Lo resolvió con su propia metodología: “si un material me genera una reacción de bienestar y tiene coherencia con la narrativa de la casa, es que la decisión es la correcta”.

Los muebles de suelo a techo integran electrodomésticos y ocultan lo cotidiano. Es el tipo de solución que sostiene la calma estética. “El orden es la base para que el interiorismo luzca”, dice Cristina Gromé. En cuanto a la organización de los espacios, la cocina se abre a una zona de estar, que integra un espacio de trabajo. Y desde esta, se accede a una terraza donde un comedor exterior acompaña siempre que el tiempo lo permite.

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Zona de estar con rincón de trabajo© MARCELA GRASSI

Zona de estar con teletrabajo: la casa se vuelve polivalente

La cocina comparte espacio con este ambiente polivalente, diseñado como zona de estar, donde se integra una zona de trabajo y otra de biblioteca con una estantería blanca con huecos abiertos. 

La arquitecta de interiores de Studio Gromé y propietaria de la casa cuenta que sacrificó algo de paso para ganar funcionalidad: “Integrar una zona de teletrabajo mejoró drásticamente la funcionalidad y polivalencia del espacio”, explica, aunque supusiera “sacrificar algo de zona de paso”.

Cada una de las decisiones que dan vida a este espacio suavizan la contundencia de la cocina. La apuesta por un sofá azul llamativo no es casual. En una base neutra, el color se convierte en ancla emocional y en sello personal. Aquí vuelve esa idea de diseñar con alma: no solo encajar piezas, sino construir una identidad.

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Terraza con muebles de exterior para comer y barbacoa© MARCELA GRASSI

Terraza para comer: el verano también se diseña

En la imagen anterior se veía el paso a la terraza. En esta se ha creado un comedor exterior, al que se accede cómodamente desde la cocina. Aquí el mobiliario esverde, como la barbacoa. Como dice Cristina Gromé, “si un diseño no sobrevive a un domingo en familia, no es un buen diseño”. La arquitecta de interiores ha escogido mobiliario de exterior de firmas como Kave Home, Fermob, o Big Green Egg.

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Dormitorio con vestidor© MARCELA GRASSI

Dormitorio: serenidad con guiños de diseño

La cama con cabecero tapizado en azul –que apoya sobre el módulo de armarios divisorios–, la lámpara de gran pantalla negra y los muebles de líneas mid-century construyen una escena calmada, pero con personalidad. Nada sobra, nada falta. Esto es un dormitorio pensado para descansar pero con mucho estilo. “Quería un hogar con alma”, dice, y esa intención se nota en la mezcla medida de texturas, proporciones y luz.

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Vestidor© MARCELA GRASSI

Vestidor acristalado

"En el dormitorio he optado por un armario con puertas de cristal, que sirve de vestidor y abre camino hacia el cuarto de baño principal, en suite".  El armario con puertas de vidrio es casi una pieza arquitectónica

Ligero, transparente, escultórico… y, a la vez, exigente: obliga a mantener el orden. Cristina Gromé lo admite: "fue un gran debate interno, pero lo mantuve porque sintetiza la esencia del proyecto: belleza, coherencia y compromiso con la forma de vivir el espacio”. 

Añade que “nos obligaba a ser extremadamente disciplinados con el orden”, pero precisamente por eso encaja con su idea de que el diseño también educa hábitos. La carpintería en este proyecto es diseño del estudio, realizado por un carpintero local. 

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Baño principal en suite con ducha y bañera exenta© MARCELA GRASSI

Baño principal en 'suite': formas orgánicas y juego de materiales

Aquí manda la curva: encimera y mueble redondeados, lavabo suave, espejo circular. La grifería en tono cobrizo mate y los textiles verdes aportan un punto sensual, casi mediterráneo, sobre una base de piedra clara. 

Es un baño que se siente spa, pero con carácter. Cristina habla de ese equilibrio como el gran tema del proyecto: “encontrar el equilibrio perfecto entre el rigor suizo y la emoción mediterránea”.

Este espacio está íntegramente concebido con formas y volúmenes orgánicos y con una distribución que recuerda al estilo francés, con cabinas que separan. A la izquierda queda la ducha y, a la derecha, la cabina del inodoro con puertas de cristal de tipo flauta. Al fondo a la derecha, la bañera exenta.

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Ducha y bañera© Marcela Grassi

Ducha y bañera: el lujo está en el detalle

La ducha, con piedra oscura veteada y puerta de cristal tipo flauta, contrasta con el blanco del pavimento y la bañera exenta. Es el ejemplo perfecto de ese “rigor suizo + emoción mediterránea” del que habla Cristina: ejecución impecable, pero con una narrativa cálida y humana. “Diseñar en Suiza es un ejercicio de precisión”, cuenta, y la coordinación con los oficios exige “una planificación meticulosa”.

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Dormitorio© MARCELA GRASSI

Un segundo dormitorio

En la zona de descanso todo está pensado para bajar revoluciones: materiales agradables, luz controlada y piezas que no pasan de moda. Este otro dormitorio es un ejemplo de esta idea, con un cabecero envolvente tapizado en un color sereno como es el azul. A su lado, una mesita de noche de líneas redondeadas, de nuevo, con ese guiño mid-century.

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Baño© MARCELA GRASSI

Un baño neutro… con un golpe de color teja

Azulejos beige, paredes con textura de líneas horizontales y grifería negra mate: la base es serena, casi silenciosa. Y, de pronto, el mueble suspendido en color teja irrumpe como una nota de carácter en este baño. Cristina Gromé lo reconoce: “mi mayor miedo fue el vértigo de convivir con decisiones audaces para siempre”. Aquí, la audacia está medida, un solo gesto protagonista, el resto en calma.

El espejo retroiluminado de líneas rectas convive en el frente principal con los apliques redondos. El lavabo sobre encimera aporta ligereza. La escena demuestra algo que "la iluminación puede elevar un espacio o arruinarlo", una idea que tiene muy presente siempre la arquitecta de interiores y propietaria de esta casa. En una casa donde la luz natural cambia tanto según la estación, cada punto de luz cuenta.