Ni blanco ni tonos estridentes, la diseñadora de interiores Jacqueline Sastre apuesta por la paleta cromática que sí envejece bien: "Elige colores que acompañen, no que griten"


Si tú también te has cansado del blanco, las claves de la fundadora de Jacqueline Sastre Studio te ayudarán a introducir el color en tu casa para crear espacios llenos de vida y personalidad.


La interiorista Jacqueline Sastre © Marie-Caroline Lucat
21 de febrero de 2026 a las 14:00 CET

El blanco ha sido el comodín del interiorismo actual, incluso Pantone ha elegido uno (el Cloud Dancer) como color del año. Sin embargo, tiene competencia. Para demostrar que hay vida más allá de este infalible neutro, hemos hablado con la diseñadora de interiores Jacqueline Sastre. “Asociado a la luz, la amplitud y una elegancia neutra, el blanco se ha convertido en una solución aparentemente infalible, una respuesta casi automática ante cualquier duda decorativa. Sin embargo, ese uso generalizado ha terminado por convertirlo, en muchos hogares, en una solución cómoda más que consciente”, afirma la experta. 

La fundadora de Jacqueline Sastre Studio nos ayuda a introducir tonos cálidos y fríos en las estancias y no, no lo hacemos en pequeñas dosis, sino aprovechando todas las ventajas. Un manual para incorporar el tono que siempre quisiste y nunca te atreviste a utilizar.

Comedor con mesa redonda, paredes de color azul petróleo, sillas de madera, cuadro en la pared, lámpara de techo, suelo negro© CIN Valentine

Sal de la zona de confort cromática

Hay vida después del blanco y el resto de colores, tanto cálidos como fríos, abren un abanico de posibilidades. Solo tienes que verlos con otros ojos, no como enemigos, sino como aliados. Como ocurre con el Petrol Blue de CIN Valentine, un azul rico, profundo y oscuro, lleno de matices. 

“Desde una mirada más actual y consciente del diseño de interiores, el color empieza a entenderse no como un recurso decorativo, sino como una herramienta capaz de construir atmósferas y de influir directamente en cómo nos sentimos dentro de un espacio. Porque el hogar no es solo un ejercicio visual. Es un lugar donde descansamos, nos recogemos y bajamos el ritmo. Y para eso, el blanco no siempre es la mejor respuesta”, asegura la diseñadora de interiores.

Paredes en color tierra, baldosas del mismo color, banco de obra con respaldo en azul claro© Bruguer

Pierde el miedo al color

Como en la lotería, todos los colores están en el bombo y tienen algo que decir. Solo tienes que mirar esta propuesta de Bruguer para rendirte a su magia. “El espacio que habitamos no es neutro: nos acompaña, condiciona y, en muchos casos, nos ayuda (o no) a bajar revoluciones. Diseñar desde ahí implica asumir que el interiorismo no consiste solo en acertar con una paleta, sino en entender qué emociones queremos provocar y cómo queremos vivir dentro de nuestra propia casa. Quizá ha llegado el momento de perder el miedo al color y entender que el verdadero lujo contemporáneo es habitar espacios que nos inviten a bajar el ritmo y estar en casa de verdad”, señala Sastre. 

Cocina con pared naranja, balda naranja, tazas sobre la balda y en ganchos, antepecho de azulejos blancos© HK Living

Asume ‘riesgos’

Quien no arriesga, no gana. Y de la misma forma que ocurre con el pelo, si nos equivocamos, siempre podemos volver a pintar. Aunque al ver lo bien que queda la pared naranja de esta propuesta de HK Living, no querrás cambiarla por una blanca. 

“El miedo a ‘cansarse’ de un color sigue siendo uno de los grandes frenos a la hora de tomar decisiones cromáticas. Frente a la seguridad de lo neutro, otros tonos se perciben como arriesgados, demasiado personales o difíciles de sostener en el tiempo. El resultado son espacios correctos, luminosos y bien resueltos, pero a menudo emocionalmente planos, incapaces de acompañar estados tan necesarios como el descanso, la intimidad o el recogimiento”, señala la experta. 

Salón con paredes con molduras puntadas de azul, sofá azul oscuro, alfombra beige, mesa auxiliar, lámpara de pie© Leroy Merlin

Cuenta con el efecto de la luz

Para elegir el color adecuado, es fundamental considerar la luz, tanto natural como artificial, de la estancia, ya que tiene un efecto directo en la sensación que produce en el color. Para ello, obsérvala y mira cómo interactúa con las paredes, los textiles o los muebles, tal y como ocurre en esta propuesta de Leroy Merlin. Ten en cuenta tanto el número de luminarias como la temperatura de color y presta una atención especial a espacios oscuros, como recibidores, pasillos o baños

“La clave no está solo en el tono, sino en cómo se ilumina. Luces cálidas, indirectas y regulables refuerzan la sensación de calma y evitan que el color resulte duro o plano”, cuenta la fundadora de Jacqueline Sastre Studio.

Salón comunicado con el comedor con paredes verdes en el recibidor y azul claro en el salón, techo blanco, alfombra en tonos verdes y azules, sofá gris, mesa de centro de madera© Jotun

Haz que dialogue con el ambiente 

No está solo y no debe verse como una elección ajena al resto de la decoración o la distribución. “Piensa en el espacio como en una experiencia sensorial completa: el color funciona mejor cuando dialoga con todo lo demás: tejidos con textura, materiales naturales, luz tenue, silencio o, incluso, aromas más profundos que refuercen la sensación de refugio”, destaca la experta. 

