Las ventajas de caminar descalza por tu casa

Los pies son nuestro principal soporte, nos conectan con el resto del cuerpo y están repletos de terminaciones nerviosas que se estimulan cuando caminamos descalzos.

Por Cristina Soria

Lo más habitual es que al entrar en casa nos quitemos el calzado de la calle y lo sustituyamos por otro específico para pisar el suelo del hogar. Pero puede que seas de esas personas que al llegar a casa necesitan descalzarse y sentir el contacto del suelo en las plantas de los pies. Si es tu caso, estás de enhorabuena, porque todo apunta a que desprenderse de cualquier tipo de calzado al menos una hora al día nos reporta muchos beneficios.

Un experimento realizado por el ingeniero físico Gaétan Chevalier en la Universidad de California en Estados Unidos analizó la frecuencia cardiaca de 28 personas y su variabilidad al conectar sus pies a una toma de tierra. El estudio se publicó en la revista Integrative Medicine, y concluyó que cuando entramos en contacto con la Tierra el sistema nervioso se equilibra y disminuye su nivel de estrés.

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Estamos diseñados para andar descalzos

Estamos diseñados para caminar descalzos y, a ser posible, en la naturaleza. Andar descalzo es muy beneficioso, en especial si se hace sobre una superficie plana, rugosa y sin inclinación lateral (para evitar sobrecargas musculares). Cuando no llevamos zapatos nuestro cuerpo se libera de las tensiones que causa la presión del calzado y las articulaciones del cuerpo recuperan su alineación. 

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De hecho, es recomendable que los bebés caminen descalzos porque les ayuda a sentirse seguros y a desarrollar conexiones neuronales motoras. También se recomienda que caminen descalzos un rato al día aquellas personas que pasan mucho tiempo sentados o acumulan tensión muscular a lo largo del día. En el caso de que se padezca algún tipo de patología, como fascitis plantar o metatarsalgias es recomendable acudir a un traumatólogo para que nos aconseje qué nos beneficia más,

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Un gran beneficio para todo nuestro cuerpo

Más allá de la sensación de alivio que supone caminar sin nada que presione nuestros pies, librarse del calzado mejora, entre otras cosas, la transpiración, evitando el mal olor o problemas como la aparición de hongos.

Camina descalza durante una hora al día y mejorará tu circulación sanguínea y se producirá un efecto antiinflamatorio en tus piernas, ayudando a prevenir la aparición de varices. Si eres de las que usa tacones a diario, descalzarte aliviará el dolor de espalda que causan al soltar la musculatura del pie y equilibrarse la estructura anatómica. 

Uno de los mejores efectos de caminar descalza es la reducción de la ansiedad y el estrés que puedes llegar a acumular durante el día. Pasea por tu casa, libre de calcetines y zapatillas, y verás cómo empiezas a liberarte de las tensiones musculares y emocionales. Cuando, además, es posible caminar sobre la arena de la playa, los pies se relajan, se exfolian y reciben un masaje que activa y beneficia a todo tu cuerpo.

Presta especial atención a la higiene de tus pies

Cuando camines descalza por tu casa (no en la playa ni sobre el césped) es importante que no descuides la higiene y la protección de tus pies. Es posible que al caminar sin protección se resequen con facilidad, así que mantenlos bien hidratados. Límpialos a diario ya que entrarán en contacto con más facilidad con suciedad y gérmenes. Si anima a que aquel que entra en tu casa a descalzarse lograrás mantener tu suelo limpio más tiempo, y protegerás tus pies de las bacterias de la calle.

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