Hubo un tiempo en que la casa perfecta parecía recién salida de un catálogo: impoluta, minimalista, impecablemente ordenada… y, para qué negarlo, un poco fría. Ahora el péndulo decorativo se mueve hacia algo mucho más humano. Se llama "Cozymaxxing" y viene a recordarnos que nuestro hogar no es un escaparate, sino el lugar donde realmente pasamos la vida.
Nacida al calor de redes sociales como TikTok, esta tendencia apuesta por llevar el confort al siguiente nivel. Pero no hablamos solo de poner una manta bonita en el sofá, sino de crear una atmósfera que te ayude a desconectar: luces suaves al atardecer, textiles gustosos, rincones pensados para estirarte, leer, charlar o simplemente no hacer nada.
La empresaria y gurú del lifestyle Martha Stewart lo define como la práctica de entregarse a actividades que apelan a los sentidos y representan la verdadera esencia del confort. En su universo no hay normas rígidas ni fórmulas mágicas: todo vale si genera calma y bienestar. De hecho, quienes se han sumado a esta corriente comparten escenas tan sencillas como leer en la cama con una taza humeante entre las manos, encender una vela al caer la tarde o escuchar jazz cuando llega la noche.
El "Cozymaxxing" no exige mansiones ni reformas faraónicas. Es, en el fondo, el arte de convertir tu casa en tu santuario. Y eso puede empezar por algo tan pequeño como elegir una manta suave que te encante, cambiar una bombilla fría por otra cálida o preparar una playlist que acompañe las últimas horas del día. Porque el lujo, hoy, no está en que todo esté perfecto, sino en que tu casa te lo ponga fácil para vivir mejor.
Si hay un epicentro del "Cozymaxxing", es el sofá. Y aquí la consigna es clara: suma sin miedo. Mezcla cojines grandes y pequeños, combina lino con terciopelo, añade una manta de punto grueso y otra más ligera doblada en el reposabrazos. No hace falta que todo sea del mismo conjunto ni del mismo color; al contrario, esa ligera variedad aporta profundidad y naturalidad, como vemos en este salón, decorado con muebles y complementos de Marks & Spencer.
La clave está en que el conjunto tenga coherencia, pero no rigidez. Piensa en un sofá que invite a sentarse de verdad, no a mirarlo desde lejos. Que tenga ese punto desenfadado que dice: aquí se lee, se charla y se echa la siesta sin remordimientos.
Anímate y, sobre una base neutra, que podría ser el modelo Mayenne Natural de Designers Guild, de lana en un tono crudo, coloca una alfombra más pequeña, en un color que contraste, para añadir textura y profundidad (en esta caso, un patrón a rayas en la gama de los tierras, de la misma firma). El efecto es inmediato: verás cómo la estancia gana en recogimiento. Además, recuerda que caminar descalza sobre una superficie mullida tiene algo casi terapéutico. ¡El confort empieza por los pies!
Si te gusta esta propuesta de la firma Dunelm, con paredes en verde oliva, elige ropa de cama en marrones y tostados. La mezcla funciona especialmente bien porque ambos pertenecen a una gama natural y cálida. Un edredón en tono cacao, sábanas en beis tostado y cojines en chocolate o arena te ayudarán a crear un conjunto elegante y muy acogedor. Para que no quede demasiado oscuro, introduce algún matiz en crudo o lino claro que aporte luz y contraste.
Bouclé, lana, lino lavado, terciopelo, madera natural con vetas… Aquí la vista importa, sí, pero el tacto manda. Si al mirar una pieza no te imaginas pasando la mano por encima, algo falla.
La butaca Little Petra de &Tradition, tapizada en pelo de oveja, es puro "Cozymaxxing". Esa lana larga y esponjosa aporta un volumen que hace que el espacio se sienta más cálido al instante. No es un tapizado liso ni perfecto, y ahí está su encanto. Tiene ese punto natural, casi salvaje, que va de maravilla con suelos de madera, paredes con textura o alfombras de fibras.
Una estantería demasiado ordenada puede resultar impersonal. Mezcla libros en vertical y horizontal, añade fotos enmarcadas, recuerdos de viajes, pequeñas piezas heredadas… Algo así como lo que se ha hecho en esta estantería baja, el modelo Momentum de la firma Hübsch. Que se note que hay historia detrás. El "Cozymaxxing" no teme cierta abundancia controlada. Al contrario: celebra los objetos que hablan de ti.
Basta con una butaca cómoda o una chaise longue –esta es de El Corte Inglés– junto a una mesita auxiliar y lámpara de pie, o un banco con cojines cerca de la ventana para crear un rincón en el que relajarte de verdad. Eso sí, aquí el móvil sobra. Este tipo de ambiente está pensado para leer, escribir, escuchar música o simplemente pensar.
Más volumen en la cama, más sensación de bienestar. Vístela con un edredón mullido, cuadrantes generosos, una manta extra a los pies… Y eso sí: en primavera –que está prácticamente aquí– el "Cozymaxxing" se aligera. Antes de que te des cuenta estarás cambiando el edredón por uno más ligero, la manta por un plaid de lino y jugando con tonos empolvados
El confort también entra por la nariz. Así que, no dudes incluir en cualquier ambiente –baños incluidos– velas, difusores o incienso. Además de funcionar como elementos decorativos, cambian por completo la energía de una estancia.
Firmas como Voluspa, favorita de muchas celebrities de Hollywood, lanzan fragancias pensadas para transformar la atmósfera. Su colección Maison Blanc acaba de lanzar el aroma Eucalyptus & White Sage, que combina notas de ciprés, eucalipto, salvia blanca, cardamomo, hinoki y madera de guayac, ideal para crear un ambiente sereno y relajante.
Reparte fotos familiares por distintos puntos de tu casa, deja que los libros subrayados formen parte de la decoración y para lucir esa vajilla heredada nada como una vitrina como la de este comedor, con las paredes con un papel de Photowall. Pero eso sí: ten en cuenta que no se trata de acumular, sino de dar valor a lo que tiene significado.
Una manta medio doblada en el brazo del sofá, una taza de té sobre la mesa, un libro abierto boca abajo marcando la página exacta… son detalles que cuentan más que cualquier estilismo milimétrico. La gracia está en no esconderlo todo, sino que tu casa refleja tus hábitos y tus rituales.
En este ambiente, vestido con telas de Manuel Canovas, una simple bandejita con café recién hecho y un platito con pastas, basta para transmitir pausa y calma. Más que un decorado, parece un momento detenido.