En esta propuesta de Jotun, el verde dorado Sunny Green combina no solo con las paredes azules verdosas del tono Spring Breeze de la misma firma, sino también con la alfombra, muebles y elementos decorativos. 

Salón con librería y paredes en color rosa claro, sofá beige, alfombra de colores, mesa auxiliar azul, mesa de centro negra© Dunelm

Evita los tonos estridentes

Este cambio en tu relación con el color no significa que debas pasarte al lado más atrevido desde el punto de vista cromático, sino en encontrar el equilibrio entre un punto de osadía y cierta contención. Esta propuesta de Dunelm sabe navegar entre ambos puntos. 

“Elige colores que acompañen, no que griten. El miedo a ‘cansarse’ suele venir de tonos demasiado estridentes. Azules profundos, verdes oscuros, tierras o burdeos bien matizados envejecen mejor que muchos neutros mal elegidos”, asegura Sastre. 

Cocina abierta al salón, con vistas del dormitorio, con muebles de cocina azules oscuros, sofás en gris azulado, jarrones de cristal verde, ficus XL en el suelo con maceta de barro, ambientador mikado© Marie-Caroline Lucat

No pienses en el color como decoración

 “Antes de elegir un tono, pregúntate cómo quieres sentirte en ese espacio: más calmada, más protegida o más desconectada. El color debe responder a esa emoción, no a una moda. Utilízalo para acompañar y para generar una relación más consciente con el espacio”, puntualiza la experta. Tal y como ocurre en este proyecto de su estudio. 

En líneas generales, ten en cuenta que los tonos cálidos, como terracotas, amarillos dorados y marrones (el chocolate es uno de los colores estrella), crean atmósferas acogedoras, cálidas y elegantes y son bien recibidos en casi toda la casa. La clave está en la intensidad. Mientras que los fríos, azules, verdes, grises o blancos claros, ayudan a crear sensación de amplitud y frescura y son perfectos en estancias donde se busca serenidad, como un despacho en casa o en el baño. En el dormitorio siempre deben incorporarse con cautela.   

Dormitorio con paredes azules oscuras, techo decorado, vidrieras en las ventanas de salida al jardín, ropa de cama blanca, moqueta blanca© Marie-Caroline Lucat

No renuncies a los tonos profundos

Aunque tienen mala fama y se les acusa de ser demasiado intensos, la experta rompe una lanza por ellos: “Un color profundo, bien elegido y aplicado con criterio, no abruma ni satura. En estancias como el dormitorio, donde el objetivo no es activar sino desacelerar, lejos de empequeñecer el espacio, generan atmósferas envolventes que favorecen la desconexión. Lugares donde la luz baja de intensidad, el color acoge y todo se alinea para favorecer una experiencia más lenta. Esa sensación de refugio es difícil de conseguir con paletas excesivamente claras”. 

Un ejemplo claro de esta aproximación es este proyecto de Jacqueline Sastre Studio, donde el dormitorio se concibe como un lugar íntimo y contenido. "Aquí, un azul marino profundo envuelve la estancia y actúa como telón de fondo para los elementos originales de la vivienda. El color no busca impacto ni contraste inmediato, sino crear una atmósfera de calma y recogimiento que da sentido a la experiencia de descanso", explica. 

Cocina con muebles verde oscuro, antepecho de mármol, balda con plantas aromáticas, isla de cocina con zona de fuegos© Schmidt

Sigue las pautas de tu casa

Lo ideal es que los colores de tu casa no sigan al pie de la letra las modas, aunque es difícil resistirse al verde profundo de esta cocina de Schmidt, y esto incluye también el efecto envejecido que tanto nos gusta. Deben ir por libre, en función de la vivienda. 

 "El color debe dialogar con la arquitectura existente, no imponerse sobre ella. Elementos originales como carpinterías, techos o molduras pueden ganar protagonismo cuando el fondo cromático los acompaña. Y si tu vivienda es moderna, evita colores con efecto “paso del tiempo”, ya que pueden generar una sensación de decorado poco natural", argumenta Jacqueline Sastre.

Pared en color burdeos con el radiador decorativo a juego© Antrax

Olvida ciertos mitos

La experta lo tiene claro: ni todos los colores intensos están prohibidos en los pisos pequeños, ni las paredes de acento son la mejor manera de introducir colores profundos en casa. "Los colores oscuros no empequeñecen si se usan con intención. Aplicados de forma envolvente y coherente, los tonos profundos no reducen el espacio: lo contienen. Crean sensación de refugio y hacen que la mirada descanse. Asimismo, evita buscar contraste dando protagonismo a una sola pared. En lugar de utilizar el color como acento puntual, apostar por una aplicación más envolvente (paredes, techo o elementos principales) ayuda a crear continuidad visual y una atmósfera más serena y coherente". 

Este ambiente en color burdeos, uno de los tonos de este 2026, es una muestra como la unidad, la pared y el radiador de Antrax van a juego, elevando los grados del ambiente y el estilo.